Tag Archives: L’Alternativa

L’Alternativa 2012 – IFN Jornada profesional

Otras formas de imaginar

Una vez clausurada la 19ª edición podemos reflexionar con más calma sobre varias cuestiones que plantearon tanto las imágenes de los filmes proyectados como las diversas actividades organizadas por el certamen. Aquí es donde encaja la jornada organizada por la IFN - Independent Film Network desde l’Alternativa que contó con la participación de Bárbara Tonelli (cofundadora de touscoprod), Jérôme Vidal (productor en Noodles Productions), Enrique Costa (responsable de distribución en Avalon), Diana Karklin (encargada de ventas y adquisiciones en Rise and Shine World Sales) y, como moderador de la mesa, Jaume Ripoll (cofundador de filmin). El título del encuentro, “Las nuevas circunstancias del cine independiente”, resumía bien el objetivo de la jornada, la acotación del terreno en el que actualmente se mueve o intenta mover el cine alternativo intentando responder a una cuestión: “¿renovarse o esperar a ver qué pasa?”.

La producción y la distribución cinematográficas fueron los grandes ejes que condujeron el debate en un contexto de crisis agravado por la desaparición de ayudas presupuestarias, la reducción de la participación de las televisiones, la subida del IVA al sector cultural y el paso de un espectador cinéfilo que prima la calidad a un cinéfago que apuesta por la cantidad y posesión de las películas. Ante panorama tan incierto se agradeció que el encuentro no girase (exceptuando un momento durante el debate con el público) en torno a la tan manida demonización de Internet como razón única de la actual fragilidad del sistema. Al contrario, la red vista como soporte para iniciativas que reanimen el sector nos permitió conocer más a fondo mecanismos de financiación como el crowdfunding.

Bárbara Tonelli desglosó las variantes del micromecenazgo abarcando las webs propias para cada proyecto, las plataformas generalistas que lo incluyen todo (Verkami en España, Ulule en Francia, etc.), los portales específicos para un sector de la industria (touscoprod en el cine, etc.) y, lo que más llamó nuestra atención, las páginas web dedicadas a llenar las salas de cine por adelantado (La septième salle en Francia, etc.), que resultó ser un sistema muy utilizado en Latinoamérica. Un vistazo rápido por estas iniciativas nos haría pensar en una adaptación exitosa del sector pero lo cierto es que aún no podemos estar tan seguros. Como afirmaba Jaume Ripoll, los éxitos del crowdfunding sugieren pero no consuman una tendencia general haciendo que casos como los 400 mil euros recaudados por El cosmonauta (Nicolás Alcalá, 2011), las 860 mil libras de The Age of Stupid (Franny Armstrong, 2009) o alcanzar la distribución en DVD de Nostalgia de la luz (Patricio Guzmán, 2010) sean hechos aislados, pocos y “casos que los profesores que damos clases en algunos másters estamos cansados de repetir una y otra vez a falta de otros proyectos que tengan éxito”. Aunque esto sea cierto, quien suscribe no puede estar más feliz de que podamos sumarle un éxito más al crowdfunding aunque no se trate de un proyecto de producción sino de crítica cinematográfica, el alcanzado por los compañeros de Blogs&Docs hace pocos días.

Más nos vale entonces no caer en el espejismo de ver Internet como la única salida sino más bien como un complemento más, privilegiado quizás, dentro de la estrategia que según el proyecto puede adoptar el productor o distribuidor de un film independiente. Enrique Costa tomando como ejemplo la campaña que Avalon ha realizado desde hace año y medio en la distribución de Holy Motors (Leos Carax, 2012) así lo confirmaba. Dentro de la planificación habitual en la promoción del film, Internet y las redes sociales consiguieron dinamizar actos destacados como el denominado evento OcultO que, una semana antes del estreno, reunió a 500 espectadores en Madrid sin anunciar oficialmente que el film proyectado sería el de Carax. Técnicas de marketing, “ruido y parafernalia” que según Costa dieron sus frutos para una película que, finalmente, vio cómo las 10 copias pensadas en un principio para toda España pasaron a un total de 15, todas en versión original.

En un sentido similar, considerando Internet como una herramienta pero no como el final del camino, el francés Jérôme Vidal aseguró verse a sí mismo como “un productor de cine” y no se mostró convencido de que la distribución de los filmes tenga que pasar obligatoriamente por la red. Su aportación al debate reivindicó la faceta cultural como cuestión política inherente a la producción cinematográfica y la visión del cine independiente como un reducto de lucha cuyas incidencias deben sortearse con trabajo e ingenio, como cuando en Francia tuvo que explicar quién era Javier Bardem en España al producir Los lunes al sol (Fernando León de Aranoa, 2002), cuando defendió la existencia de un “mercado catalán” al trabajar en Petit indi (Marc Recha, 2009) o, recientemente, cuando produjo Blancanieves (Pablo Berger, 2012) “argumentando” que si la película era muda, se trataba de una película en francés.

La mesa redonda resumió sus conclusiones, en términos generales, coincidiendo en la necesidad de mantener vías alternativas para que el cine independiente no desaparezca víctima de la dinámica impuesta por el cine comercial. Incidiendo en algunos detalles, Bárbara Tonelli aconsejaba a los productores que piensen en el distribuidor de sus filmes desde el principio, evitando por ejemplo duraciones no compatibles con según qué ventanas de exhibición como podían ser las televisiones. Algo en lo que coincidía Diana Karklin añadiendo que, en el caso latinoamericano, era igualmente importante la supresión de localismos, y asegurando, además, que fenómenos como el reciente boom del documental se entienden gracias, por un lado, a las ayudas presupuestarias que reciben y, por el otro, porque es un mercado que ha sabido adaptarse a la situación, recurriendo a programas como Ibermedia cuando las televisiones locales no se implican o incluyendo la piratería en sus estrategias de promoción.

