Archivo de la etiqueta: Psicosis

Sitges 2013 – Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya (18/10/2013)

Variaciones, rutinas y desatinos

Lo mejor de Retornados (Manuel Carballo, 2013) es sin duda su presentación, su dibujo tanto de los personajes como de la situación. Puede que sea una coincidencia o no, pero el hecho de que se desarrolle en Canadá ayuda a crear una atmósfera fría, de cierto aislamiento y extrañamiento, un aire de preapocalipsis que recuerda al primer Cronenberg. Hasta aquí las semejanzas e incluso la parte positiva del film, porque más allá de este despliegue de buenas intenciones lo que queda a posteriori es una narración que se vuelve densa por la ausencia de avance en la trama. Todo va a trompicones, con agujeros en el guión que restan credibilidad a la historia y, por si fuera poco, hay ausencia absoluta de mala baba, tanto en lo explícito de las imágenes como en el cierre (por cierto con el recurso del final múltiple que empieza a ser una opción un tanto innecesaria) de la trama. Parece que Carballo esté más interesado en tener un buen final, en el sentido del optimismo, que en dar un sentido global a su película. Aun así, Retornados es una película apreciable en cuanto al mimo a la puesta en escena que muestra en su primera parte de la trama y es por ello que ofrece un visionado si no del todo satisfactorio sí abierto a lecturas positivas.

El que sigue en un work in progress evidente es James Wan. De acuerdo que Insidious: Chapter 2 está un peldaño por debajo de Expediente Warren (The Conjuring, 2013), como si rodar la secuela hubiera sido más una cuestión de trabajo autoimpuesto por el cierre de la primera parte. Aun así esta nueva entrega de Insidious (2010) ofrece dos elementos muy positivos. En primer lugar se reconoce perfectamente el sello de Wan. Armarios y muñecos forman parte ya del universo del director como objetos fuerza sobre los que basculan sus obras; Insidious 2 sigue esta dinámica, pero sin caer en iteraciones, sin agotar al espectador con trucos ya vistos, sino que en todo caso, como en el uso del sonido, los recursos más tópicos se presentan con un deje de ironía, con propia consciencia de ser un elemento gastado pero imprescindible. En segundo lugar James Wan nos ofrece una secuela mucho más compacta que su predecesora, casi parece que Insidious fuera un calentamiento para llegar a su segunda parte. Se nota en el timing del film que Wan sabe siempre dónde, cómo y cuándo quiere llegar a una situación. Por otro lado nada es gratuito ni está fuera de lugar, incluso la referencia argumental a Psicosis (Psycho, 1960; de hecho la trama sería prácticamente la de la película de Hitchcock en versión plano espiritual) se antoja más como un acierto que como un capricho. En todo caso y si algo hay que achacarle a esta casa del terror hecha película es quizás una desgana en el tratamiento y dibujo de los personajes, como si ya los diera por presentados y se limitara a esbozarlos de forma mecánica. En todo caso nada grave para impedir que Insidious: Chapter 2 consiga su objetivo, que no es otro que hacer pasarlo bien pasándolo francamente mal.

La finalidad última que Lucky McKee y Chris Sivertson tenían en mente al realizar All Cheerleaders Die parece clara: divertir. La mezcla también parecía evidente, gangsta rap, chicas guapas, sexo light, brujería, destape, montaje videoclipero, tópicos estudiantiles americanos, algo de inspiración del cine de zombies, humor macarra y locura argumental. Y sí, una vez más debemos decir que todo ello existe en la película. Es decir la pócima está perfectamente diseñada y lista para servir. Pero una vez el mejunje llega a la pantalla todo falla lamentablemente: desde unas chicas que no se creen sus papeles hasta la falta de riesgo a la hora de explicitar más el sexo y la violencia hacen de All Cheerleaders Die un batiburrillo sin sentido, sin gracia alguna, que consigue incluso hastiar por lo tosco y obvio de la propuesta. Por si fuera foco, este remedo barato de películas tipo Jóvenes y brujas (The Craft, Andrew Fleming, 1996) amenaza con segunda parte. Veremos si por suerte se queda ahí.

The Afflicted (Derek Lee y Clif Prowse, 2013) es otro film más del subgénero found film footage. Al igual que cuando hablamos de The Jungle, hay que volver a incidir en la sobreexplotación de este tipo de películas. Limitadas por su propio formato es verdaderamente difícil que lleguen a ofrecer nada destacable (aunque podemos encontrar excepciones más o menos recientes como Chronicle –Josh Trank, 2012– o MonstruosoCloverfield, Matt Reeves, 2008–), aunque, como dijimos también, lo mínimo es que expliquen una historia más o menos interesante. Este sí es el caso de The Afflicted, que nos introduce de forma paulatina en la conversión de un joven viajero en un vampiro, con todas sus fatales consecuencias. Sí, aquí estamos ante la versión salvaje y sangrienta de estos seres. Aquí no hay existencialismos ni poses modernas a lo Jarmusch. Aquí hay hambre y sed de mucha sangre. Esto es precisamente lo que acaba por lastrar a la película, que le falta mayor fuerza a la hora de mostrar los ataques vampíricos y se centra demasiado en la desesperación por ser uno de ellos. Una vez ya se ha lanzado la idea de ser vampiro a la fuerza no hacía falta reiterarla cada 5 minutos de metraje y sí centrarse más en la lucha por la supervivencia, que queda reducida a un par de magníficas, todo sea dicho, escenas. Por lo demás hay un buen uso de las elipsis y de la concreción en el metraje. Por ello The Afflicted, aun sin aportar nada especial, es un producto agradable de visionar, sin grandes aspavientos, humilde y efectiva.

