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Inmersión (Wim Wenders, 2017)

Inmersión,  Un amor líquido desbordado por su pasión

Inmersión (2017) es una producción alemano-franco-española dirigida por Wim Wenders que habla del nacimiento y muerte de una relación amorosa entre dos personas apasionadas y desbordadas por su vida profesional y personal; factores que anormalmente guiarán a la pareja a su propia autodestrucción.

Danielle Flinders (Alicia Vikander) y James More (James McAvoy) se conocen en un lejano hotel de la costa de Normandía. El agua será el punto en común a partir del cual esta biomatemática y este ingeniero hidráulico empezaran una relación pasional y amorosa. Tan repentino es su idilio como sus destinos. James More es enviado a Somalia donde es tomado como rehén por el movimiento yihadista y terrorista Al-Shabab, mientras que Danielle Flinders deberá viajar a las profundidades más remotas del océano para demostrar sus teorías del origen de la vida en el planeta, en plena oscuridad.

Mediante una imagen simbólica que parte de los cuadros de Gaspar David Friedrich; como si los dos personajes se adentraran en una de las obras del pintor romántico, el cineasta sitúa a la pareja en un gigantesco acantilado frente al mar como metáfora de la inmensidad de un mundo que los supera totalmente. Las potentes imágenes de los fondos marinos y de los acantilados, además de reflejar una belleza de lo oscuro, apuntan ya la trascendencia que posteriormente la naturaleza tendrá en sus vidas, convirtiendo esos espacios en escenarios que funcionarán como mapa psicológico de los propios personajes.

La inmensidad de los paisajes se equipara a la grandeza de las hazañas profesionales tanto de la curiosa Danielle Flinders, como del concienciado e impulsivo James More. Esta inmensidad, en cambio, contrasta con la juventud de los  enamorados y su tamaño diminuto al lado de estos vastos escenarios.

Mientras que el film comienza con un vínculo claro entre sus personajes y los espectaculares mares, océanos, arrecifes y parajes del norte de Europa; a lo largo del film esta línea se va diluyendo para convertirse en un simple espejo de este enamoramiento trágico. Los contextos dramáticos e inquietantes que  rodean a Danielle Flinders y a James More  se ven totalmente eclipsados por el dolor pasional que siente la pareja por su separación en la distancia.

El uso despiadado del agua como herramienta de tensión geopolítica y militar por parte de Al-Shabab, evitando la construcción de pozos y haciendo que la población muera de sed, queda relegado a un segundo término y se convierte en el decorado de una relación amorosa que nos resulta algo críptica en algunos momentos y poco permeable a su entorno a pesar de la trascendencia de los sucesos que les rodean.

Otro elemento que nos aleja de este vínculo inicial entre los protagonistas y sus escenarios son los propios  militares que secuestran a James More, los cuales son presentados como personajes totalmente planos que han perdido, desde hace tiempo, toda humanidad y son solo conducidos por su fe, hallando en la fuerza de sus creencias religiosas el único motor que los mantiene con vida. En ambas historias, los investigadores, médicos y terroristas que acompañan a los protagonistas son mostrados como zombies andantes que quieren imponer su “plan hegemónico”, hecho que sin querer banaliza el trasfondo social y político de las dos historias.

El cineasta alemán obsequia a sus seguidores con un bello detalle en el momento climático del film. Nos impacta apreciar un cambio drástico de textura visual en el que pasamos de una iluminación típicamente neoclásica y evocadora a un plano sin jerarquías lumínicas, uniforme, realista y crudo del monitor del submarino en el que  la biomatemática explora las profundidades del océano. En el monitor podemos apreciar la imagen de una planta, rodeada por la biodiversidad de un mundo tan oscuro como desconocido y en el que las profundidades del océano exhalan humo. Este cambio momentáneo a una textura documental, a través de la pantalla del submarino, para volver de inmediato  a la imagen jerarquizada del star system; hace de contrapunto a un film que sigue  a rajatabla los cánones convencionales del cine hollywoodiense y que también ha asumido la industria de películas europea. Elementos tal vez necesarios para levantar el film y entramar esta adaptación de la novela de J. M. Legran.

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L’Alternativa 2013 – Apertura

20 años después llueve

Se abre un año más L’Alternativa, 20 años cumplidos, con una filosofía intacta: arropar las nuevas tentativas del cine y su libre aroma. Cines nuevos, para un nuevo tiempo, el que nos atañe pero que ha procurado recuperar, siempre bajo el manto de las producciones mínimas, el Cine básico y esencial, el Cine de conocimiento.