A la pregunta “¿renovarse o esperar a ver qué pasa?”, la jornada profesional pareció responder con las “maneras de imaginar” tan reivindicadas por Vidal, con la propuesta de un combate que el cine independiente no debe descuidar, la búsqueda constante del espectador de un cine pensado y elaborado como producto cultural que no renuncia a verse a sí mismo como arte y que reconoce en Internet a un aliado antes que al enemigo demonizado por la vieja industria. Una apuesta del sector que pasaría, en definitiva, por asumir de una vez por todas que aquello que nuestros políticos denominan “nuevas tecnologías” hace años ha dejado de serlo para convertirse en una realidad cotidiana; un panorama en el que los responsables de la producción y distribución cinematográfica están obligados a ser capaces de emplear la tecnología en favor de su trabajo como un elemento positivo de “las nuevas circunstancias del cine independiente”.

Posted in Jump cut | Tagged , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados

L’Alternativa 2012 – 25/11/2012

Clausura

Llegó a su fin esta decimonovena edición del Festival de Cinema Independent de Barcelona, l'Alternativa, y por consiguiente tuvo lugar la entrega de premios. Pero antes, por la tarde, aún hubo las últimas proyecciones. Se pudo ver la correcta A nossa forma de vida, presentada por su director, Pedro Filipe Marques; la notable 5 Broken Cameras (Emad Burnat y Guy Davidi) y No quarto da Vanda, una de las cumbres de Pedro Costa, el gran ausente del festival. Aprovechamos, no obstante, la ocasión, para celebrar el acierto del festival en programar la retrospectiva del director luso, ya que ha permitido recuperar en pantalla grande (con pases en el propio CCCB y en la Filmoteca de Catalunya) algunas de sus películas más brillantes. También merece una mención especial la coproducción polaco-rumana Crulic - drumul spre díncolo (Anca Damian), proyectada en un único pase que tuvo lugar este domingo. De ella nos ocuparemos próximamente, en una crónica dedicada exclusivamente a ella, pero para ir abriendo boca debemos decir que la cinta, que destaca en lo visual (combinando varias técnicas plásticas) y en lo narrativo (haciendo denuncia social en un tono muy kafkiano) ha competido en varios festivales internacionales, entre ellos el BACIFI o el FICUNAM, y ha sido emitida por la BBC.

En cuanto a la entrega de premios, a quien escribe estas líneas le alegra pensar que finalmente se han confirmado algunas de las sensaciones previas que se tenían antes de empezar el festival. No todas, claro está, pues ¿qué es un festival de cine sin desacuerdos ni polémicas? El Premio Lomography-Pantalla Hall fue para The Whale Story de Tess Martin, cortometraje visto en el subapartado “Bestieses” de “l'Alternativa proposa”. En él, mediante la técnica del stop motion, la autora es capaz de poner en escena una fábula ecologista, dando vida a una ballena pintada sobre un muro. La lomografía es, desde hace unos años, uno de los hobbies de moda. Recuperado por el afán consumista que se disfraza de nostalgia, la recuperación de este tipo de cámaras le ha devuelto la vida (sin querer hacer falsas correspondencias con la pieza antes citada) a una sensibilidad plástica que da pie a una concepción más pura de la construcción cinematográfica.

En el apartado de Mejor Cortometraje el ganador ha sido A Story for the Modlins de Sergio Oksman. Con Carlos Muguiro (otrora director del Festival Punto de Vista) como coguionista, la pieza rastrea la particularísima historia de Elmer Modlin, figurante de La semilla del diablo (Rosemary's Baby, Roman Polanski, 1968), entre otras, a partir de hallazgos de material inédito con entrevistas y otros materiales. El cortometraje evidencia una sofisticada ambigüedad, que en algunas ocasiones contraría y en las demás fascina. A Story for the Modlins está preseleccionado en la categoría de cortometraje documental en la próxima entrega de los Premios Goya.

Aplaudimos la mención especial para Oh, Willy... (Emma De Swaef y Marc James Roels), una maravilla de la animación que convierte una reivindicación New Age en fábula tragicómica mediante un humor directo y desacomplejado.

"A Story for the Modlins" y "Oh, Willy..."

En lo restante, ¿qué decir? El premio al mejor largometraje fue para Nacer. Diario de maternidad de Jorge Caballero; si bien no podemos decir que se trate de un mal documental o de una película insulsa, sí que nos gustaría apuntar que había películas bastante más merecedoras del premio que la presente, como la hipnótica 2 Years at Sea (Ben Rivers), que tendrá su propia reseña próximamente, o esa maravillosa revelación llamada La casa Emak-Bakia, de Oskar Alegría, ya reseñada en una de las crónicas de esta cobertura.

No podemos concluir esta cobertura sin dar cuenta que en esta ceremonia de clausura recibió un sincero homenaje Margarita Maguregui, quien, tras dieciocho años al frente de la dirección de l'Alternativa, se despide. Obviamos los motivos, aunque le deseamos lo mejor. Así como mucha suerte a quien asuma su cargo en la próxima edición, la número veinte. Esperemos, pues, que el próximo año l'Alternativa celebre 20 años a lo grande, apostando nuevamente por el cine pequeño.

Posted in Jump cut | Tagged , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados

L’Alternativa 2012 – 24/11/2012

La verdad es mentira

Muchas de las películas proyectadas en la sección oficial de esta decimonovena edición de l'Alternativa serpentean con decidido atrevimiento sobre la demasiado estrecha línea que separa realidad y ficción, recreando una fórmula que últimamente viene definida por las condiciones de producción, como si la falta de medios se justificara abanderando un realismo impostado que ocultara la precariedad del producto. Los mejores temas (Nicolás Pereda) es una más de esas películas en las que nos cuesta discernir dónde empieza la honestidad del director y dónde acaba su voluntad creativa. Esto puede parecer a priori negativo, pero no lo es, ya que la película acusa otras faltas. Se trata de un muy buen punto de partida que a medida que avanza el relato se desinfla poco a poco para quedarse en un anecdotario de los personajes sostenido con oficio por los mismos, pero que narrativamente no nos conduce a ningún sitio. Gabino es un hombre maduro que después de haber estado ausente de su familia durante un largo período de tiempo decide volver. En un principio su mujer y su hijo se ven superados por la situación, aunque deciden acogerlo. Pero al poco tiempo cambian de opinión y deciden echarlo de casa. El punto de partida es prometedor, pero se deja escapar la oportunidad conduciendo la historia hacia el terreno de lo banal. Lo que más llama la atención es que se trate de la sexta película del realizador, pues cabría esperar un desarrollo argumental más maduro, mejor trabado y con un nivel de intensidad dramática mayor, mientras que en algunos pasajes el film peca de pretencioso: véase la presentación de personajes con música barroca. Por el contrario, encontramos un hábil juego actoral en el que la madre ensaya con el hijo las palabras con las que echar a su marido de casa. Paradójicamente, gracias a este simulacro emerge la verdad de las palabras que de uno y otro lado quieren escucharse y nunca se llegan a pronunciar. Este detalle y la tétrica fotografía de interiores (que representan la práctica totalidad del film), que acentúa la incomodidad de los personajes por vivir con un conocido desconocido, son lo único reseñable de un film potencialmente mejorable.

