Archivo del Autor: Redacción

IndieLisboa 2012 – Día 4 (30/04/2012)

Las herencias del cine portugués en el IndieLisboa

El cine portugués vuelve a destacarse en el IndieLisboa en las competiciones de cortos y largometrajes. El sábado tuvo lugar la segunda proyección del cortometraje de João Salaviza que ganó el Oso de Oro este año en Berlín, Rafa. En la sección competitiva de los cortos nacionales, Salaviza ha presentado su película anterior, Cerro Negro, hecha por encargo de la Fundación Calouste Gulbenkian para su programa “Próximo Futuro”, un período de exposiciones, debates y ciclos de cine y teatro sobre las relaciones de Occidente con los “nuevos mundos” de África y América del Sur, presencias también determinantes en el nuevo mapa demográfico de Portugal. En su corto, Salaviza construye el retrato de una pareja de ciudadanos brasileños en Portugal divididos por un tema recurrente en su obra: la prisión, o las fronteras físicas en la vida que se imponen entre la libertad de los hombres. Dividido en dos partes –el trayecto de Anajara para visitar a su encarcelado novio Allison y los pasos de éste entre los muros de la cárcel–, Salaviza sigue a sus personajes para relativizar la sensación de encierro. O sea, dentro de las rutas cerradas de sus figuras, encontramos, en la dirección de Salaviza, una forma libre de mirar sus acciones y construir sus historias. En suma, el espacio en su cine, a pesar de encuadrarse en una cierta asfixia social, nos muestra formas de vida que viven libremente gracias a las posibilidades de su ficción. Una mirada que Salaviza seguramente ha aprendido de las películas de un gran director como Abbas Kiarostami.

En los largometrajes, Catarina Ruivo ha traído a las pantallas del IndieLisboa a una figura esencial del pasado cinematográfico portugués: Pedro Hestnes. El actor, que falleció el año pasado, fue el rostro principal del cine portugués de los años 80 y 90, años de oro formados por historias de inocencia y por un país que podía finalmente vivir la libertad en sus relaciones personales y al afrontar su pasado. Hestnes, dulce y poético en su expresión, fue también un personaje misterioso de nuestro cine, apareciendo de forma más esporádica en años recientes, sobre todo para un circuito que prefiere invertir en producciones televisivas o películas que se inspiran en su forma de trabajo. Ruivo (n. 1971), directora de tres películas, ha escrito Em Segunda Mão para su actor y amigo, creando la historia de un escritor de novelas de serie B que nunca ha recuperado el éxito de sus inicios, rechazado del reconocimiento público y de la atención mediática. Hestnes, símbolo de una juventud y de los años de inocencia de un país, surge con un personaje envejecido y gastado, propio de un hombre que no está bien en el mundo de los otros. Pero encuentra aquí una historia de amor sensible que traduce su universo, a pesar de ser desigual en el ritmo. Pero los desequilibrios de una película no eclipsan un justo homenaje a un actor que traía poesía al cotidiano portugués y viceversa.

Publicado en Jump cut | Etiquetado , , , , , | Comentarios desactivados

Re-

Cada vez gana más fuerza la asunción de que la lectura de la Historia del Cine no es unidireccional ni de sentido único. Tampoco sólo progresiva, o sólo avance hacia su destrucción. Textos recientes han demostrado que es posible abrir líneas aquí y allí, que el terreno es amplio y todavía hay muchas carreteras a trazar (y en las cuales, después, circular felizmente o estrellarse). Este mapa confuso y estimulante, abierto en todas direcciones, surge como respuesta a verdades tenidas por absolutas: algunas ya las hemos superado plenamente, como la afirmación siempre victoriosa de la tecnología, pero otras todavía se incrustan como garrapatas en nuestras miradas y nuestra escritura: cualquier tiempo pasado fue mejor, la búsqueda de la imagen pura, la plasmación de la novedad absoluta, etcétera.