Publicado en Jump cut | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Sitges 2013 – Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya (18/10/2013)

‘Hitchcock’ (Sacha Gervasi, 2012)

Los riesgos de la evidencia y la palabra por la imagen

El fratricidio con el que empieza Hitchcock (2012) es, en realidad, el que inició los sucesos que más tarde se adaptarían en el relato de Psicosis (1960). Nada más presenciarlo, se nos aparece de forma inevitable el personaje que convirtió dicha historia en un hito de la cultura: Alfred Hitchcock. Éste se adueña de la escena como si se tratara del inicio de un episodio de Alfred Hitchcock Presenta (1955-1961) o La hora de Alfred Hitchcock (1962-1965) y nos invita a ver lo que rodeó la producción de la obra, todo enfocado des de la adaptación del libro de Stephen Rebello que lo relata (Alfred Hitchcock and the Making of Psycho). Así, con esta breve falsa cápsula autoral de presentación, se nos inserta en la tónica del film: una progresión de situaciones que parecen pensadas para salir en el tráiler.

Nos centramos en el tiempo alrededor de la producción de la versión cinematográfica de Psicosis y el día a día de su director. Aun así, lo que subyace bajo la cotidianeidad parece difícil de sonsacar manteniendo una línea realista, así que hay que mostrarlo de una forma comprensible, aunque esto implique que se convierta en una representación tosca. Las magistrales marcas de autor que Hitchcock grababa en sus piezas quedan aquí reducidas a meras evidencias: se caricaturizan y repiten símbolos hasta una saciedad paródica (el voyeurismo del director, el ojo que mira por el agujero y la subjetividad de la visión), y se verbalizan burdamente conceptos que se desprenden de la obra y su interpretación. De esta manera, se llega incluso al extremo en que uno de los personajes pone sobre la mesa despreocupadamente la obsesión de Hitchcock por el soporte fantasmático de la mujer ideal en sus obras: las mujeres rubias de Hitchcock se convierten en un tema poco controvertido y abierto al entendimiento de todos, casi pasando por alto que se trata de un caso de patología psicoanalítica.

Toda la película, de hecho, parte de una aceptación inicial de la tradición cinematográfica del personaje, pero desde una lectura intranscendental. Se trata de una reproducción “inteligible” de las interpretaciones que se han hecho a lo largo del tiempo sobre la obra de Hitchcock y lo que se expresa en ellas: conflictos entre un superyó lascivo y dominante y un ego débil, deseos sexuales reprimidos, intentos de revigorización de una masculinidad en crisis... Todo se lee aquí como producto del procesamiento de las imágenes, la repetición de las teorías y, finalmente, la consecuente y degradante verbalización de las ideas para comprensión de todo el mundo. Este cine, aunque trate de hablar del propio cine sin llegar a atisbarlo, ya no habla en imágenes, sino que se hace elocuente por vías menos elegantes; aún efectivas, pero algo desagradables a la percepción. Quién sabe si esto fuera por la inmensa presencia y peso del legado de Hitchcock y el miedo a mancillarlo.

No obstante esta grandeza del recuerdo, el retrato de la figura del director no le hace demasiada justicia. Al principio nos quedamos con la imagen tan arraigada en el imaginario del gordito calvo y gracioso que presenta historias de suspense, pero este se queda encallado en la representación plana de un hombre obstinado cual niño pequeño. La figura hinchada y hierática no deja translucir el genio expresivo de Anthony Hopkins, que queda eclipsado por la madurez de la figura moldeable de Alma Reville, la esposa de Hitchcock, interpretada por Helen Mirren. Su personaje es el que lleva el principal impulso al argumento de la lucha por la producción de la obra, que queda reducido a un camino pedregoso lleno de trabas un tanto dramatizadas, casi como en una fábula en la que los héroes harán lo imposible para llegar al final feliz. Mientras Alma hace, pues, lo imposible para tirar adelante el proyecto, Hitchcock vagará entre la realidad y su atormentada y prodigiosa mente creadora, al mismo tiempo que su entorno insinúa, muy equivocado, que ya iba siendo hora de que se retirara. Qué poco respeto.

Publicado en Estrenos | Etiquetado , , , , , , , | Comentarios desactivados en ‘Hitchcock’ (Sacha Gervasi, 2012)