La mentira es verdad

Muchas veces, la realidad supera la ficción. Ha podido observarse a lo largo de la Historia en acontecimientos como, por ejemplo, el exterminio nazi. Recuperando el estilo intachable de Shoah (Claude Lanzmann, 1985), Revision, de Philip Scheffner, retoma la investigación de un crimen cometido en la Alemania de 1992. En junio de dicho año, dos inmigrantes rumanos que habían cruzado la frontera germanopolaca son abatidos a tiros por dos cazadores que, en compañía de un policía, dicen confundirlos con jabalíes. El director del film confiesa partir de “una imagen muy cinematográfica” que da pie al descubrimiento de la tragedia: los dos cuerpos aparecieron cuando dos segadoras se abrían camino en los campos de maíz. Instantes después, esos campos ardieron misteriosamente en un incendio. El documental de Scheffner utiliza numerosas entrevistas (desde las familias de las dos víctimas hasta el abogado de uno de los asesinos, pasando por el forense que archivó el caso) además de una exhaustiva investigación. Por estos factores el documental puede resultar algo denso, aunque la calidad del documento es impagable. A la fórmula utilizada, se añaden recursos como el que los testigos se escuchan a sí mismos en sus entrevistas concedidas previamente al director. El proceso judicial fallido y la fatídica noche en que sucedió el crimen, ejes que delimitan la narración, encuentran de este modo un espacio cinematográfico para la réplica. Esta voluntad del director de que todas las partes implicadas se escuchen recuerda a la maniobra de Julio Medem en La pelota vasca. La piel contra la piedra (Euskal pilota. Larrua harriaren contra, 2003), aunque aquí se evidencia el tono analítico de la investigación y en ningún momento da la sensación de feedback entre interlocutores, pues el montaje no es para nada fragmentario. La imagen del campo de maíz donde aparecieron los cadáveres se convierte, a lo largo del documental, en el punto de (re)inicio al que se vuelve cada vez que la investigación aporta un nuevo dato revelador. El director parece explicarnos que, a golpes de revisión, la Historia se reescribe continuamente.

Posted in Jump cut | Tagged , , , , , , , , , | Comentarios desactivados

L’Alternativa 2012 – 23/11/2012

La leyenda de la mansión de Ray

Sin duda, esta es hasta ahora La Sorpresa de l'Alternativa. Imbuido por el espíritu libertario del cine de Man Ray, Oskar Alegría, periodista de formación, consigue en La casa Emak Bakia un prodigio de narración rizomática donde el azar evidencia que lo más importante es el trayecto y nunca la meta y, lo más importante, que se puede hacer cine sin dinero siempre que con buena voluntad logres conseguir el favor de las personas involucradas. El planteamiento parte de una premisa simple, aunque no por ello común: encontrar una casa llamada “Emak Bakia” (expresión en euskera que significa “Déjame en Paz”) que aparece en el cortometraje de título homónimo que Man Ray filmó en 1926. El inicio del film, con un plano general del mar con el horizonte invertido, presagia un videopoema que homenajea al director norteamericano. Pero, sorprendentemente, a partir de la aparición de la premisa, este cambia de registro y se convierte en una suerte de road movie en la que su director, guiado por el azar y por los pasos perdidos que dejó Ray, traza un camino hilvanado por sucesos suspendidos en el tiempo.

El documental se construye visualmente como un reflejo de la película de Ray, algo a medio camino entre el ensayo visual partiendo del original y el remake sui generis. No en vano, el director navarro utiliza imágenes del celuloide Emak-Bakia y además las re-filma para contrastarlas en pantalla partida. Sobre estas, y a modo de reflexión personal, construye su discurso. Así, sentencias como: “¿Puede realmente morir un clown?” o “Las pesadillas que tienen los cerdos”, se convierten en los puntos de anclaje que marcan los diferentes cambios de rumbo que toma Oskar Alegría en su trayecto hacia la casa. Estos nexos de unión con la obra de Ray de fondo constituyen los pocos núcleos narrativos, ya que el resto es pura desviación, tentativa al destino. Así, el film va dejando algunos cabos sueltos por el camino en una pista que lleva a otra pista y así ad eternum. A mitad de la película, el director encuentra Emak Bakia, pero para entonces el signo de la película ha cambiado y ya hay demasiadas preguntas que exigen respuesta o, como mínimo, que el viaje prosiga. Así, el azar se convierte definitivamente en el patrón de la construcción narrativa que plantea el director navarro, erigiendo el film, ahora sí, no ya como una mera indagación sobre la ubicación de un enclave, sino como una construcción mítica en torno a la misma que opera contra la dictadura del tiempo. El documental, entonces, vuelve sobre sus pasos y empieza a resolver las incógnitas que habían quedado abiertas en su transcurso. Se inicia, entonces, un cúmulo de resurrecciones que culmina muy agraciadamente, como no podía ser de otra forma, con la enigmática nomenclatura de la casa.

Un salvavidas se hunde

De la segunda proyección oficial del día, en cambio, poco se puede decir. El salvavidas (Maite Alberdi) es un documental al uso, bienintencionado y sin más pretensión que la de mostrar el día a día de Mauri, un socorrista de las playas chilenas. La película aporta un tono humorístico que se agradece, basado en el carácter del protagonista y su particular manera de entender el oficio, motivo este último, también, sobre el que orbita el relato. Este tono humorístico rompe la monotonía que impera en el conjunto, pero aun así no es suficiente para sostener el interés. Cierto es que intentan emerger, en ocasiones de manera algo forzada, un intento de historia personal del protagonista y su rivalidad con Jean Pierre, el socorrista que sí se mete en el agua para salvar a las personas y que recibió el “premio salvavidas del año”, algo que él no acaba de aceptar. También en sus desencuentros con otros bañistas y sus impertinencias empieza a intuirse la construcción del personaje. Es la aparición de este rival, Jean Pierre, así como la del niño aprendiz que lo acompaña y escucha sus enseñanzas, la que consigue despertar tímidamente nuestra atención. Pero para cuando esto pasa, el documental ya finaliza.

