Archivo mensual: noviembre 2012

L’Alternativa 2012 – IFN Jornada profesional

Otras formas de imaginar

Una vez clausurada la 19ª edición podemos reflexionar con más calma sobre varias cuestiones que plantearon tanto las imágenes de los filmes proyectados como las diversas actividades organizadas por el certamen. Aquí es donde encaja la jornada organizada por la IFN - Independent Film Network desde l’Alternativa que contó con la participación de Bárbara Tonelli (cofundadora de touscoprod), Jérôme Vidal (productor en Noodles Productions), Enrique Costa (responsable de distribución en Avalon), Diana Karklin (encargada de ventas y adquisiciones en Rise and Shine World Sales) y, como moderador de la mesa, Jaume Ripoll (cofundador de filmin). El título del encuentro, “Las nuevas circunstancias del cine independiente”, resumía bien el objetivo de la jornada, la acotación del terreno en el que actualmente se mueve o intenta mover el cine alternativo intentando responder a una cuestión: “¿renovarse o esperar a ver qué pasa?”.

La producción y la distribución cinematográficas fueron los grandes ejes que condujeron el debate en un contexto de crisis agravado por la desaparición de ayudas presupuestarias, la reducción de la participación de las televisiones, la subida del IVA al sector cultural y el paso de un espectador cinéfilo que prima la calidad a un cinéfago que apuesta por la cantidad y posesión de las películas. Ante panorama tan incierto se agradeció que el encuentro no girase (exceptuando un momento durante el debate con el público) en torno a la tan manida demonización de Internet como razón única de la actual fragilidad del sistema. Al contrario, la red vista como soporte para iniciativas que reanimen el sector nos permitió conocer más a fondo mecanismos de financiación como el crowdfunding.

Bárbara Tonelli desglosó las variantes del micromecenazgo abarcando las webs propias para cada proyecto, las plataformas generalistas que lo incluyen todo (Verkami en España, Ulule en Francia, etc.), los portales específicos para un sector de la industria (touscoprod en el cine, etc.) y, lo que más llamó nuestra atención, las páginas web dedicadas a llenar las salas de cine por adelantado (La septième salle en Francia, etc.), que resultó ser un sistema muy utilizado en Latinoamérica. Un vistazo rápido por estas iniciativas nos haría pensar en una adaptación exitosa del sector pero lo cierto es que aún no podemos estar tan seguros. Como afirmaba Jaume Ripoll, los éxitos del crowdfunding sugieren pero no consuman una tendencia general haciendo que casos como los 400 mil euros recaudados por El cosmonauta (Nicolás Alcalá, 2011), las 860 mil libras de The Age of Stupid (Franny Armstrong, 2009) o alcanzar la distribución en DVD de Nostalgia de la luz (Patricio Guzmán, 2010) sean hechos aislados, pocos y “casos que los profesores que damos clases en algunos másters estamos cansados de repetir una y otra vez a falta de otros proyectos que tengan éxito”. Aunque esto sea cierto, quien suscribe no puede estar más feliz de que podamos sumarle un éxito más al crowdfunding aunque no se trate de un proyecto de producción sino de crítica cinematográfica, el alcanzado por los compañeros de Blogs&Docs hace pocos días.

Más nos vale entonces no caer en el espejismo de ver Internet como la única salida sino más bien como un complemento más, privilegiado quizás, dentro de la estrategia que según el proyecto puede adoptar el productor o distribuidor de un film independiente. Enrique Costa tomando como ejemplo la campaña que Avalon ha realizado desde hace año y medio en la distribución de Holy Motors (Leos Carax, 2012) así lo confirmaba. Dentro de la planificación habitual en la promoción del film, Internet y las redes sociales consiguieron dinamizar actos destacados como el denominado evento OcultO que, una semana antes del estreno, reunió a 500 espectadores en Madrid sin anunciar oficialmente que el film proyectado sería el de Carax. Técnicas de marketing, “ruido y parafernalia” que según Costa dieron sus frutos para una película que, finalmente, vio cómo las 10 copias pensadas en un principio para toda España pasaron a un total de 15, todas en versión original.

En un sentido similar, considerando Internet como una herramienta pero no como el final del camino, el francés Jérôme Vidal aseguró verse a sí mismo como “un productor de cine” y no se mostró convencido de que la distribución de los filmes tenga que pasar obligatoriamente por la red. Su aportación al debate reivindicó la faceta cultural como cuestión política inherente a la producción cinematográfica y la visión del cine independiente como un reducto de lucha cuyas incidencias deben sortearse con trabajo e ingenio, como cuando en Francia tuvo que explicar quién era Javier Bardem en España al producir Los lunes al sol (Fernando León de Aranoa, 2002), cuando defendió la existencia de un “mercado catalán” al trabajar en Petit indi (Marc Recha, 2009) o, recientemente, cuando produjo Blancanieves (Pablo Berger, 2012) “argumentando” que si la película era muda, se trataba de una película en francés.

La mesa redonda resumió sus conclusiones, en términos generales, coincidiendo en la necesidad de mantener vías alternativas para que el cine independiente no desaparezca víctima de la dinámica impuesta por el cine comercial. Incidiendo en algunos detalles, Bárbara Tonelli aconsejaba a los productores que piensen en el distribuidor de sus filmes desde el principio, evitando por ejemplo duraciones no compatibles con según qué ventanas de exhibición como podían ser las televisiones. Algo en lo que coincidía Diana Karklin añadiendo que, en el caso latinoamericano, era igualmente importante la supresión de localismos, y asegurando, además, que fenómenos como el reciente boom del documental se entienden gracias, por un lado, a las ayudas presupuestarias que reciben y, por el otro, porque es un mercado que ha sabido adaptarse a la situación, recurriendo a programas como Ibermedia cuando las televisiones locales no se implican o incluyendo la piratería en sus estrategias de promoción.