No vamos a negar que estas últimas consideraciones sean interesantes como puntos a tener en cuenta, pero interrogarlas se antoja productivo. Por eso en este número proponemos un acercamiento a la cuestión del remake: una práctica tan vieja como la humanidad, y pese a ello todavía víctima de numerosos prejuicios. ¿Será que el cine es un arte demasiado joven? Tal vez. Paula Arantzazu Ruiz, coordinadora de nuestro dossier, apunta en su texto introductorio la posibilidad de otra historia del cine construida a partir de los remakes, y en la que se inscribirían numerosos cineastas de prestigio. Una historia paralela que asumiría la necesidad de la copia y la obligación de superarla, estableciendo un diálogo sabroso con el original. Una asunción que, a día de hoy, con la multiplicación de autores, portales e informaciones, se nos antoja imprescindible: si no, la ingenuidad en lo nuevo puede hacer caer, fácilmente, en el sinsabor de lo estéril. En este número, pues, os proponemos varios movimientos por esta otra Historia del Cine: releer, remirar, recorrer, rehacer, reproducir y regenerar, así como unos estimulantes vínculos con la filosofía. Esperamos que la lectura os resulte interesante.

Comentarios desactivados

IndieLisboa 2012 – Día 3 (28/04/2012)

Lisboa y Viena, un modelo para el cine

Ya habíamos hablado del homenaje del IndieLisboa a la Viennale, el festival de cine de Viena, por sus cincuenta años de actividad. Desde su fundación, hace nueve años, que el evento portugués integra un círculo de eventos independientes que promueve un cine de calidad. Con la existencia de Cannes, Berlín o Venecia, grandes mercados de compra y venta de películas (y secciones competitivas cada vez más caracterizadas por impulsos de marketing y no tanto por la innovación cinematográfica), ha crecido un circuito que trabaja por la valorización cultural de sus ciudades con películas que desafían los géneros de la Historia del Cine. Pasados nueve años de existencia, IndieLisboa es uno de ellos, y para eso se ha inspirado en el modelo de Viena: un festival que defiende la calidad de las películas como único criterio de exhibición, mostrando cine y no eventos de publicidad. En Viena se ha creado un equilibrio casi perfecto entre una oferta cinematográfica exigente y una búsqueda de 200 mil espectadores. La dimensión demográfica de Viena es similar a la de Lisboa (2 millones de habitantes en la capital portuguesa, con su área suburbana) y con 41 años más de actividad quizás tendremos un movimiento de la misma amplitud.

El homenaje se plasma en cinco películas que han marcado la historia de la Viennale. Daisies (1966) de Vera Chytilová, exhibido ayer, nos trae el tiempo de las nuevas olas internacionales ‑un ejemplo surrealista de las vanguardias del cine de Checoslovaquia en los años sesenta. El programa seguirá con Beware of a Holy Whore (1971) de Rainer W. Fassbinder, “héroe independiente” y rebelde máximo del cine europeo (una película sobre un rodaje que demuestra su amor y odio por el propio acto de hacer películas), The Last of England (1988) de Derek Jarman (obra experimental contra los años Thatcher en Inglaterra), La terre des âmes errantes (2000) de Rithy Panh, ejemplo vivo del mejor documental político (una obra de denuncia de las atrocidades del régimen de Pol Pot en Mongolia cuando sus ciudadanos buscan su progreso económico y personal) y, finalmente, Los Angeles Plays Itself, imperdible obra del crítico Thom Andersen sobre la presencia de la ciudad de Los Angeles en las obras creadas en su propia industria (un homenaje al cine, a su poder de ilusión y a los cambios permanentes de una ciudad-estudio).

Pero la noche ha terminado con la proyección de la última película de Abel Ferrara: 4:44 Last Day on Earth. Encontramos las fuentes de violencia de su cine, pero también un deseo de paz y de amor entre lo que se espera para todos: la muerte. El director parece realista y consciente de un Apocalipsis que no llegará por ningún evento extraño a nuestros sentidos, pero que vive ya entre nuestro impulso de muerte y un deseo natural por el abismo. Abel Ferrara rodea su personaje principal -interpretado por William Dafoe- de discursos e imágenes retiradas de nuestra vida real y sus noticiarios, captando momentos de revuelta (o indicios de muerte) de forma tan natural y pacífica como los impulsos de creatividad y de renacimiento que demuestra su pareja femenina (Shanyn Leigh). Y en su mirada, sugiere un fin también para el cine o la forma de representar nuestras historias inocentes (recordando, a veces, algunos gestos de los últimos años de Godard). Una película sobre el fin de la humanidad pero de gran vitalidad, obra de un cineasta que ha pasado por los extremos de la vida y que mira a la muerte sin complejos o fantasías.