Posted in Jump cut | Tagged , , , , , , , | Comentarios desactivados

L’Alternativa 2012 – 21/11/2012

Formas de vida: (re)construcción de realidades

Primera jornada de l'Alternativa y más sorpresas, en este caso mayoritariamente positivas. Arrancaba la sección oficial de largometrajes con A nossa forma de vida (Pedro Filipe Marques), una muestra de cine bienintencionado en el que los abuelos del director se ponen en escena a sí mismos como matrimonio de jubilados, con mucho tiempo para reflexionar sobre las situaciones social, política y económica actuales. La película resulta en algunos puntos un simulacro de realidad, pues el discurso de los actores, claramente no profesionales, se intuye en ocasiones impostado. No en vano, la película abre con la imagen de una sombra chinesca proyectada sobre una pared y la consiguiente frase que nos ayudará a establecer las coordenadas del film: “El arte es una forma de vida. Que le cante a la vida quien pueda”. ¿Estamos entonces ante una más que consciente representación de la realidad? ¿Ante un teatro de las apariencias? Desde luego, y el hecho de que sus dos protagonistas se nos muestren durante la totalidad de la cinta siempre en el interior de su casa, espacio de representación teatral por antonomasia, apunta a esa idea. Sin embargo, huelga decir que la espontaneidad de los mismos rompe con el mecanismo prosaico del guión y de ello surgen momentos de comicidad realmente inspirados. La forma de vida a que alude el título es el transcurrir del tiempo del matrimonio y las ocupaciones que del mismo se derivan. Así, mientras Armando repara todo lo que se rompe y escribe poesías de dudoso lirismo, Fernanda se ocupa de las labores de casa y de interactuar con los fados que suenan en televisión. Es decir, él entiende la vida como arte y ella le canta a la vida. Pero donde la película más empatiza es en los momentos en los que el matrimonio, sentado siempre frente a la ventana, lee el periódico, mira los informativos de televisión, o escucha la radio, e interactúa con las noticias de actualidad. La naturalidad del entrañable matrimonio se impone a la construcción ficcional, asfixiada por el espacio interior. De ahí que cobre tanta importancia la ventana a la que siempre están asomados, pues deviene lugar de proyección de su pensamiento, pero también su único punto de conexión con la realidad. La ventana, pues, como umbral que separa las dos formas de vida contempladas en el film: la de ellos y la del fuera de campo, el resto del mundo.

5 Broken Cameras (Emad Burnat y Guy Davidi) ha arrancado el único aplauso de hoy. No quiero convertir esta crónica en un aplausímetro, pero esta película se lo ha merecido. El documental, como la película antes reseñada, hace mención a lo que eternamente se destruye para ser nuevamente reconstruido. El título esconde, bajo una apariencia de metaficción cinematográfica, un retrato (demasiado) certero y cruel de la realidad de Bil'in, la aldea dividida en dos por la construcción de la frontera entre Gaza y Cisjordania. El proceso es documentado paulatina y episódicamente por cada una de las cinco cámaras del título, que acaban pereciendo en los varios enfrentamientos armados que tienen lugar. El documental de Burnat contiene imágenes realmente duras y crueles, en las que presenciamos palizas, tiroteos y hasta una muerte en directo. La desmesura con la que el ejército israelí responde a la resistencia pacífica de los habitantes del pueblo palestino que se están viendo expropiados de sus tierras alcanza un hiperrealismo que contagia de nihilismo todo el documental. Burnat, eso sí, no se recrea de manera fácil en la violencia, sino que busca documentar el conflicto de una manera transparente (aunque totalmente arriesgada) y poner imágenes a tal injusticia. La cinta relata, en paralelo, cómo en el tiempo en el que tiene lugar el conflicto van naciendo y creciendo los cuatro hijos del director, que, de igual manera que las cámaras destrozadas, constituyen fases en su vida: el último de los hijos nace justo cuando empieza el proceso. En el desenlace, dicho hijo menor de Burnat cumple 5 años justo cuando una resolución judicial desautoriza la construcción del muro y el ejército israelí ha de retirar su estructura. Esta resulta ser la única nota de esperanza en Bil'in, la promesa de resistencia con la que se cierra el documental.

La última película de la sección oficial en la jornada de hoy ha sido Nana, ópera prima de Valérie Massadian, directora de arte y compañera sentimental de Pedro Costa. Nana, haciendo honor a su título, provoca el más profundo sueño. Y es que la película nos muestra el día a día de una niña de cuatro años que vive con su madre y su abuelo en una casa rural. La película basa su potencial en la precocidad y empatía que provoca Kelyna Lecomte, la niña que interpreta el papel de Nana. Pero cuando el espectador ya conoce las reacciones de la pequeña y sus ocurrencias, la película se agota y se torna anodina. No podemos culpabilizar, claro está, a una pobre niña de cuatro años de no hacer funcionar una película, pero sí a Valérie Massadian por intentar hacer algo así como la versión rural de Zazie en el metro (Zazie dans le métro, Louis Malle, 1960), en un entorno menos lúdico y dinámico, con un tono más pesaroso y sin más desarrollo argumental que el transcurrir rutinario de una casa en medio del bosque. Es decir, la indiferencia más absoluta.

(Otro texto sobre A nossa forma de vida fue publicado en Contrapicado con motivo del Doclisboa 2011 y estuvo firmado por Alberto Moreno. El texto puede leerse aquí.)