A la pregunta “¿renovarse o esperar a ver qué pasa?”, la jornada profesional pareció responder con las “maneras de imaginar” tan reivindicadas por Vidal, con la propuesta de un combate que el cine independiente no debe descuidar, la búsqueda constante del espectador de un cine pensado y elaborado como producto cultural que no renuncia a verse a sí mismo como arte y que reconoce en Internet a un aliado antes que al enemigo demonizado por la vieja industria. Una apuesta del sector que pasaría, en definitiva, por asumir de una vez por todas que aquello que nuestros políticos denominan “nuevas tecnologías” hace años ha dejado de serlo para convertirse en una realidad cotidiana; un panorama en el que los responsables de la producción y distribución cinematográfica están obligados a ser capaces de emplear la tecnología en favor de su trabajo como un elemento positivo de “las nuevas circunstancias del cine independiente”.

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L’Alternativa 2012 – 25/11/2012

Clausura

Llegó a su fin esta decimonovena edición del Festival de Cinema Independent de Barcelona, l'Alternativa, y por consiguiente tuvo lugar la entrega de premios. Pero antes, por la tarde, aún hubo las últimas proyecciones. Se pudo ver la correcta A nossa forma de vida, presentada por su director, Pedro Filipe Marques; la notable 5 Broken Cameras (Emad Burnat y Guy Davidi) y No quarto da Vanda, una de las cumbres de Pedro Costa, el gran ausente del festival. Aprovechamos, no obstante, la ocasión, para celebrar el acierto del festival en programar la retrospectiva del director luso, ya que ha permitido recuperar en pantalla grande (con pases en el propio CCCB y en la Filmoteca de Catalunya) algunas de sus películas más brillantes. También merece una mención especial la coproducción polaco-rumana Crulic - drumul spre díncolo (Anca Damian), proyectada en un único pase que tuvo lugar este domingo. De ella nos ocuparemos próximamente, en una crónica dedicada exclusivamente a ella, pero para ir abriendo boca debemos decir que la cinta, que destaca en lo visual (combinando varias técnicas plásticas) y en lo narrativo (haciendo denuncia social en un tono muy kafkiano) ha competido en varios festivales internacionales, entre ellos el BACIFI o el FICUNAM, y ha sido emitida por la BBC.

En cuanto a la entrega de premios, a quien escribe estas líneas le alegra pensar que finalmente se han confirmado algunas de las sensaciones previas que se tenían antes de empezar el festival. No todas, claro está, pues ¿qué es un festival de cine sin desacuerdos ni polémicas? El Premio Lomography-Pantalla Hall fue para The Whale Story de Tess Martin, cortometraje visto en el subapartado “Bestieses” de “l'Alternativa proposa”. En él, mediante la técnica del stop motion, la autora es capaz de poner en escena una fábula ecologista, dando vida a una ballena pintada sobre un muro. La lomografía es, desde hace unos años, uno de los hobbies de moda. Recuperado por el afán consumista que se disfraza de nostalgia, la recuperación de este tipo de cámaras le ha devuelto la vida (sin querer hacer falsas correspondencias con la pieza antes citada) a una sensibilidad plástica que da pie a una concepción más pura de la construcción cinematográfica.

En el apartado de Mejor Cortometraje el ganador ha sido A Story for the Modlins de Sergio Oksman. Con Carlos Muguiro (otrora director del Festival Punto de Vista) como coguionista, la pieza rastrea la particularísima historia de Elmer Modlin, figurante de La semilla del diablo (Rosemary's Baby, Roman Polanski, 1968), entre otras, a partir de hallazgos de material inédito con entrevistas y otros materiales. El cortometraje evidencia una sofisticada ambigüedad, que en algunas ocasiones contraría y en las demás fascina. A Story for the Modlins está preseleccionado en la categoría de cortometraje documental en la próxima entrega de los Premios Goya.

Aplaudimos la mención especial para Oh, Willy... (Emma De Swaef y Marc James Roels), una maravilla de la animación que convierte una reivindicación New Age en fábula tragicómica mediante un humor directo y desacomplejado.

"A Story for the Modlins" y "Oh, Willy..."

En lo restante, ¿qué decir? El premio al mejor largometraje fue para Nacer. Diario de maternidad de Jorge Caballero; si bien no podemos decir que se trate de un mal documental o de una película insulsa, sí que nos gustaría apuntar que había películas bastante más merecedoras del premio que la presente, como la hipnótica 2 Years at Sea (Ben Rivers), que tendrá su propia reseña próximamente, o esa maravillosa revelación llamada La casa Emak-Bakia, de Oskar Alegría, ya reseñada en una de las crónicas de esta cobertura.

No podemos concluir esta cobertura sin dar cuenta que en esta ceremonia de clausura recibió un sincero homenaje Margarita Maguregui, quien, tras dieciocho años al frente de la dirección de l'Alternativa, se despide. Obviamos los motivos, aunque le deseamos lo mejor. Así como mucha suerte a quien asuma su cargo en la próxima edición, la número veinte. Esperemos, pues, que el próximo año l'Alternativa celebre 20 años a lo grande, apostando nuevamente por el cine pequeño.

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L’Alternativa 2012 – 24/11/2012