Publicado en Jump cut | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados

Reapertura del Archivo Xcèntric

Ante tanto recorte presupuestario es magnífico contar nuevamente con este espacio de consulta gratuita de cine experimental y creativo. Nos los confirmaron la semana pasada en la rueda de prensa que se realizó en el CCCB: el Archivo Xcèntric reabre sus puertas tras las reformas técnicas de rigor que nos han dejado un archivo de “80 m2 que tendrá 3 zonas: sala de proyección, zona de consulta y un espacio polivalente”.

Por ahora tan sólo nos hacemos eco de la noticia para invitaros a recorrer el fondo de más de 700 obras en el que encontraremos nuevas incorporaciones como la filmografía completa de Matthias Müller o la reciente Color perro que huye de Andrés Duque. ¡Hay mucho que ver!

Mientras se actualiza la página web del Archivo os remitimos al dossier de prensa elaborado por el CCCB. Allí encontraréis la información necesaria para consultar este magnífico acervo. ¡Buen viaje entre imágenes!

Publicado en Jump cut | Etiquetado , , , , , | Comentarios desactivados

Defensa a quemarropa de John Boorman, el general

De entre los muchos cineastas de lo salvaje a reivindicar, tal vez uno de los más meritorios es John Boorman, el cineasta responsable de productos tan fascinantes como Defensa, Zardoz o Excalibur. Un autor de filmografía rica y dispar, y algo olvidado: su cine no es tan comercial como para convertirlo en una figura reconocida por el gran público, ni tan vanguardista como para erigirse en foco de atención de las instituciones culturales. Tampoco pertenece a ninguna generación concreta, y algunas de sus películas son tan distintas entre ellas que cuesta ver, en un principio, la huella inconfundible de un autor.

Pero una mirada algo más atenta demuestra que esto no es así, y que entre sus filmes pueden establecerse numerosos vínculos temáticos y estéticos, que La selva esmeralda y Esperanza y gloria no son tan distintas como podría parecer. En este número de Contrapicado, el último de 2011, hemos querido rendir un homenaje a este gamberro con capacidad de adaptación, este autor dentro del sistema, temerosos que su nombre pueda ser olvidado, perdiéndose entre las clasificaciones generacionales o genéricas (ha transitado por varios géneros). Lo hacemos con dos textos, uno sobre su método y otro sobre las figuras masculinas de su cine, además de un repaso a algunos de sus filmes más significativos y recordados. Recuperar a Boorman es, para nosotros, un auténtico lujo (o, más bien, una auténtica fiesta), una ocasión para, como los personajes de Defensa, flirtear con lo bestial y jugar con lo bizarro. Y, como en la excursión de estos urbanitas, en el cine de Boorman encontraremos todos los problemas que pueden hacerse presentes con las experiencias salvajes: la crisis de identidad, el error, la consciencia del envejecimiento…

A este ejercicio de reivindicación se suman en este número cuatro textos más en torno a la memoria y su relación con el cine: desde las imágenes como conservación de una memoria personal en Color perro que huye, el último largometraje de Andrés Duque (a quien entrevistamos) hasta los filmes como herramientas de recuperación del pasado y de la Historia con Shoah y La cuestión humana; desde el celuloide como material de inscripción de lo acontecido, como ocurre en Aita, Light is Calling y Précis de décomposition, hasta We Can’t Go Home Again, la última película (o proyecto demencial) de Nicholas Ray, que ahora, al cumplirse el centenario del maestro, es proyectada en todo el mundo. Con estos textos os dejamos, deseándoos una inmejorable entrada en el 2012.

Comentarios desactivados

FICXixón 49: ‘Low Life’ (Nicolas Klotz, 2011)

“El arte está hecho para que no guste a nadie” (Un amour de jeunesse.)