Posted in Jump cut | Tagged , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados

L’Alternativa 2012 – 20/11/2012

Inauguración y Previa

Con la proyección de Ne change rien (2009) de Pedro Costa, arrancó ayer esta decimonovena edición del Festival Internacional de Cinema de Barcelona, l'Alternativa, que este año contará con la presencia de Jeanne Balibar, actriz francesa de cine y teatro, cantante, bailarina y ahora también directora, como puede deducirse de innegable versatilidad y talento más bien desaprovechado. Balibar nos presentó ayer la cinta de Costa y estará hoy en la Filmoteca presentando su ópera prima Par exemple, Electre (codirigida con Pierre Léon), así como en un encuentro que tendrá lugar el jueves en el Instituto Francés. Dicho encuentro servirá de actividad complementaria a la retrospectiva que este año le ha preparado el festival con sus películas más representativas, entre las que se encuentra Ne change rien. Lo que no deja de ser una pequeña gran decepción es la repentina ausencia del cineasta portugués. A pesar de ser un habitual de las retrospectivas en muchos festivales y de haber visitado Barcelona anteriormente, no hace mucho, y aunque desconozcamos el motivo real de esta ausencia, quien escribe estas líneas no deja de lamentar la falta de uno de los cineastas que mejores respuestas sabría plantear a las dificultades económicas que atraviesa el sector cinematográfico. A pesar de ello, contaremos igualmente con su retrospectiva, que dejará un buen título como el ya citado y otras obras que siempre merecen una revisión: Ossos (1997), O nosso Homem (2010), y No Quarto da Vanda (2000), que, más que películas, en realidad son radiografías en movimiento de lo que se halla al margen, en el fuera de campo, de nuestra sociedad actual. Y si las presencias pueden ser uno de los platos fuertes de un festival, no podemos olvidar que l'Alternativa tiene una de las programaciones más diversificadas y mejor definidas del panorama nacional. La sección oficial de largometrajes cuenta con 11 trabajos, entre los que destacan las metafílmicas 5 Broken Cameras (Emad Burnat, Guy Davidi) y Los mejores temas (Nicolás Pereda), las extrañas Two Years at Sea (Ben Rivers) y Nana (Valérie Massadian), y el retrato histórico-social de Revision (Philip Scheffner) o Crulic - drumul spre dincolo (Anca Damian); mientras que la sección oficial de cortometrajes está dividida en 3 pases diferentes. Atención a Enero 2012 o la apoteosis de Isabel la Católica, del colectivo Los Hijos, y al corto documental preseleccionado para los Goya 2012 A Story for the Modlins de Sergio Oksman, quien ya compitiera en Sundance 2010 con Notas sobre el otro. Las secciones “Panorama” (dedicada a creadores nacionales) y “Contra el silencio de todas las voces” (espacio para la denuncia social) completan la oferta principal. En “l'Alternativa proposa” se pueden ver pequeñas obras agrupadas por temas, en esta ocasión: “A les Armes!”, “A la recerca del paradís”, “Empremtes”, “Music All”, “Somnis i malsons” y “Bestieses” serán las diferentes sesiones temáticas de esta sección paralela. Y gracias a “Intercanvi” tendremos la oportunidad de descubrir los mejores trabajos de la pasada edición del Anim'est, el único festival de cine de animación de Rumanía, cinematografía actualmente en auge. Además, “Didàctiques de la Imatge” nos permitirá conocer los proyectos de la Universidad Veracruzana y de Zalab, iniciativas que utilizan la pedagogía cinematográfica como herramienta de cohesión social. Por si fuera poco, la programación de l'Alternativa 2012 se completa con talleres organizados por escuelas de cine, seminarios dedicados a profesionales, debates sobre el estado del cine independiente y sesiones infantiles el fin de semana. Y para acabar, qué mejor forma que volver al inicio, donde se citaba Ne change rien de Pedro Costa. En ella, Jeanne Balibar canta, invirtiendo la famosa frase de El gatopardo (Il gattopardo, Luchino Visconti, 1963): “No cambies nada, para que todo sea diferente”. Esperemos, pues, como sugiere el director luso, que l'Alternativa no cambie nada y siga siendo eso, una buena alternativa.

Fotografía de Eladio Agudo

Posted in Jump cut | Tagged , , , , | Comentarios desactivados

L’Alternativa. 18è Festival de cinema independent de Barcelona (23/11/2011)

La perseverancia en tiempos difíciles

Pasados ya algunos días desde que el festival L’Alternativa puso su punto final, decidimos hablar en esta crónica (aparte de las películas premiadas por el jurado) de algunas interesantes producciones que no nos gustaría que pasasen desapercibidas.

En la sección oficial de largometrajes de ficción el jurado ha decidido premiar la imaginativa Gravity was everywhere back then (2010), pequeña pieza artesanal de Brent Green realizada en stop-motion de la que ya hablamos en nuestra primera crónica, y destacar también con una mención especial a La vida útil (2010), coproducción a la que dedicamos un artículo a finales de octubre con motivo de su aparición en DVD.

Otro de los filmes destacables que participó en la sección oficial del festival (galardonado anteriormente con el Leopardo de Oro en el Festival de Locarno) fue Vacaciones de invierno (Han Jia, 2010); una pequeña joya del cine chino que sólo encontramos en los márgenes. O mejor dicho: en los márgenes de los márgenes. Una película de esas en las que aparentemente no pasa nada pero en realidad están pasando muchísimas cosas. Un manual de instrucciones para matar el tiempo si has nacido en un pequeño pueblo del Norte de China y no tienes nada que hacer en el último día de tus vacaciones de invierno. Una cámara en extremo hierática, una película a base de planos fijos, unos momentos de silencio que fuerzan la situación hasta llegar a extremos insospechados, un buen puñado de espectadores que no saben qué hacer con su risa incómoda. El director Li Hongqi realiza una comedia desconcertante que nos muestra con suma efectividad una rutina inaudita protagonizada por unos personajes apáticos y cómicos a partes iguales.

Por otro lado, la hasta ahora guionista Paula Markovitch debuta en la dirección con la película El Premio (2010), un acercamiento desde una perspectiva bastante inusual a los efectos de la dictadura argentina, tema manoseado hasta la saciedad por muchos realizadores. El filme que se alzó con el Oso de Oro en el último Festival de Berlín cuenta la historia (autobiográfica) de Cecilia Edelstein, una niña de siete años que se ve obligada a huir junto con su madre de los militares, refugiándose en una vieja casa abandonada de San Clemente del Tuyú. Cecilia aprende que en la vida hay que sobrevivir mintiendo; que a veces no queda más remedio, que si no mientes nunca conseguirás tu premio. El filme tiene un ritmo pausado y está plagado de silencios, algo que, si bien hace que no sea del agrado de todo tipo de público, sí que convierte la propuesta en algo bien distinto de lo que estamos acostumbrados a ver en este tipo de casos, y eso es algo que se agradece. Es, por suerte, una película que parte de los tópicos (niños, dictaduras, sufrimientos, buenos y malos), para llegar a otra cosa bien distinta y mucho más interesante (la cual prefiero no desvelar).