La verdad es mentira

Muchas de las películas proyectadas en la sección oficial de esta decimonovena edición de l'Alternativa serpentean con decidido atrevimiento sobre la demasiado estrecha línea que separa realidad y ficción, recreando una fórmula que últimamente viene definida por las condiciones de producción, como si la falta de medios se justificara abanderando un realismo impostado que ocultara la precariedad del producto. Los mejores temas (Nicolás Pereda) es una más de esas películas en las que nos cuesta discernir dónde empieza la honestidad del director y dónde acaba su voluntad creativa. Esto puede parecer a priori negativo, pero no lo es, ya que la película acusa otras faltas. Se trata de un muy buen punto de partida que a medida que avanza el relato se desinfla poco a poco para quedarse en un anecdotario de los personajes sostenido con oficio por los mismos, pero que narrativamente no nos conduce a ningún sitio. Gabino es un hombre maduro que después de haber estado ausente de su familia durante un largo período de tiempo decide volver. En un principio su mujer y su hijo se ven superados por la situación, aunque deciden acogerlo. Pero al poco tiempo cambian de opinión y deciden echarlo de casa. El punto de partida es prometedor, pero se deja escapar la oportunidad conduciendo la historia hacia el terreno de lo banal. Lo que más llama la atención es que se trate de la sexta película del realizador, pues cabría esperar un desarrollo argumental más maduro, mejor trabado y con un nivel de intensidad dramática mayor, mientras que en algunos pasajes el film peca de pretencioso: véase la presentación de personajes con música barroca. Por el contrario, encontramos un hábil juego actoral en el que la madre ensaya con el hijo las palabras con las que echar a su marido de casa. Paradójicamente, gracias a este simulacro emerge la verdad de las palabras que de uno y otro lado quieren escucharse y nunca se llegan a pronunciar. Este detalle y la tétrica fotografía de interiores (que representan la práctica totalidad del film), que acentúa la incomodidad de los personajes por vivir con un conocido desconocido, son lo único reseñable de un film potencialmente mejorable.

La mentira es verdad

Muchas veces, la realidad supera la ficción. Ha podido observarse a lo largo de la Historia en acontecimientos como, por ejemplo, el exterminio nazi. Recuperando el estilo intachable de Shoah (Claude Lanzmann, 1985), Revision, de Philip Scheffner, retoma la investigación de un crimen cometido en la Alemania de 1992. En junio de dicho año, dos inmigrantes rumanos que habían cruzado la frontera germanopolaca son abatidos a tiros por dos cazadores que, en compañía de un policía, dicen confundirlos con jabalíes. El director del film confiesa partir de “una imagen muy cinematográfica” que da pie al descubrimiento de la tragedia: los dos cuerpos aparecieron cuando dos segadoras se abrían camino en los campos de maíz. Instantes después, esos campos ardieron misteriosamente en un incendio. El documental de Scheffner utiliza numerosas entrevistas (desde las familias de las dos víctimas hasta el abogado de uno de los asesinos, pasando por el forense que archivó el caso) además de una exhaustiva investigación. Por estos factores el documental puede resultar algo denso, aunque la calidad del documento es impagable. A la fórmula utilizada, se añaden recursos como el que los testigos se escuchan a sí mismos en sus entrevistas concedidas previamente al director. El proceso judicial fallido y la fatídica noche en que sucedió el crimen, ejes que delimitan la narración, encuentran de este modo un espacio cinematográfico para la réplica. Esta voluntad del director de que todas las partes implicadas se escuchen recuerda a la maniobra de Julio Medem en La pelota vasca. La piel contra la piedra (Euskal pilota. Larrua harriaren contra, 2003), aunque aquí se evidencia el tono analítico de la investigación y en ningún momento da la sensación de feedback entre interlocutores, pues el montaje no es para nada fragmentario. La imagen del campo de maíz donde aparecieron los cadáveres se convierte, a lo largo del documental, en el punto de (re)inicio al que se vuelve cada vez que la investigación aporta un nuevo dato revelador. El director parece explicarnos que, a golpes de revisión, la Historia se reescribe continuamente.

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L’Alternativa 2012 – 23/11/2012

La leyenda de la mansión de Ray

Sin duda, esta es hasta ahora La Sorpresa de l'Alternativa. Imbuido por el espíritu libertario del cine de Man Ray, Oskar Alegría, periodista de formación, consigue en La casa Emak Bakia un prodigio de narración rizomática donde el azar evidencia que lo más importante es el trayecto y nunca la meta y, lo más importante, que se puede hacer cine sin dinero siempre que con buena voluntad logres conseguir el favor de las personas involucradas. El planteamiento parte de una premisa simple, aunque no por ello común: encontrar una casa llamada “Emak Bakia” (expresión en euskera que significa “Déjame en Paz”) que aparece en el cortometraje de título homónimo que Man Ray filmó en 1926. El inicio del film, con un plano general del mar con el horizonte invertido, presagia un videopoema que homenajea al director norteamericano. Pero, sorprendentemente, a partir de la aparición de la premisa, este cambia de registro y se convierte en una suerte de road movie en la que su director, guiado por el azar y por los pasos perdidos que dejó Ray, traza un camino hilvanado por sucesos suspendidos en el tiempo.

El documental se construye visualmente como un reflejo de la película de Ray, algo a medio camino entre el ensayo visual partiendo del original y el remake sui generis. No en vano, el director navarro utiliza imágenes del celuloide Emak-Bakia y además las re-filma para contrastarlas en pantalla partida. Sobre estas, y a modo de reflexión personal, construye su discurso. Así, sentencias como: “¿Puede realmente morir un clown?” o “Las pesadillas que tienen los cerdos”, se convierten en los puntos de anclaje que marcan los diferentes cambios de rumbo que toma Oskar Alegría en su trayecto hacia la casa. Estos nexos de unión con la obra de Ray de fondo constituyen los pocos núcleos narrativos, ya que el resto es pura desviación, tentativa al destino. Así, el film va dejando algunos cabos sueltos por el camino en una pista que lleva a otra pista y así ad eternum. A mitad de la película, el director encuentra Emak Bakia, pero para entonces el signo de la película ha cambiado y ya hay demasiadas preguntas que exigen respuesta o, como mínimo, que el viaje prosiga. Así, el azar se convierte definitivamente en el patrón de la construcción narrativa que plantea el director navarro, erigiendo el film, ahora sí, no ya como una mera indagación sobre la ubicación de un enclave, sino como una construcción mítica en torno a la misma que opera contra la dictadura del tiempo. El documental, entonces, vuelve sobre sus pasos y empieza a resolver las incógnitas que habían quedado abiertas en su transcurso. Se inicia, entonces, un cúmulo de resurrecciones que culmina muy agraciadamente, como no podía ser de otra forma, con la enigmática nomenclatura de la casa.