Como en las ocasiones anteriores que he acudido a este festival, continúo invirtiendo gran parte de mi tiempo libre en tratar de encontrar el lugar donde Kiarostami rodó el primero de los cinco capítulos que conforman Five. Recorro el paseo marítimo de arriba a abajo, me siento en diferentes bancos para tomar perspectiva, me detengo casi involuntariamente cuando creo descubrir esa pequeña parcela que utilizó como escenario. Nunca he tenido la sensación de estar más o menos cerca del lugar donde el maestro iraní plantó su cámara. Pero este año algo ha cambiado. Siguiendo la misma metodología, me he sentado en un banco cualquiera, y justo en el momento en que comenzaba a mirar fijamente hacia el mar, un rayo de luz que lograba abrirse paso entre las nubes que habían dejado unas cuantas precipitaciones durante los últimos días me ha empujado a girar la cabeza involuntariamente para no quedar deslumbrado. En ese momento he dejado de ver a la gente como siluetas enfrentadas a un paisaje y he comenzado a fijarme en sus rostros. La gran mayoría no transmitían nada, eran como copias perfectas de un original estandarizado. Pero en muchos otros todavía quedaba toda la plenitud de la alegría, la tristeza o la melancolía. Sentí extrañeza. Miré el reloj. Había llegado la hora de Low Life.

Sorpresa: En un momento de Low Life el inmigrante afgano que protagoniza el film le dice a su chica que suele detenerse en algunas estaciones de metro a mirar el rostro de la gente que deambula por ellas. Él también percibía que de esos rostros habían desaparecido sus rasgos identitarios. Pero no deja de ser un síntoma del cuerpo al que acompaña. Porque Low Life es, ante todo, una película que pretende pensar su tiempo desde ciertas coordenadas del pensamiento biopolítico. Aquí los cuerpos viven bajo un régimen “low life” porque diferentes mecanismos de control han conseguido someterlo, apaciguarlo. ¿Cómo hacer para conseguir hacer de ella una “high life”? Con “un grito que ya no despierte a los que duermen, sino a mí mismo del sueño”. Del sueño de la igualdad por el que transitamos permanentemente. Con un gesto similar al de un bailaor flamenco en pleno trance de su baile, sintiendo toda la potencia que le trasmite la tierra donde golpea sus pies. Su cuerpo tiembla, vive en una guerra civil entre su “adentro” y “afuera”. “¡Es la guerra civil! ¡No la percibís! ¡Estamos todos en guerra!” afirma apasionado otro de los personajes. Siente, desea, anhela. Y esto ya es mucho dentro de una película donde todos los cuerpos que la pueblan tienden a la caída, al derrumbe, a su propia ruina.

No me cabe duda de que el último trabajo de los Klotz será despreciado durante unos largos años porque no presenta la factura estética y la sobriedad de La cuestión humana. Ahora todo es pose, decorado, máscara. Una copia perfecta de El diablo probablemente (Robert Bresson, 1977). Pero lo falso es un punto de partida, como las variables en la formulación de una hipótesis. La generación de nuestros padres era capaz de ver el fondo de una imagen, su puesta en escena, la calidad de la actuación de los actores, los detalles del vestuario, etc. Para la nuestra, la de los hijos en los que se centra Low Life, solo existen imágenes, superficie. Una imagen es una imagen, y su sentido no se encuentra ya en el discurso que las organiza, sino en el roce con otras imágenes. Sobre esta diferencia se despliega la tarea política de Low Life, articulada, además, desde un profundo aliento poético que reclama un nuevo tipo de mirada, lenguaje, arte, pasión. Es decir, de vida.

Publicado en Jump cut | Etiquetado , , , , , | Comentarios desactivados

FICXixón: Día…¿Día?…Las horas

A medida que van pasando los días se va adquiriendo una perspectiva de conjunto del festival. La inevitable jerarquía marcada por el orden de la programación comienza a deshacerse en una especie de flujo continuo sobre el que las imágenes comienzan a rimar descontroladamente. Se conforma una dinámica armónicamente acelerada que cada vez adquiere más y más velocidad. Y que, por supuesto, te atrapa y arrastra hasta llegar a perder el control sobre la percepción de lo real. Pero esa pérdida de las coordenadas temporales también ayuda a apreciar el tiempo de otra manera. Fruto de esta circunstancia, creo que he podido dibujar una línea asociativa entre algunas de las sesiones de las 9:30 de la mañana, en las que han venido pasando una serie de películas que comparten el denominador común de la infancia y la preadolescencia como tema.

En Play, Ruben Östlund, después de su sorprende Guitar Mongoloid, continúa trabajando una nueva forma de realismo distanciando (que puede llegar a convertirse en rasgo de estilo para las generaciones que le precedan) sobre un juego un tanto peculiar. A la manera de Funny Games (Michael Haneke, 1997), un grupo de preadolescentes pretende robar a otro grupo de chavales de su misma edad desplegando un plan en el que ya no vale el objeto a conseguir, sino todo el calvario que les deben hacer pasar. Play, juego, que además ya no es divertido, ni violento, ni macabro. Juego sin atributos, pero como consecuencia del mismo bienestar producido por una sociedad postcapitalista. Lamentablemente, la película se diluye cuando el director hace obvia una interesante reflexión sobre la inmigración y la mirada que dichas sociedades proyectan sobre ella.