En la sección de largometrajes de no ficción el premio ha sido para el documental La dernière année (2011), trabajo que retrata la vida de los vendimiadores de Rasiguères, un pueblo de los Pirineos. El director Peter Hoffmann acudió a L’Alternativa para presentar su película, una obra de gran sensibilidad que retrata la evolución y los cambios acontecidos entre dichos vendimiadores, el contraste entre el presente y el pasado y las consecuencias del paso del tiempo.

Otro de los documentales que merece la pena destacar es Palazzo delle Aquile (2011), historia que narra la ocupación del ayuntamiento de Palermo por parte de veinte familias que se han quedado sin hogar. Una historia cruda y dolorosamente cercana, circunstancias excepcionales que por desgracia se están convirtiendo en nuestro día a día del telediario de sobremesa, pero a las que no solemos dedicar más de cinco minutos antes del fútbol y la publicidad. La cámara se aproxima a ellos de modo discreto, silencioso, casi de incógnito, para que podamos así acercarnos como espectadores a una realidad sin alterar. Vemos personas, nunca personajes. Vemos situaciones reales, políticos que nos muestran todo el daño y la presión que el neoliberalismo económico está ejerciendo sobre los más desfavorecidos. Vemos personas indefensas, que no tienen nada que perder y deciden luchar hasta el último momento. Apenas hay voz en off y los protagonistas no hablan a la cámara porque no es necesario; paradójicamente eso tendría un efecto contrario y no conseguiría más que aumentar el distanciamiento. Un aplauso para Stefano Savona, Alessia Porto y Ester Sparatore, sobre todo por su enorme valentía.

Respecto a la sección oficial de cortometrajes los ganadores fueron Yuri Ancarani por Il Capo (2010), y Amanda Forbis y Wendy Tilby por Wild Life (2011). El cortometraje Pandore (2010), de Virgil Vernier recibió una mención especial.

Hacer balance de la decimoctava edición de un festival no es algo sencillo, pero dados los tiempos que corren conseguir dieciocho ediciones ya es de por sí una buena noticia, y más si es con una programación arriesgada como la que hemos podido ver estos días en L’Alternativa. Documentales y cortometrajes (dos de los principales ejes vertebradores de L’Alternativa) son algo difícil de ver en salas comerciales, y festivales como estos se convierten en escaparates imprescindibles, en el único modo de ver y mostrar ciertas cosas.

Posted in Jump cut | Tagged , , , , , , , | 1 Comment

L’Alternativa. 18è Festival de cinema independent de Barcelona (19/11/2011)

Algunas consideraciones cazadas al vuelo sobre la (in)necesidad de un guión

Jueves 17 de Noviembre, 19 horas. Atravesado ya el ecuador del festival y un tanto congestionada por la sobredosis de proyecciones, decido hacer un alto en el camino y asistir a la mesa redonda que va a tener lugar en el mirador del CCCB con el nombre de Contadores de historias. En ella intervendrán Patricio Guzmán, José María de Orbe y Paula Ortiz, tres generaciones de cineastas que conversarán en torno a la idea del guión en el cine. En concreto, en el cine documental.

El primer asunto que sale a colación es el de las emociones, pero no hay mucho debate al respecto porque el consenso es absoluto: un buen documental no es sólo una representación de la realidad, sino que ha de conseguir una emoción en el espectador. Lo dice Patricio Guzmán y nadie le discute. Será porque tiene razón. Cuando José María de Orbe habla, al principio me desconcierta; me resulta difícil relacionar sus palabras con la película suya que tengo más en mente: Aita (película del año 2010 que también se ha proyectado durante el festival). José María dice que le resulta gracioso que le hayan invitado a una mesa redonda sobre el guión; justamente porque él nunca utiliza guión, que para él el guión no es más que una herramienta sobrevalorada y que lo que a él le importan en realidad son las emociones y nada más. Murmullos en la sala y risas nerviosas. Mi cabeza empieza a darle vueltas a la idea. Entiendo la necesidad de un guión, y de repente, también entiendo la necesidad de ausencia de un guión. Las dos cosas tienen para mí todo el sentido del mundo. Para José María utilizar guión es, de algún modo, traicionar a las emociones encorsetándolas bajo unos parámetros que las limitan, hacerle chantaje emocional al espectador. Una de sus máximas es “hay que rodar contra el guión y hay que montar contra el rodaje”. Un reto continuo. Para él, el proceso creativo es inviolable aunque no haya guión, y los fracasos hay que revindicarlos como parte fundamental del proceso. Por eso él dice que tiene cinco películas, aunque haya tres que aún no ha podido rodar. Aplausos. Tanto Patricio como Paula le dan la razón en sus palabras, aunque defienden el uso del guión de distintas maneras.