Un salvavidas se hunde

De la segunda proyección oficial del día, en cambio, poco se puede decir. El salvavidas (Maite Alberdi) es un documental al uso, bienintencionado y sin más pretensión que la de mostrar el día a día de Mauri, un socorrista de las playas chilenas. La película aporta un tono humorístico que se agradece, basado en el carácter del protagonista y su particular manera de entender el oficio, motivo este último, también, sobre el que orbita el relato. Este tono humorístico rompe la monotonía que impera en el conjunto, pero aun así no es suficiente para sostener el interés. Cierto es que intentan emerger, en ocasiones de manera algo forzada, un intento de historia personal del protagonista y su rivalidad con Jean Pierre, el socorrista que sí se mete en el agua para salvar a las personas y que recibió el “premio salvavidas del año”, algo que él no acaba de aceptar. También en sus desencuentros con otros bañistas y sus impertinencias empieza a intuirse la construcción del personaje. Es la aparición de este rival, Jean Pierre, así como la del niño aprendiz que lo acompaña y escucha sus enseñanzas, la que consigue despertar tímidamente nuestra atención. Pero para cuando esto pasa, el documental ya finaliza.

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L’Alternativa 2012 – 22/11/2012

Doble alumbramiento

Texto de Aaron Cabañas y Enrique Aguilar.

Como ya hiciera en su anterior documental, Bagatela (2009), en el que seguía de cerca el proceso de encarcelamiento de unos jóvenes de Bogotá, Jorge Caballero vuelve a indagar aquí sobre lo institucional. Nacer. Diario de maternidad no tiene más pretensión que la que su título anuncia, a pesar de contener cierta denuncia social hacia el estado de la sanidad pública colombiana. Mediante una estructura regular de episodios que datan los días clave en un embarazo, cada uno titulado con un verbo relacionado con el proceso de gestación, el director nos acerca las circunstancias de cada una de las futuras madres que protagonizan la cinta. Este acercamiento se hace de forma progresiva y delicada, evidenciando cómo a medida que avanza su embarazo aumenta la cercanía con respecto a ellas. La puesta en escena, pues, parte del plano general de la sala de espera con el que abre el film, para culminar en el primer plano de un recién nacido que lo clausura. En medio queda el paulatino acercamiento de la cámara y los encuadres cada vez más centrados en las parturientas. De hecho, la figura del hombre es aquí anecdótica, pues, salvo secuencias fugaces, la práctica totalidad del documental parece evitar la presencia masculina. Y así lo descubrimos en los rutinarios cuestionarios preparto que los enfermeros les hacen a las futuras madres y en los que la mayoría confiesan estar solteras, divorciadas o incluso viudas. Aun así, la exclusividad genérica (las únicas protagonistas son las mujeres, por méritos propios) no le resta un ápice de interés. En los partos, Caballero compone los planos con suma elegancia y sin mostrar nada desagradable, aunque se nos puede descubrir en algún momento la verdadera magnitud de ciertas situaciones siempre edulcoradas o distorsionadas en producciones hollywoodienses como, por ejemplo, Nueve meses (Nine months, Chris Columbus, 1995). Lo verdaderamente importante, al final, es que su director nos muestra la dimensión tangible y realista de un hecho sobre el que aún pesan el misticismo y el hecho religioso.

Después del encuentro con la actriz y cantante francesa Jeanne Balibar pudimos asistir también a la única proyección programada de L'idiot (Pierre Léon, 2008). Partiendo de la obra de Fiódor Dostoiévski, el film condensa en una hora un fragmento de la historia relatada en el libro y lo hace de forma tan sencilla que aparentemente roza lo simple. Un espacio reducido a poco más que una habitación, un grupo de actores y un juego, nada más que esto necesita Pierre León para situarnos ante una dinámica perversa en la que los personajes han de explicar la acción más vil que han cometido en sus vidas y cuyo funcionamiento dará paso a la revancha libertaria de Natasha Philippovna (Jeanne Balibar). León aprovecha la poca movilidad a la que obliga la falta de espacio para situar a los personajes sentados mirándose unos a otros, como si hubiera un único centro, una mesa a la que están sentados y sobre la cual se ha situado la cámara como invitada de lujo capaz de captar la dinámica impresa por el juego de miradas.

El abismo de pasiones característico de la obra del escritor ruso se pone en escena precisamente mediante el gesto, con el movimiento bufonesco de Ferdychtchenko (Jean Denizot) quien propone el juego, con la rigidez de Totsky (Bernard Eisenschitz) o el malestar del General Epantchine (el propio Pierre Léon), con las lágrimas de Daria Alexeievna (Sylvie Testud) pero sobre todo con el gesto verbal, con la palabra que se erige en L’idiot como verbo que alumbra imágenes a partir del discurso hablado en cada una de las acciones innobles que se relatan en escena. Lo que parece entonces mero teatro filmado se desvela como un calculado ejercicio de sencillez clásica que propone un montaje cuya piedra angular es la correspondencia entre miradas-plano (las diatribas de Natasha Philippovna) y miradas-contraplano (las reacciones de los hombres que se sienten heridos). La palabra es movimiento y en L’idiot se concreta en acción dramática que revoluciona las relaciones de subordinación entre los personajes. Que toda esta forma y contenido se concrete en 61 minutos es francamente asombroso. Una vez más, la sencillez poco o nada tiene que ver con la simpleza.