Play comparte con Le Géants la figura ausente de los referentes paternos. En este trabajo de Bouli Lanners (viejo conocido del festival), unos niños han sido abandonados por su madre durante el verano en una región agrícola de Francia. El único contacto con ella es a través de un teléfono móvil del que renegarán cansados de las excusas que les da su madre para no volver. Entre ríos, campos de maíz, anhelan huir de ese lugar para ir hacia el sur, hacia España. Los chavales se mueven a la deriva, experimentando las dificultades de la vida, de lo que supone el peso de hacerse cargo de ella. Su excesivo simbolismo hace que la película se mueva tan a la deriva como sus protagonistas.

En Iceberg tenemos más de lo mismo. Aquí se trata de un retrato coral de una serie de niños en el umbral de la adolescencia. O están a punto de pasarlo, o acaban de pasarlo. Viven solos, apartados, en la marginalidad. Algunos necesitan interpretar el papel en una obra de teatro para conformar su identidad. Otros matar peces en una piscifactoría con bombas caseras. Gabriel Velázquez desaprovecha todo lo que sugiere el título de su película; en lugar de mostrar la punta de un enorme iceberg, parte de ella para llegar hasta el fondo, para poner sentido a una interesante propuesta inicial de personajes aislados y las consecuencias de sus actos.

Después de este tríptico me surge una duda: ¿El problema de los jóvenes hoy en día puede asociarse todavía a la ausencia de figuras paternas o maternas? Salgo a la calle y llego corriendo hasta mi café favorito. En Gijón está lloviendo. Me he mojado los pies con un charco situado delante de uno de esos grupos de jóvenes que todas las tardes conversan distraídamente en los bancos de la plaza por la que se accede a los cines centro. Quizás debería haberme expresado mejor: está lloviendo en Gijón.

Publicado en Jump cut | Etiquetado , , , , , , | Comentarios desactivados

FICXixón: Día 2

Todos los festivales de cine son estados de ánimo. Unas veces estás arriba, otras muy abajo. Una crónica es, por tanto, un intento de racionalizar un flujo indecible de toda una serie de corrientes afectivas animadas por el clima, la luz de la ciudad, la comida, el cansancio y, por supuesto, las imágenes que cada día van desfilando por una pantalla. Sin embargo, de vez en cuando ocurren acontecimientos que vienen a colocar unos paréntesis a un movimiento que muchas veces parece imparable, infinito. En este día tiene un nombre propio: L'Apollonide - Souvenirs de la maison close. Tras su paso por el último festival de Cannes como vencedora moral, se había convertido en una de las películas más esperadas de este FICXixón. Al igual que el resto de su filmografía, este último trabajo de Bertrand Bonello parte de la idea de la sobreexposición. Todo en sus imágenes aparece en un primer plano y a un mismo nivel. En ellas no se puede hablar de invisibilidad o de sustratos de tiempo o de memoria. Aunque las reminiscencias las pueblen ampliamente. Como el cuerpo simbolico de Jean-Pierre Léaud en Le pornographe, el mito griego de Tiresias en Tiresia, o el general Kurtz en De la guerre. Todo en ellas es visualidad pura, como si fueran un fetiche.

En L'Apollonide - Souvenirs de la maison close esta idea la recogen los cuerpos de las prostitutas protagonistas. Como novedad, Bonello orquesta su primera película coral dentro una casa de cita de finales del siglo XIX y principios del XX. Entre el crepúsculo del primero y el alba del segundo la cámara sigue la vida de estas mujeres desde cada una de sus penurias a su más íntima cotidianeidad, pasando, claro está, por su trabajo. Es ahí donde aparecen los hombres (“aquellos que tienen secretos en vez de misterios”), todos ellos pintores, escritores o intelectuales en los que recae alguna de las claves del film: En cada una de sus visitas comenzaron a construir cierto tipo de impresionismo que acabaría conformando una imagen idealizada del oficio más antiguo del mundo. Esa imagen, todo visualidad, que siempre invita a ir más allá, es la que realmente interesa a Bonello. Una imagen que sobrevive en el tiempo, y en sus diversas mutaciones llegado hasta el día. Pero bien sea digital, pictórica o fotográfica, siempre esconde lo mismo…