¿Qué entendemos por guión? ¿Qué es saber contar una historia? ¿Qué es ser un buen documentalista? Para Patricio Guzmán ser un buen documentalista es saber atrapar los átomos dramáticos que hay a nuestro alrededor y construir con ellos una buena historia. Pero para ello no basta tan sólo con tener una idea: si no hay una historia detrás, la idea no sirve para nada. Ante la enorme cantidad de hechos que suceden a nuestro alrededor de modo simultáneo tenemos que saber seleccionar estos átomos, tener un punto de vista claro pero al mismo tiempo saber guardar la distancia para no perder la perspectiva. Patricio destaca también la importancia del dispositivo creativo: no es sólo lo que se cuenta sino también cómo se cuenta. Puede ser mediante un personaje, mediante un viaje, mediante un hecho. Tal vez una serie de entrevistas intercaladas con planos de relleno no sean el mejor esquema para un documental, aunque por desgracia es el más presente. “La mayor parte de los documentales son malos, pedagógicos”, dice Patricio con una sonrisa triste en el rostro. Empatía instantánea. Me acuerdo en ese momento de algunos de los filmes que he visto en el festival que responden a este esquema y me doy cuenta de que tiene toda la razón, son los que menos me han gustado. Pienso por ejemplo en uno de los documentales mostrados en el ciclo dedicado a Turquía, Gündelikçi (2006): documental sobre las mujeres de la limpieza que descarga todo su peso en las historias que sus protagonistas narran, pero cuya repetitiva estructura y ausencia de dispositivo narrativo hacen que perdamos interés al cabo de un rato. Hay ciertas cosas de las que es muy necesario hablar, eso es cierto; pero también es cierto que la manera en que se cuentan es muy importante. Pienso también en Blue Meridian (2010): un documental de la sección oficial en el que tenía puestas muchas esperanzas pero que me dejó bastante indiferente. Un esquema demasiado cerrado, una serie interminable de planos demasiado simétricos, demasiado repetitivos, nada que nos sorprenda ya a partir del minuto treinta. Tal vez un retrato fiel de esos lugares de la América profunda por los que pasa, pero sin ese dispositivo narrativo que reivindica Patricio. Me acuerdo después, por oposición, de algunos de los documentales que Werner Herzog realizó en los años 80. El cineasta alemán hablaba en estos trabajos realizados para televisión como El Sermón de Huie (1980), o Fe y moneda (1980) de algo parecido a lo que nos pretende contar Blue Meridian; pero a diferencia de ésta, Herzog no sólo tenía una idea sino que también tenía una historia, eso que resulta tan importante pero que a veces se nos olvida.

En definitiva la conversación entre estos tres cineastas resulta enriquecedora, imprevisible, divertida y esclarecedora. Aun a pesar de que la única respuesta que se da en torno a las muchas preguntas planteadas es que, por fortuna, en el cine documental no existe una fórmula para hacer las cosas, por mucho que algunos se empeñen en buscarla.

Posted in Jump cut | Tagged , , , , , , | Comentarios desactivados

L’Alternativa. 18è Festival de cinema independent de Barcelona (16/11/2011)

La urgencia de ciertos cines

Continuamos con nuestras crónicas del festival y hablamos hoy de algunas de las películas vistas en la sección Translaciones: cine documental independiente en Turquía, un género que en manos de las nuevas generaciones de cineastas turcos se está convirtiendo en un arma de reflexión y planteamiento de cambio social.

La joven directora Pelin Esmer realiza en Oyun (2005) el retrato de nueve mujeres de un pueblo situado al sur de Turquía que deciden representar una obra teatral de tintes autobiográficos. Una propuesta que en principio puede parecer inocente no lo es tanto si tenemos en cuenta el contexto en el cual se desarrolla. Durante los escasos 70 minutos de metraje la directora nos adentra en los entresijos del proceso, en los ensayos, en las desavenencias, en la toma de decisiones; nos hace ver lo que implica ser mujer viviendo en un pueblo de Turquía y a pesar de todo sacar adelante un proyecto tan ambicioso como el que estas mujeres se traen entre manos. Cuando digo ambicioso no hablo en términos de superproducción de Broadway: no hablo de presupuestos ni decorados, no hablo de interpretaciones impecables ni de macroescenografías que dejen al público boquiabierto. Me refiero a toda esa energía que estas nueve mujeres depositan en el teatro, en toda esa fe (no sé si es la palabra más adecuada, pero no consigo encontrar otra que encaje mejor) que depositan en el arte como medio de expresión, como terapia para exorcizar (o como mínimo mitigar) algunos de sus muchos males, como herramienta de transformación social, paulatina pero eficaz. Sirviéndose de la inmunidad que les ofrece la cuarta pared, del distanciamiento que permite el teatro y de la supuesta premisa de que una interpretación no es la realidad, las protagonistas utilizan los diálogos de la obra para decir todo aquello que en otras circunstancias no podrían haber dicho. Oyun se convierte de este modo y tal vez sin pretenderlo en un filme de referencia para la historia del feminismo en Turquía.

Otra de las interesantes propuestas vistas dentro de esta sección es Ekumenopolis: ciudad sin límites (2011). Acabar un documental sobre el impacto del neoliberalismo en Estambul con la palabra caos es toda una declaración de principios. A partir de la noticia de la posible construcción de un tercer puente en la ciudad que cruce el Bósforo (destruyendo el ecosistema de Turquía y favoreciendo de este modo la especulación), Imre Azem disecciona en este filme los intrincados mecanismos económicos que se imponen en Estambul dejando sin hogar a una población que crece de modo exponencial y observa desolada cómo se destruyen sus casas y se construyen en su lugar edificios en los que no pueden vivir, inmuebles gigantescos que en su mayoría quedan desocupados. Pero la paradoja que Imre Azem muestra no es en realidad nada nuevo: documentales como La doctrina del shock (basado en el ensayo homónimo de Naomi Klein) o Capitalismo: una historia de amor (del siempre polémico y a menudo excesivo Michael Moore) ya plantean esta situación, aunque circunscrita al ámbito norteamericano.

Sirvan estos dos ejemplos (tan distintos y a la vez tan iguales) como muestra de un cine urgente; de un cine que nace de esa necesidad intrínseca al ser humano de hablar, de mostrar su desacuerdo ante una situación concreta, de aplicar todas las estrategias que el cine pone a su disposición para transmitir, si no un mensaje, sí un estado de las cosas.

Otro de los largometrajes vistos, esta vez dentro de la sección oficial de ficción, es Girimunho (2011), ópera prima dirigida por Clarissa Campolina y Helvécio Marins Jr que narra la historia de Bastu, una anciana brasileña de 81 años que tras la muerte de su marido intenta, con una energía inaudita, reanudar su vida. Se trata de una película optimista y vital, aunque también melancólica y pausada, en esencia contradictoria, como cualquier ser humano que se precie. Los ritmos frenéticos de las batucadas se intercalan con los largos silencios meditativos de la protagonista, sus ganas de vivir se enfrentan al inevitable peso de la edad y proximidad de la muerte, el carácter de las nuevas generaciones contrasta con el de aquellas que ya llevan casi un siglo en este mundo... Girimunho está en la sección oficial de ficción, pero se acerca al documental en la mayor parte del metraje, capturando la esencia de la arrebatadora personalidad de Maria Sebastiana Martins, que con sus escasas pero certeras frases define a la perfección su postura ante la vida, esa vida que está ahí nada más y nada menos que para vivirla, para exprimirla al máximo hasta el último segundo.