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L’Alternativa 2012 – 21/11/2012

Formas de vida: (re)construcción de realidades

Primera jornada de l'Alternativa y más sorpresas, en este caso mayoritariamente positivas. Arrancaba la sección oficial de largometrajes con A nossa forma de vida (Pedro Filipe Marques), una muestra de cine bienintencionado en el que los abuelos del director se ponen en escena a sí mismos como matrimonio de jubilados, con mucho tiempo para reflexionar sobre las situaciones social, política y económica actuales. La película resulta en algunos puntos un simulacro de realidad, pues el discurso de los actores, claramente no profesionales, se intuye en ocasiones impostado. No en vano, la película abre con la imagen de una sombra chinesca proyectada sobre una pared y la consiguiente frase que nos ayudará a establecer las coordenadas del film: “El arte es una forma de vida. Que le cante a la vida quien pueda”. ¿Estamos entonces ante una más que consciente representación de la realidad? ¿Ante un teatro de las apariencias? Desde luego, y el hecho de que sus dos protagonistas se nos muestren durante la totalidad de la cinta siempre en el interior de su casa, espacio de representación teatral por antonomasia, apunta a esa idea. Sin embargo, huelga decir que la espontaneidad de los mismos rompe con el mecanismo prosaico del guión y de ello surgen momentos de comicidad realmente inspirados. La forma de vida a que alude el título es el transcurrir del tiempo del matrimonio y las ocupaciones que del mismo se derivan. Así, mientras Armando repara todo lo que se rompe y escribe poesías de dudoso lirismo, Fernanda se ocupa de las labores de casa y de interactuar con los fados que suenan en televisión. Es decir, él entiende la vida como arte y ella le canta a la vida. Pero donde la película más empatiza es en los momentos en los que el matrimonio, sentado siempre frente a la ventana, lee el periódico, mira los informativos de televisión, o escucha la radio, e interactúa con las noticias de actualidad. La naturalidad del entrañable matrimonio se impone a la construcción ficcional, asfixiada por el espacio interior. De ahí que cobre tanta importancia la ventana a la que siempre están asomados, pues deviene lugar de proyección de su pensamiento, pero también su único punto de conexión con la realidad. La ventana, pues, como umbral que separa las dos formas de vida contempladas en el film: la de ellos y la del fuera de campo, el resto del mundo.

5 Broken Cameras (Emad Burnat y Guy Davidi) ha arrancado el único aplauso de hoy. No quiero convertir esta crónica en un aplausímetro, pero esta película se lo ha merecido. El documental, como la película antes reseñada, hace mención a lo que eternamente se destruye para ser nuevamente reconstruido. El título esconde, bajo una apariencia de metaficción cinematográfica, un retrato (demasiado) certero y cruel de la realidad de Bil'in, la aldea dividida en dos por la construcción de la frontera entre Gaza y Cisjordania. El proceso es documentado paulatina y episódicamente por cada una de las cinco cámaras del título, que acaban pereciendo en los varios enfrentamientos armados que tienen lugar. El documental de Burnat contiene imágenes realmente duras y crueles, en las que presenciamos palizas, tiroteos y hasta una muerte en directo. La desmesura con la que el ejército israelí responde a la resistencia pacífica de los habitantes del pueblo palestino que se están viendo expropiados de sus tierras alcanza un hiperrealismo que contagia de nihilismo todo el documental. Burnat, eso sí, no se recrea de manera fácil en la violencia, sino que busca documentar el conflicto de una manera transparente (aunque totalmente arriesgada) y poner imágenes a tal injusticia. La cinta relata, en paralelo, cómo en el tiempo en el que tiene lugar el conflicto van naciendo y creciendo los cuatro hijos del director, que, de igual manera que las cámaras destrozadas, constituyen fases en su vida: el último de los hijos nace justo cuando empieza el proceso. En el desenlace, dicho hijo menor de Burnat cumple 5 años justo cuando una resolución judicial desautoriza la construcción del muro y el ejército israelí ha de retirar su estructura. Esta resulta ser la única nota de esperanza en Bil'in, la promesa de resistencia con la que se cierra el documental.

La última película de la sección oficial en la jornada de hoy ha sido Nana, ópera prima de Valérie Massadian, directora de arte y compañera sentimental de Pedro Costa. Nana, haciendo honor a su título, provoca el más profundo sueño. Y es que la película nos muestra el día a día de una niña de cuatro años que vive con su madre y su abuelo en una casa rural. La película basa su potencial en la precocidad y empatía que provoca Kelyna Lecomte, la niña que interpreta el papel de Nana. Pero cuando el espectador ya conoce las reacciones de la pequeña y sus ocurrencias, la película se agota y se torna anodina. No podemos culpabilizar, claro está, a una pobre niña de cuatro años de no hacer funcionar una película, pero sí a Valérie Massadian por intentar hacer algo así como la versión rural de Zazie en el metro (Zazie dans le métro, Louis Malle, 1960), en un entorno menos lúdico y dinámico, con un tono más pesaroso y sin más desarrollo argumental que el transcurrir rutinario de una casa en medio del bosque. Es decir, la indiferencia más absoluta.

(Otro texto sobre A nossa forma de vida fue publicado en Contrapicado con motivo del Doclisboa 2011 y estuvo firmado por Alberto Moreno. El texto puede leerse aquí.)

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L’Alternativa 2012 – 20/11/2012