El festival nos ofrece este año una razonable selección de películas y una compilación a modo de regalo, de filmes esenciales que hacen del festival el referente de lo otro, la otra forma, lo que se puede hacer bajo la mirada inquieta y viva de un nuevo pero verdadero Cine… La casa Emak Bakia (Oskar Alegría, 2012), o Mercado de futuros (Mercedes Álvarez 2010) son un ejemplo de esa nuevas ventanas abiertas que ha ofrecido el festival hasta la fecha. Filmes que se proyectarán en el ciclo aniversario del Festival (L’Alternativa Paral·leles), que abrió el lunes por la tarde con otra película germen, Alicia en las ciudades (Alicia in den Städten, Wim Wenders, 1974), de la carrera del director alemán, y que mañana seguirá con el festín de la maravillosa y locuaz ópera prima del malogrado Rainer Werner Fassbinder El amor es más frío que la muerte (Liebe ist kälter als der Tod,1969). Esta fiesta de cumpleaños ofrece toda una cuidada selección de los mejores frutos de grandes autores del cine europeo, en su cariz más independiente: La ville Louvre (Nicolas Philibert, 1990), Le fond de l’air est rouge (Chris Marker, 1977), El dinero (L’argent, Robert Bresson, 1983)… Alain Cavalier (La rencontre, 1996), Raymond Depardon (10è chambre - Instants d’audience, 2003), Werner Herzog (Mi enemigo íntimoMein liebster Feind - Klaus Kinski, 1999), Philippe Garrel (J´entends plus la guitare, 1991)… También una película única, la del gran fotógrafo español de postguerra Ramón Masats –imprescindible su serie de fotografías de sociedad en la España franquista y de fotografías taurinas–, la sugerente La Osa Mayor menos dos (2008) de David Reznak y la divertida obra de György Pálfi Hukkle (2002), un amplio y variado surtido a modo de delicado ofrecimiento a los invitados. Más allá de la onomástica, el festival abre la competición de largometrajes con la ampliamente galardonada Leviathan (Lucien Castaing-Taylor y Véréna Paravel, 2012), mejor película del IndieLisboa, y con la también competidora, que pudimos disfrutar en el mismo festival, A batalha de Tabatô (João Viana, 2013). A ellas se suma Museum Hours (Jem Cohen, 2012), otro de los habituales filmes de este año en el circuito de festivales. Junta a estos filmes, el excelente Resistente (Renate Costa Perdomo y Salla Sorri, 2012) en la competición de cortometrajes, junto con una buena selección de trabajos nacionales. Este año, en la sección Panorama se amplia la participación nacional con más largometrajes y cortometrajes de diversa autoría y propuesta artística, abierta como el festival a tendencias de toda índole. Estas tres secciones conformarán las sesiones diarias en el Auditori del CCCB y el Teatre, mientras que en el Hall y la Sala Raval se desarrollarán proyecciones y sesiones interactivas, charlas, coloquios, también colaboración y exposición de trabajos con las escuelas de cine, etc. En la Filmoteca y en el Instituto Francés se ampliará la oferta, acompañando los 20 años de L’Alternativa. Todavía llovía en Barcelona tras la inauguración del festival en el Auditori del CCCB, y el concierto que cerraba la noche nos ponía banda sonora a los ecos de las imágenes de Alicia en las ciudades. Hemos tomado ese auto y el camino, el primer film de la trilogía road movie de Wim Wenders (junto a Falso movimientoFalsche Bewegung, 1975– y En el curso del tiempoIm Lauf der Seit, 1976–), y seguimos la carretera de lo desconocido, a expensas de lo que nos deparará el festival. De momento hemos contemplado las distintas ciudades al volante vagabundo de Rüdiger Vogler, actor alemán fetiche de Wim Wenders y del aprecio de Basilio Martín Patino en Madrid (1987), uno de los invitados a L’Alternativa en el 2011. Las imágenes ya han partido y nos invitan a llevar a cabo el viaje, hacia un lugar, aún no lo conocemos, al igual que las ciudades que no recordaba Alice. Ese es el nuevo viaje de L’Alternativa que cumple 20 años bajo la lluvia.

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