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‘Who can say that we should not live like dogs?’ Retrospectiva de Shuji Terayama 1

¿Quién dice que no deberíamos vivir como perros? Bajo este desconcertante título el centro de arte contemporáneo Tate Modern de Londres ha organizado una retrospectiva de una de las figuras clave de la contracultura japonesa de los años setenta, Shuji Terayama. Terayama fue un prolífico y multifacético artista, cineasta, poeta, ensayista (¡hasta comentarista de carreras de caballos!) que junto con su grupo de teatro Tenjō Sajiki puso en cuestión el mismo concepto de arte y cultura, poniendo patas arriba la estructura misma del lenguaje en los diferentes medios de expresión (del cine a la fotografía, pasando por el teatro y la poesía), intentado atravesar las fronteras entre la realidad y el sueño, el artista y el espectador... El mundo de Terayama constituye una forma de contracultura que desafió incluso los movimientos de vanguardia de la época [1], Yukio Mishima o Nagisa Oshima, por considerarlos una mera reproducción de la cultura burguesa.

El ciclo estuvo dividido en siete sesiones distribuidas entre el 16 y el 25 de marzo.

Programme One: The Martial Theatre

El primer programa nos presenta a Shuji Terayama a través de su rivalidad con el escritor, y también actor, Yukio Mishima, uno de los iconos de la literatura moderna japonesa. El folleto del programa recoge bajo el título Can Eros be the Basis of Resistance? la discusión, traducida al inglés, entre Mishima y Terayama, publicada en la revista Ushio (en julio de 1970). En ella, ambos autores plantean sus distintos puntos de vista respecto al concepto de eros y su relación con la contracultura, el sexo, los movimientos de izquierda y la creación artística en general.

Mishima: Eros is, in short, the “spirit of the lack” (…). According to you, what makes up for the lack is illusion, and that illusion is theatre. Your plays are not made of language.

Terayama: In my opinion, illusion is a type of language. Like sorcerers, there are “word handlers”. As they become better, they are able to use words that are neither in print nor what we normally perceive as language. It is erotic to trick someone by unseen words…

Mishima: (…) You may think that I´m an old-fashioned classicist, but I don´t trust at all the language without logical structure.

(…)

Terayama: Sex education which connects sex with the reproductive function is quite stupid. Tolstoy’s idea about sex is extremely wrong.

Mishima: But I don´t think you can assert that. Catholicism only valorises a normal married couple’s normal sex in a normal position just for reproduction. It’s as if waking with a thin tray with water in it. If you walk, water spills. Even the Catholics know that. So, if water spills, you either go to hell or you are saved after penitence (…)

Terayama: Christianity is operated on the aesthetics of oppression. But I don´t think only the abstinence is the mother of eros. Mr. Mishima, are you saying that mediocre couples should follow the rule but you don´t?

La transcripción de este diálogo sirve para aportar breves notas acerca de cómo el espectador puede afrontar las dos visiones diametralmente opuestas respecto a la relación con la autoridad y el establishment presentes en los cortos proyectados en la primera sesión: Patriotism: The Rite of Love and Death (Yukoku, 1966) de Mishima y The War of Jan-Ken-Pon (Janken Senso, 1971) y Emperor Tomato Ketchup (Tomato Kechappu Kotei, 1971) de Terayama. Estos experimentos cinematográficos definen bien la postura de cada autor y los sitúan en lados opuestos del espectro político. Mishima, quien prodigaba un compromiso anacrónico y fanático hacia el código samurái y la lealtad al emperador, rinde tributo en Patriotism: The Rite of Love and Death al movimiento ultranacionalista que intentó un golpe de estado en 1936 [2]. Cuatro años después de su estreno, en 1970, Mishima conmocionó al público suicidándose en la manera ritual harakiri[3] tras el intento de golpe con miembros del Tatenokai, una especie de grupo paramilitar que él mismo había creado.

Terayama ya se mofa de la fusión de estética y política de Mishima en el debate transcrito por la revista Ushio. El obsesivo culto al cuerpo de Mishima, la práctica de artes marciales, junto a la idealización del mito del samurai, se desmontan con sarcasmo hasta el punto de ser ridiculizadas en The War of Jan-Ken-Pon, una grotesca pelea entre dos jóvenes raquíticos vestidos a la manera de líderes militares quienes, en una alegoría del sinsentido de la guerra, se pelean de forma ridícula en una sucia y destartalada nave ante la mirada de un público que se asoma por las ventanas. El film fue presentado por el conocido crítico británico y una vez colaborador de Terayama, Tony Rayns.

Emperor Tomato Ketchup termina por ser el contrapunto a la visión poética y mitológica del Emperador, y una parodia de la aparente belleza de la “muerte en su nombre”, presente en la estética de Mishima. Aquí Terayama nos muestra, con una estética de carnaval, un golpe de estado realizado por niños, quienes, imitando el comportamiento de los mayores y armados con rifles, someten a los adultos a una ley marcial y esclavitud sexual. Toda una sátira de las fantasías ultranacionalistas de Mishima pero también una burla contra el militarismo y las formas de imposición de poder autoritario.

Notas:

  1. Ver su artículo “Wave of Rebellion even Against Avant-garde Film” en Sōgetsu Art, 15 de octubre, 1969. 
  2. Este hecho se recuerda en Japón como el incidente ni ni roku (dos dos seis), refiriéndose a la fecha en que ocurrió, el dos de febrero de 1936. 
  3. En realidad seppuku es la forma más correcta de denominar el suicidio ritual japonés. Harakiri es el término denigrante en japonés para referirse a lo mismo. 
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