Inauguración y Previa

Con la proyección de Ne change rien (2009) de Pedro Costa, arrancó ayer esta decimonovena edición del Festival Internacional de Cinema de Barcelona, l'Alternativa, que este año contará con la presencia de Jeanne Balibar, actriz francesa de cine y teatro, cantante, bailarina y ahora también directora, como puede deducirse de innegable versatilidad y talento más bien desaprovechado. Balibar nos presentó ayer la cinta de Costa y estará hoy en la Filmoteca presentando su ópera prima Par exemple, Electre (codirigida con Pierre Léon), así como en un encuentro que tendrá lugar el jueves en el Instituto Francés. Dicho encuentro servirá de actividad complementaria a la retrospectiva que este año le ha preparado el festival con sus películas más representativas, entre las que se encuentra Ne change rien. Lo que no deja de ser una pequeña gran decepción es la repentina ausencia del cineasta portugués. A pesar de ser un habitual de las retrospectivas en muchos festivales y de haber visitado Barcelona anteriormente, no hace mucho, y aunque desconozcamos el motivo real de esta ausencia, quien escribe estas líneas no deja de lamentar la falta de uno de los cineastas que mejores respuestas sabría plantear a las dificultades económicas que atraviesa el sector cinematográfico. A pesar de ello, contaremos igualmente con su retrospectiva, que dejará un buen título como el ya citado y otras obras que siempre merecen una revisión: Ossos (1997), O nosso Homem (2010), y No Quarto da Vanda (2000), que, más que películas, en realidad son radiografías en movimiento de lo que se halla al margen, en el fuera de campo, de nuestra sociedad actual. Y si las presencias pueden ser uno de los platos fuertes de un festival, no podemos olvidar que l'Alternativa tiene una de las programaciones más diversificadas y mejor definidas del panorama nacional. La sección oficial de largometrajes cuenta con 11 trabajos, entre los que destacan las metafílmicas 5 Broken Cameras (Emad Burnat, Guy Davidi) y Los mejores temas (Nicolás Pereda), las extrañas Two Years at Sea (Ben Rivers) y Nana (Valérie Massadian), y el retrato histórico-social de Revision (Philip Scheffner) o Crulic - drumul spre dincolo (Anca Damian); mientras que la sección oficial de cortometrajes está dividida en 3 pases diferentes. Atención a Enero 2012 o la apoteosis de Isabel la Católica, del colectivo Los Hijos, y al corto documental preseleccionado para los Goya 2012 A Story for the Modlins de Sergio Oksman, quien ya compitiera en Sundance 2010 con Notas sobre el otro. Las secciones “Panorama” (dedicada a creadores nacionales) y “Contra el silencio de todas las voces” (espacio para la denuncia social) completan la oferta principal. En “l'Alternativa proposa” se pueden ver pequeñas obras agrupadas por temas, en esta ocasión: “A les Armes!”, “A la recerca del paradís”, “Empremtes”, “Music All”, “Somnis i malsons” y “Bestieses” serán las diferentes sesiones temáticas de esta sección paralela. Y gracias a “Intercanvi” tendremos la oportunidad de descubrir los mejores trabajos de la pasada edición del Anim'est, el único festival de cine de animación de Rumanía, cinematografía actualmente en auge. Además, “Didàctiques de la Imatge” nos permitirá conocer los proyectos de la Universidad Veracruzana y de Zalab, iniciativas que utilizan la pedagogía cinematográfica como herramienta de cohesión social. Por si fuera poco, la programación de l'Alternativa 2012 se completa con talleres organizados por escuelas de cine, seminarios dedicados a profesionales, debates sobre el estado del cine independiente y sesiones infantiles el fin de semana. Y para acabar, qué mejor forma que volver al inicio, donde se citaba Ne change rien de Pedro Costa. En ella, Jeanne Balibar canta, invirtiendo la famosa frase de El gatopardo (Il gattopardo, Luchino Visconti, 1963): “No cambies nada, para que todo sea diferente”. Esperemos, pues, como sugiere el director luso, que l'Alternativa no cambie nada y siga siendo eso, una buena alternativa.

Fotografía de Eladio Agudo

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Doclisboa 2012 – Competición Portuguesa

Terra de Ninguém (Salomé Lamas) ha acaparado todos los premios en la competición portuguesa de largometrajes, pero más allá de este film se ha presentado un compendio de buenos trabajos. Siendo filmes no premiados cabe destacar, a mi modo de ver, dos películas con una bella y original factura, O sabor do leite creme de Hiroatsu Suzuki y Rossana Torres y Seems So Long Ago, Nancy de Tatiana Macedo. Este último film destila una ironía y originalidad muy personal, Tatiana Macedo trata con una inteligencia onírica y humor sordo imágenes en la Tate Galery de Londres. La idea responde a una nueva perspectiva de un concepto utilizado en el cine como es la espera, pero en este caso no una espera activa –la espera o el suspense por algo que va a acontecer–, sino más bien la inacción de alguien que vigila sentado lo que acontece en un lugar donde el mirar y el vigilar entrecruzan sus miradas. Los vigilantes de las salas del museo son los retratos que recoge la realizadora y a través de pasillos que comunican una sala con otra –no nos detenemos tanto en las obras, como en los personajes que las vigilan– vamos encontrándonos con estas miradas, el juego de quién mira a quién... o hacia dónde mirar, o mirarnos a todos, pues todos podemos ser potenciales detonantes de una anomalía en un cuadro. Es un film de suspense casi imposible, donde la tragedia pocas veces acontece. En una sala de museo nos encontramos con una puesta en escena peculiar, un espacio diáfano con cuadros en las paredes y unos asistentes sentados en una esquina, es casi un lugar de oración, donde la palabra desaparece, ha dejado paso a lo más esencial, mirar la obra, contemplarla de forma reflexiva, ya pasó el tiempo de la adoración por una obra, aunque estas son únicas y por tanto el concepto de aura ganaría en significado. Es decir esas obras, bajo nuestros cánones culturales, han ido perdiendo el contenido sagrado y hemos dejado de adorarlas para admirarlas. Mirar a las personas que admiran la obra. Luego el mirar sobre el admirar o sobre el contemplar, lo esencial de nuestra materia prima, las imágenes y los sentidos que irradia el acto de mirar. Con todo este juego de miradas, además de palabras, entendemos que la película, siempre con una cámara cuidada y quieta, nos ha ofrecido un personal sentido del humor sobre el acto de mirar y esperar… pues no solamente hemos destilado el acto de ver sino el tiempo de esperar sentados, de diseccionar el tiempo sentados en una silla, en una sala de un museo. Esta es la idea que procesa Tatiana y nos la ofrece en un juego estilístico de ironía sin precedentes.