Después del paréntesis, el trance: Buenas noches España de Raya Martin. Película igualmente esperada, y que se aparta de los “caminos” conocidos de su director para adentrarse en lo experimental siguiendo los pasos de un Brakhage o un Snow. Martin trabaja la imagen desde la repetición, el ritmo, los colores o la banda de sonido para invertir la propia condición del medio. Si habitualmente vampiriza las almas de aquellos a los que representa, aquí (Pilar López de Ayala y Andrés Gertrúdix, una pareja en crisis que emprende una especie de viaje lisérgico por las ruinas de su relación hasta el recuentro) intenta conferirles un espíritu a partir de una atmosfera desde el otro lado de las imágenes. Me llamó la atención que en el coloquio posterior a la proyección se revelara este dato, ya que el equipo de la película (sin la presencia de director) comentó que rodaron partiendo de momentos emocionales surgidos a partir de música que escuchaban o películas que veían durante el proceso de creación. Puntos suspensivos…

Publicado en Jump cut | Etiquetado , , , , , , | Comentarios desactivados

FICXixón 49: Día 1

Desde el mismo bar que hace dos años. Desde la misma mesa, y mirando a través de la misma ventana hacia la plaza situada enfrente de los cines centro, esperaba el momento que llegara la primera proyección del festival. Removía distraído mi café con leche al mismo tiempo que ojeaba la parte de la crónica que comencé a escribir también en ese bar. Los recuerdos no tardaron en llegar viendo pasar a la gente. En ese momento, casi involuntariamente, me acordé de bastante gente que conocí, muchas de las conversaciones que mantuve, y alguna otra que había escuchado, no sin cierta perplejidad. Quizás gracias a ese estado de latencia sentimental, la segunda película que vería en el día me despertó bastantes simpatías.

En Photographic Memory, Ross McElwee intenta entender el comportamiento de su hijo veinteañero volviendo a pensar su adolescencia con su cámara. Para ello no se le ocurre otra cosa que regresar a un pequeño lugar de Francia donde vivió durante esos años, en el que encontró su primer trabajo como fotógrafo y vivió una experiencia relevante con una mujer. Rastreando esa vida que había quedado olvidada en las páginas de un diario, comienza a confrontar ambas generaciones, a partir del archivo gráfico de su hijo al que lleva filmando desde los diez años con el registro documental de su regreso al lugar de su vida pasada de la que, paradójicamente, solo conservaba 4 fotografías. Photographic Memory comienza a evolucionar a modo de digresiones interrumpidas tocando bastantes aspectos de carácter existencial, y se hace realmente interesante cuando al padre, después de haber renunciado a entender la vida de su hijo, le toca vivir la situación del recuento con aquella mujer como si fuera un adolescente. Se filma ante el espejo, y sus dudas abren una interesante reflexión acerca de la edad y la validez de la experiencia que adquirimos en nuestro devenir por la vida.

Antes de verla había debutado con Take Shelter, una película que esperaba con bastantes ganas y que me decepcionó en igual medida. Siguiendo las huellas del drama familiar que también definía a Shotgun Stories, Jeff Nichols construye una película excesiva en recursos dramáticos alrededor de una pregunta esencial; ¿Qué es la normalidad? En un momento de la película, el padre de familia sobre el que se construye la narración se lleva a cenar a su familia fuera de casa. Después de casi una hora de metraje comen juntos con cierta felicidad. Antes hemos visto las dudas de un hombre que presiente en su propio cuerpo, y de manera enfermiza, la llegada de una tormenta que destruirá la zona en la que reside. Para salvar a su familia decide construir un refugio subterráneo que precipitará la perdida de su trabajo, hará tambalearse el orden familiar y su reconocimiento social. Todo estalla en ese momento de feliz cotidianeidad, de recuento, de epifanía familiar: Ya es un loco para la comunidad en la que vive. Pero al mismo tiempo la pregunta encuentra una respuesta a partir de una nueva pregunta; ¿Cómo integrar en el mismo orden una pensamiento totalmente mental con un pensamiento del cuerpo? Porque ese hombre siente con el cuerpo. La imposibilidad de separar realidad y ficción de sus delirios esquizoides solo puede encontrar visibilidad en lo real con un chorro de sangre, un moratón en el cuerpo. Aun así, con toda la potencialidad de la idea, la película queda atrapada en su propia retórica del efecto.