Y ya por último pero no menos importante, cabe reseñar dentro de la sección oficial de largometrajes de ficción la película uruguaya La vida útil (Federico Veiroj, 2010), de la que ya hablamos detenidamente hace un mes con motivo de la edición del DVD distribuido por Cameo. Una cinemateca condenada a la desaparición, un hombre que le ha dedicado toda su vida, un pequeño retazo de rutina en decadencia, una pieza melancólica para amantes del cine con minúsculas, una reflexión que partiendo del microcosmos de Jorge, su protagonista, se puede extrapolar y aplicar a muchos otros contextos. En definitiva, una de esas películas que te dejan con el sabor del desencanto en la boca.

Posted in Jump cut | Tagged , , | Comentarios desactivados

L’Alternativa, 18è Festival de cinema independent de Barcelona (14/11/2011)

La grandeza de las cosas pequeñas

El Festival de Cinema Independent de Barcelona L’Alternativa alcanza la mayoría de edad y se convierte en uno de los más consolidados del panorama nacional aun a pesar de la omnipresente crisis y los inevitables recortes presupuestarios, tema que por supuesto salió a colación en la rueda de prensa de presentación del festival. Además de las tres secciones oficiales (largometrajes de ficción, largometrajes de no ficción y cortometrajes), el festival abarca un ciclo dedicado al cineasta Alain Cavalier, hace un repaso al cine documental de países como Turquía o Argentina y ofrece una muestra de los trabajos realizados por diversas escuelas de cine, además de encuentros entre profesionales del sector o mesas redondas; evitando así un modelo de festival que se limita exclusivamente a la proyección de películas y promoviendo una reflexión activa por parte del espectador en torno a diversos temas relacionados con la producción y distribución de cine independiente.

La filmografía de Alain Cavalier es muy extensa, pero difícil (cuando no imposible) de ver en salas comerciales. A pesar de su avanzada edad (nació en 1931), Cavalier asiste al festival para presentar sus películas, haciendo gala durante la presentación de La Rencontre (1996) de un entrañable sentido del humor. Tanto en este como en otros filmes que se presentan en el ciclo, el cineasta utiliza el formato de diario videográfico para hablar de experiencias subjetivas y extremadamente personales (a veces con un lenguaje formal bastante cercano al de los videoartistas de los años 70). La Rencontre cuenta la historia de una relación amorosa, pero la cámara evita mostrar a los personajes y se centra en los objetos. Los pequeños elementos que rodean al cineasta sirven para estructurar una historia hecha de pequeñas anécdotas, de aparentes insignificancias que en sus manos devienen hechos cargados de significado. Apenas transcurridos unos minutos de película me vienen a la cabeza muchas cosas: entre ellas el universo que retrataba Jean-Luc Godard en una taza de café (Dos o tres cosas que sé de ella, 1967) o los diarios de Jonas Mekas, que vendrían a ser una mirada a veces complementaria, otras veces opuesta, de la del director francés. Mientras Mekas observa a través de la cámara a las personas que lo rodean, Cavalier detiene su mirada en los objetos y los lugares para hablar de dichas personas, convirtiendo sitios aparentemente impersonales como una habitación de hotel (uno de esos espacios del anonimato de los que hablaba Marc Augé) en fragmentos de sí mismo, en esbozos de su propia vida. Varios ejemplos de esto último los podemos encontrar también en Huit Récits Express (2006), otro de los trabajos de Cavalier presentados en este festival.

De entre los siete largometrajes de ficción que forman parte de la sección oficial hablamos hoy de dos de ellos. En primer lugar el filme de Julio Fernández Cordón, Las marimbas del infierno (2010): retrato cínico y descarnado, crítica social no exenta de sentido del humor, pequeño fresco que reflexiona sin pretensiones pero con agudeza sobre prejuicios, supervivencia y heavy metal. Don Alfonso es un marimbero que se queda sin trabajo y Blacko un médico pionero en la escena heavy metal de Guatemala. La falta de empleo y expectativas lleva a ambos a buscar nuevas oportunidades creando juntos una banda. Varias son las secuencias hilarantes (pero no por ello intrascendentes) que probablemente arranquen más de una sonrisa (y alguna que otra reflexión) a los espectadores.

Otra de las sorpresas encontradas en la sección oficial el segundo día de L’Alternativa fue Gravity Was Everywhere Back Then (2010): película del director, animador, músico artista y autodidacta Brent Green, que utiliza la técnica del stop-motion para contar la historia real de Leonard Wood, un ferretero que conoce a la que será su futura esposa en un accidente de tráfico y posteriormente intentará salvarla de la inevitable muerte mediante la construcción de una casa. Extraña sinopsis, ¿verdad? La obra de Green resulta sorprendente, poética en su fisicidad, y a ratos, por qué no decirlo, desconcertante. Podría recordarnos a Jean-Pierre Jeunet si no tuviese un tono tan disonante, podría parecer un videoclip de Michel Gondry si no tuviese un poso tan inquietante, podría hacernos pensar en Jan Svankmajer si la historia de amor no estuviese tan presente, podríamos ver incluso reminiscencias a Guy Maddin si no fuese tan americana (en el sentido más underground de la palabra). Pero no pretendo con esto hacer un comentario peyorativo, nada más lejos de mi intención. Lo único que estoy intentando decir es que Gravity Was Everywhere Back Then se parece a muchas cosas y al mismo tiempo no se parece a ninguna otra, bebe de muchas fuentes aunque es única en su especie. Destacan entre otras cualidades su innegable originalidad argumental (a pesar de estar basada en hechos reales), su planteamiento visual, su calidad como pequeña pieza artesanal realizada con mucho oficio, lo arriesgado de provocar una extrañeza continua en el espectador (aun a pesar de que se trate de uno de esos relatos chico-conoce-chica que tanto abundan en la historia del cine). En definitiva una pequeña joya, tal vez no perfecta pero sí fascinante, casi hipnótica, como un animal fantástico sacado de un bestiario: nos causa incomodidad pero no podemos evitar que nos guste, no podemos dejar de mirarla sin pasar por alto uno solo de sus frames.

Posted in Jump cut | Tagged , , | Comentarios desactivados