O sabor do leite creme también es un juego con el tiempo y una propuesta con la sabia elección del plano, o de otra manera, la sabiduría a la hora de elegir el mejor lugar para colocar la cámara, el mejor lugar en el mundo. El concepto del tiempo pasa a ser relativo cuando lo que se nos propone es la vida de dos hermanas, nonagenarias pero aún muy activas, en su casa familiar, en un lugar casi paradisiaco, una casa de campo, con su huerta, parterre repleto de flores y espacios de descanso y sosiego. En este inmejorable lugar de retiro van destilando las horas, los últimos momentos de una vida. Una de ellas más tranquila, creemos que aquejada, se mueve pausadamente por las estancias y se detiene más, relee los libros, ordena las fotografías y demás documentos de su escritorio, tiene una actitud más melancólica, nos ofrece planos donde la cámara nos propone la quietud de alguien descansando, cuadros más bien de alguien que está esperando el último momento. La otra hermana es mucho más activa, recorre las estancias y sobre todo sale al exterior de la casa a contemplar los campos, o más bien la vida que está en floración, los colores del día a día, ese espíritu otoñal del crepúsculo de la vida parece aún dilatarse ante el espacio que se nos dibuja, es un lugar realmente bello para esperar. Esta casa y sus jardines son la casa familiar donde probablemente ellas vivieron con sus padres, es de nuevo un paraíso emocional, un lugar de memoria, un lugar de paz. Quizás, escribiendo estas palabras es cuando he descubierto el sentido que intentaba encontrar a la película, este film irradia paz, y sobre todo un lugar en el mundo, el último lugar, el paraíso perdido. Al principio de la película una de las hermanas le pregunta a la otra: “¿Cómo pasaste la noche?” “Dormí muy bien, dormí, soñé.” ”Yo también sueño mucho… soñaste, ¿qué?” Ahí queda la pregunta que es respondida al tiempo después… esperando. La película esta llena de silencios maravillosos y de hermosos bodegones, es un verdadero canto estilístico, con una puesta en escena de una hermosura sosegada. El fin de la película es el postre: si durante todo el film nos han ido destilando momentos, es la hermana más activa, después de dilatar los instantes, la que nos descubre el último paraíso, los sabores de la infancia: prepara el dulce de leche.

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Doclisboa 2012 – Competición Oficial 5

Juegos de tiempo con la imagen

Como Fogo (Yulene Olaizola, 2012), las dos películas que cerraron la competición se construyen sobre el tiempo. La primera, People´s Park, de Libbie D. Cohn y J. P. Sniadecki (EUA / China, 2012), muestra 78 minutos en tiempo real, un plano secuencia a través de la experiencia humana de un parque en la ciudad de Chengdu. La cámara se mueve a través de los acontecimientos y las acciones humanas en este lugar. Según informaciones recogidas entre los bastidores del festival, lo llevaron a cabo sobre una silla de ruedas, moviéndose entre las personas, dibujando un curioso cuadro en movimiento de la experiencia humana, en donde la libertad de las expresiones y los acontecimientos que transcurren: bailes, teatro, descanso, paseos cogidos de la mano, muestran un peculiar microcosmos de la sociedad urbana china. Los sonidos en este deambular, captados en un solo plano, nos muestran un paréntesis exacto de la propia vida, que, plasmada en el film, dibuja un cuadro en continuidad con un valor estético original; es un gran cuadro plástico y sonoro de nuestra propia existencia. El film es un experimento curioso de lo que, más de una vez, nos hemos planteado, grabar nuestros propios paseos y retener esos momentos para siempre. El tiempo por tanto es el que hay, no hay más, el film culmina con el baile y la música tecno bailada con la mayor expresión gimnástica posible por personas de avanzada edad, en una manifestación más, lo ha hecho durante todos estos minutos, de la continuidad de la vida, más allá de la dimensión del tiempo. El film parece no querer acabar nunca, ni siquiera con la muerte al final del túnel.

Vídeo promocional para la campaña de crowdfunding del documental.

El tiempo, la vida y la muerte es lo que expresa Sofia´s Last Ambulance (Poslednata lineika na Sofia, Ilian Metev, Bulgaria / Croacia / Alemania, 2012) bajo una aguda, inteligente y necesaria filmación de un ejemplo explícito del final del camino, cuando la sociedad y la comunidad han sido destruidas y los servicios básicos, como es el caso de los servicios sanitarios, totalmente recortados (trece ambulancias para un total de 2 millones de habitantes). La última ambulancia nos cuenta la odisea de estos voluntarios que se aferran día y noche en romper las estadísticas y salvar vidas. En ningún momento descubrimos a los heridos y pacientes; siempre son ellos, nuestros tres héroes, el conductor y dos enfermeros, los que nos introducen la secuencia con un primer plano frontal de sus rostros. Un plano lleno de ironía, con el que descubrimos un nuevo día al contemplar que es otro raccord el que se nos presenta. Y es ahí, en esa consecución de cuadros después de haber ayudado, o salvado otra vida, donde la percepción del tiempo, cíclico, se nos ha convertido en un juego hipnótico con gran sentido del humor. ¿Quién presentará esta vez el nuevo día desde el frontal de la ambulancia? La película, con estos momentos de distensión, nos propone volver a prepararnos para la acción, las imágenes de nuestros personajes, una vez más trepidadas por la velocidad del automóvil, nos introducen en el suspense, hay una vida real en juego y la situación se torna otra vez dramática. El film, por tanto, no sólo es un proyecto que funciona perfectamente bajo la articulación de un lenguaje cinematográfico, además es una llamada urgente, real y concisa ante una situación de apremio y necesidad. La obra realizada por Ilian Metev rezuma inteligencia y responde perfectamente a todos los parámetros de una obra cinematográfica con el peso de la denuncia. Así lo ha sabido ver la organización del festival otorgándole el Premio Especial del Jurado (Mención Especial) al Mejor Largometraje.