Gijón está precioso.

Publicado en Jump cut | Etiquetado , , , , | Comentarios desactivados

Imprescindibles FICXixón 49

Os presentamos las listas de películas imprescindibles, imperdibles o más esperadas, que los compañeros de diferentes medios online han tenido la gentileza de enviarnos. A partir de mañana comenzarán a ejercer su derecho al voto, junto con otros tantos redactores que se sumarán a la votación, en nuestro TOP FICXixón 49.

Ricardo Adalia Martín (Contrapicado)

- Low Life. Nicolas Klotz y Elisabeth Perceval

- L’Apollonide – Souvenirs de la maison close / Ciclo Bertrand Bonello. Él y Nicolas Klotz, hoy por hoy, son los únicos cineastas de los que podría decir que representan a mi generación (nacidos en la década de los 80’s), y se preocupan verdaderamente por nuestros problemas. Y no, no todo pasa por el desempleo.

- Dharma Guns (La succession Starkov), F.S. Ossang. El cine de este director se asemeja al de Guy Maddin, pero en versión punk y gamberra. Ineludible.

- Take shelter, Jeff Nichols. Su primera película, Shotgun Stories, me sorprendió gratamente.

- Ciclo Marie Losier. No conozco nada de esta cineasta. Por eso me atrae.

- Los pasos dobles, Isaki Lacuesta. En general todo el ciclo Géneros mutantes. Pero esta en especial, aunque haya sido premiada y distribuida, por ser una de las películas más libres de los últimos años y el paradigma de la mutabilidad que se pretende estudiar con el ciclo.

Enrique Aguilar (Contrapicado)

Sección Oficial:

- Faust (Alexander Sokurov)

- Terri (Azazel Jacobs)

- Michael (Markus Schleinzer)

- Walk away Renée (Jonathan Caouettee)

- Low life (Nicolas Klotz)

- Un amour de jeunesse (Mia Hansen-Love)

- El estudiante (Santiago Mitre)

- Hors Satan(Bruno Dumont)

Otras secciones

- Retrospectivas de Michael Glawogger y Bertrand Bonello

- This is not a Film (Jafar Panahi & Mojtaba Mirtahmasb)

- Kochegar (Alexey Balabanov)

- Duo mingjin (Johnnie To)

- Photographic Memory (Ross McElwee)

- Trumpet (Anna Petrus)

- Buenas noches España (Raya Martin)

- Aquele querido mês de agosto (Miguel Gomes)

- Essential Killing (Jerzy Skolimowski)

- Los pasos dobles (Isaki Lacuesta)

- Road to Nowhere (Monte Hellman)

J.D. Cáceres Tapia (Miradas de cine)

- Play, de Ruben Oustlund

- A Stoker ("Kochegar"), de A. Balabanov

- Arrugas, de Ignacio Ferreras

- Life Wihtout a Principle, de Johnnie To

- Attack the Block, de Joe Cornish

- Rubber, de Quentin Depuiex

- Aquele mes de agosto, de M. Gomes

- Low Life, de Klotz & Perceval

- Accidentes gloriosos, de M. Lindeer

- Un amour de jeunesse, de Mia Hansen-Love

- Terri, de Azazel Jacobs

- Las palmas, de Johannes Nyholm

- Buenas noches, España, de Raya Martin.

Gerard Casau (Contrapicado)

A Gijón, como a los mejores festivales, se va con curiosidad y nervios. Es muy posible que la película que más nos deslumbre sea precisamente aquella que no teníamos en la agenda y que nos pilla desprevenidos. Pero aquí van algunas cosas, fuera de la sección oficial, que espero con muchas ganas:

- Photographic Memory (Ross McElwee)

- First We Take Milán (José Braña y Chus Neira)

- Accidentes gloriosos (Mauro Andrizzi y Marcus Lindeen)

- Pussières d'Amérique (Arnaud des Pallieres)

- El ciclo dedicado a Marie Losier

Toni Junyent Rosa (Miradas de cine)

- L'Apollonide (Souvenirs de la maison close): algunos dicen que es un tostón, otros que no. Tengo curiosidad por descubrir a Bonello (si le dedican una retrospectiva, algo tiene que haber ahí...) y además, a priori, la premisa de un burdel de principios del siglo XX excelsamente filmado me atrae.