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Doclisboa 2012 – Competición Oficial 4

Los filmes necesarios

El festival y la competición internacional, como hemos comentado, han puesto la atención en los conflictos que se están viviendo en el mundo, revoluciones, protestas… en otros casos levantamientos o catástrofes, como Babylon de Youssef Chebbi, Ismaël Chebbi y Ala Eddine Slim (Túnez, 2012) y Vers Madrid (The Burning Bright)! (Sylvain George, Francia, 2012). Caso aparte es la obra The Radiant, de The Otolith Group (Reino Unido, 2012); su propuesta, la investigación de las imágenes y una particular articulación del film con todo tipo de recursos son ya señas de identidad de un grupo con 10 años de actividad donde las propuestas artísticas navegan sobre la investigación del lenguaje de las imágenes y el documento sociocultural, bajo el lema “El mundo no necesita más películas, ni más vídeo arte”, una regeneración de la percepción de los acontecimientos filmados y sobre todo una disección de las imágenes que vemos y la cultura que las crea. Esta propuesta se ha dirigido en este caso a las consecuencias radiactivas generadas en la devastación acontecida por el último colapso nuclear. Babylon nos conduce, bajo una propuesta más convencional del tratamiento de las imágenes, por la creación de una comunidad humana, o una ciudad “babilónica”, en este caso los campos de refugiados levantados en la frontera con Túnez. Con su cámara el reportero finalmente encuentra un hilo narrativo en la necesidad de crear un lugar habitable en medio del desierto, respondiendo a la perentoria situación. Miles de refugiados huyen de la guerra… La Babilonia moderna aparece y desaparece en medio de una situación límite y miles de restos de basura, hoy por hoy el verdadero indicio de que la humanidad existe.

Alejado de este conflicto pero en la línea de las reivindicaciones y manifestaciones que han surgido en este tiempo, el movimiento 15M ha acaparado gran parte de la atención mediática, al igual que las movilizaciones, mucho más punzantes, de la crisis en Grecia. Vers Madrid (The Burning Bright)! es uno de los muchos documentos audiovisuales que podían surgir de esta situación, material de denuncia y registro, que a mi modo de ver resulta necesario proyectar en espacios como festivales internacionales, pero con el inconveniente de que sobre estos acontecimientos aún no se han conseguido construir obras con un lenguaje más cinematográfico, por lo que en general casi todos estos trabajos funcionan más como documentos de denuncia y registro que como obras cinematográficas –función, vuelvo a repetir, necesaria, la Historia esta llena de bellacos que han intentado echar cemento a hechos que acontecieron–; por tanto, la dirección del festival, de forma lógica y conociendo la situación, ha arriesgado en la proyección de estos documentos, sobre todo dentro de la competición oficial.

Desde la experiencia humana, foco inevitable del festival, y también en el campo de la denuncia, Bakoroman (Simplice Ganou, Francia / Burquina Faso, 2011) construye a través de uno de los recursos esenciales del lenguaje cinematográfico, el tránsito, el camino vital de un grupo de niños “da rua” en Burquina Faso, una película de lo esencial. El componente odisea, es decir el viaje y sus aventuras pero con un claro elemento motor, salir de la miseria para buscar trabajo en la ciudad, propone una película con una clara articulación cinematográfica. A través de esa acción se retrata a estos niños, víctimas todos ellos de la miseria ejercida desde arriba, descolonizaciones, gobiernos, falta de medios, pobreza, hambre y consecuencias aledañas como la drogadicción y el abandono. Es este pequeño éxodo, del campo a la ciudad, motivo reconocido incluso como inercia antropológica –la factura de esta película nos recuerda a los filmes de Jean Rouch–, donde encontramos la amistad, los sueños de mejora, los anhelos de todo tipo que son explicados infantilmente a cámara, por estos inocentes seres que viven su vida como algo fantástico, al menos de momento. La cámara, siempre dispuesta hacia el retrato y la imagen del rostro de estos niños, realiza un seguimiento de sus aventuras; cámara al hombro en muchas ocasiones, aunque perfila la presentación de las secuencias con una cámara fija, ubica a los niños en contexto dentro de la nueva escena, otro día más. De nuevo nos encontramos ante el paraíso de la infancia, el que ya vimos en Three Sisters (San Zimei, Wang Bing, 2012), en este caso demoledora, pero que será recordada por muy mala que parezca, si sobreviven, como el único lugar donde aferrarse.

Ese otro paraíso, el de la Naturaleza, puede llegar a ser un verdadero infierno y es en ese estado en donde se mueve Fogo, en mi opinión una de las mejores películas que se han visto en el festival, un verdadero viaje por los abismos humanos en medio de un entorno hostil pero arrebatador. La imagen de Yulene Olaizola (México / Canadá, 2012) es de una precisión barroca, excelente en el tratamiento de la luz y sobre todo el sentido en cada uno de los planos, los cuadros que ha dibujado –hago mención aquí a otro trabajo de verdadera precisión en el punto de la toma, O sabor do leite creme, película de Hiroatsu Suzuki y Rossana Torres, que estuvo presente en la competición portuguesa de largometrajes–. Fogo nos ubica en un lugar inhóspito pero bello: la isla del Fuego, al norte de Canadá, es un espacio donde parece que sólo existe el pasado, ya que el futuro está condenado por la tundra que poco a poco se está apoderando del lugar. Los pocos habitantes que residen se preparan para la despedida, irse a la ciudad, pero otros deciden permanecer. En esos paseos, por los espacios helados y húmedos, imágenes casi lunares de los lugares, brotan las conversaciones tras los muros de las pocas casas que quedan en pie, o la ocupación de las abandonadas, allí se desgranan las palabras y los lamentos frente a la ventana. La luz que entra por los vanos, débil y crepuscular, dibuja claroscuros en las siluetas de los personajes que piensan cuál será su futuro y qué hacer. Es un tiempo que se acaba, y para algunos, los más mayores, un dibujo adelantado de su propia muerte. Ese espacio crepuscular tiene unos colores tenues, grises, y una mirada gélida, en esos cuadros la cámara, solemne y quieta, se ubica para buscar el espacio de intimidad preciso, estar para ser parte de la soledad que cada una de las tomas de la película dibuja. Toda la obra es una continuidad de cuadros y espacios, plásticos y sonoros, no hace falta la continuidad; la luz, o mejor dicho la ausencia de, determina en los cuadros el paso del tiempo. Un tiempo que aquí se acaba.

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