- Kill daddy good night: mismo caso, quiero saber quien es el tal Michael Glawogger. No es su última película, que también se presenta en el Festival, pero el título mola.

- Take shelter: Ángel Sala confesó a La Paz Mundial que le habría encantado tenerla en Sitges, pero se la quedó Gijón. Dicen que es una de las películas del año, no sé exactamente de qué va (mejor así), pero habrá que verla.

- Dark Horse: casi unánimemente, se la cargaron en Venecia. Pero también se cargaron allí la última de Ferrara y es preciosa. Y creo que a Solondz podemos darle un voto de confianza.

- P-047: tampoco me he parado a leer con detalle el argumento, pero es una comedia negra y absurda tailandesa, o eso dicen. Y entre tanta película con enjundia, son precisos los interludios lúdicos.

- Five time champion: una comedia dramática juvenil indie, rodada en Austin, Texas, la patria de Linklater. Puede ser la enésima película en su género, probablemente lo es, pero suelo sentir simpatía hacia las crónicas iniciáticas ubicadas en pueblecitos norteamericanos. Puede ser agradable, y es una opera prima.

-Miss Bala: ya la he visto y es estupenda. Una crónica sórdida y descarnada sobre el negocio del narcotráfico en México, protagonizada por una aspirante a modelo (Stephanie Sigman, espectacular en todos los sentidos). Subyugante y con un trabajo de fotografía virtuoso.

Y si hay alguien por ahí que no ha visto aún Rubber, es una marcianada imprescindible. Y Road to nowhere de Monte Hellman es una película hermosa sobre el arte de hacer (y de amar el) cine.

Carles Matamoros. (Transit / Dirigido por)

Oficial

- Faust, Alexander Sokurov

- La guerre est déclarée, Valérie Donzelli

- Hors Satan, Bruno Dumont

- L’Apollonide - Souvenirs de la maison close, Bertrand Bonello

Cortos

- Meteor, Christoph Girardet y Matthias Müller

- Moving Stories, Nicolas Provost

Paralelas

- P-047, Kongdej Jaturanrasmee

- Life Without Principle (Duo Mingjin), Johnnie To

- Photographic Memory, Ross McElwee

- Alvorada Vermelha, João Rui Guerra da Mata y João Pedro Rodrigues

Ineludible

- Road to Nowhere, Monte Hellman

Laura Menéndez Prendes (Dètour)

- Walk away Renee de Jonathan Caouette

- The future de Miranda July

- Hors Satan de Bruno Dumont

- Poussières d'Amerique de Arnaud des Pallières

- Alvorada vermelha de JPR y Guerra da Mata

- Palácios de pena de G. Abrantes y D. Schmidt

- Accidentes gloriosos de M. Andrizzi y M. Lindeen

Elena Oroz (Blogs&Docs)

- Buenas noches España de Raya Martin

- Hollywood Talkies de Óscar Perez y Mía del Ribot

- Walk Away Renée de Jonathan Caouette

- Photographic Memory de Ross McElwee

- The Ballad of Genesis and Lady Jane de Marie Losier y, por su puesto -aunque sea a modo de homenaje-, sus cortometrajes donde aparece el recientemente fallecido George Kuchar: Eat my makeup! o Electrocute Your Stars.

Victor Paz Morandeira (A cuarta parede)

- Un amour de jeunesse, de Mia Hansen-Love

- Low Life, de Nicolas Klotz y Elisabeth Perceval

- Whore's Glory, de Michael Glawogger

Nicolás Ruiz Jiménez (Cineuá)

- Photographic Memory de Ross McElwee

- Faust de Alexander Sokurov

- Life Wihtout a Principle, de Johnnie To

- Palácios de pena de G. Abrantes y D. Schmidt

- Play de Ruben Östlund

Ángel Santos Touza (Blogs&Docs)

- Un amour de jeunesse (Mia Hansen-Løve)

- Vikingland (Xurxo Chirro)

- Photographic Memory (McElwee)

- Low Life (Klotz, Perceval)

- Buenas noches, España (Raya Martin)

Publicado en Jump cut | Etiquetado , , | 1 comentario