Archivo de la etiqueta: Ethan Hawke

D’A Film Festival 2018 (I)

Culpas, convenciones, redenciones y rendiciones (Chesil Beach, First Reformed, Razzia)

En tan solo ocho ediciones, el D’A Film Festival ha conseguido convertirse en uno de los festivales de referencia a nivel nacional, consiguiendo que se hable largo y tendido de ese voluble e inaprensible concepto sobre el que tanto nos gusta reflexionar, el de cine de autor. Durante diez días, el D’A nos ofrecerá la oportunidad de ver más de un centenar de obras y prestará una especial atención a las nuevas generaciones de cineastas españoles, aquellos que realizan un cine arriesgado, muchas veces en condiciones un tanto precarias y al margen de la industria y sus etiquetas.

La sesión inaugural corrió a cargo de Chesil Beach, la opera prima del dramaturgo Dominic Cooke. El film adapta la novela homónima de Ian McEwan (encargado también del guion) y narra la relación entre Florence y Edward, una joven pareja en la Inglaterra de principios de los años 60. Como recién casados, Florence y Edward podrían tener toda una vida por delante, pero su noche de bodas en un hotel de Chesil Beach redefinirá sus destinos de un modo inesperado. En la adaptación realizada por Cooke percibimos sin duda su condición de dramaturgo, y el director logra sacar partido de las interpretaciones de Saoirse Ronan y Billie Howle, sus dos protagonistas. El filme roza con elegancia la incomodidad para realizar una crítica a las convenciones sociales que condicionan nuestras vidas: los tópicos sobre la sexualidad, los roles de género, las diferencias de clase… todo ello se desmitifica y aparece envuelto de un halo de sobriedad teñido de una cierta ironía. Se trata, en definitiva, de una película sobre la pérdida de la inocencia que, si bien se ve lastrada ligeramente por la inclusión de un final excesivamente edulcorado, reflexiona con efectividad sobre todos aquellos condicionantes sociales que nos pretenden definir el significado de la palabra amor.

Y si ya empezamos a notar la presencia de la ironía (británica y afilada) en la película de inauguración, su aparición se tornó contundente y desgarrada durante la proyección de First Reformed, última deriva psicotrópica del director Paul Schrader, que esta vez se adentra en las profundidades de la mente de un atormentado predicador de turbio pasado e incierto futuro. Schrader utiliza la figura de Toller, un antiguo capellán del ejército (interpretado magistralmente por Ethan Hawke) para realizar una contundente crítica a la religión y al neoliberalismo (inevitablemente ligados), hablándonos por el camino de la irreversibilidad del cambio climático, de la culpa, la redención y sí, también de ese amor del que tanto se habla pero que tan poco abunda. Viendo First Reformed no pude evitar pensar en Preacher, la serie de la AMC a la que tanto se asemeja a nivel temático y formal. Ambas teñidas de humor negro, ambas bastante delirantes, ambas con el telón de fondo de la América profunda, ambas protagonizadas por personajes oscuros cuyas vidas se encuentran inevitablemente condicionadas por la religión. ¿Casualidad o influencia?

Otro de los films destacables en estos primeros días de proyección ha sido Razzia, del director Nabil Ayouch. El film, ambientado en Casablanca en el año 2015, muestra la tensión presente en una atmósfera que llama a la revolución y parte de lo general para centrarse en lo personal, las historias de varios personajes que se enfrentan a una sociedad convulsa, habitada por seres plagados de contradicciones. Los personajes que protagonizan Razzia se encuentran, por qué no decirlo, fuera de lugar. Las convenciones sociales y el conservadurismo les impiden hacer uso de su libertad, y el día a día se convierte para ellos en una batalla sin descanso. ¿Cómo podemos adaptarnos a una sociedad que parece no ser capaz de dar cabida a sus diversos y heterogéneos miembros? Esa parece ser la principal pregunta que recorre Razzia, una película que, aun a pesar de tener un claro componente de denuncia social, no renuncia en ningún momento a su cariz poético, consiguiendo un equilibrio que solo se ve ligeramente trastocado por una excesiva ambición argumental.

Publicado en Festivales, Jump cut | Etiquetado , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en D’A Film Festival 2018 (I)

‘Antes del anochecer’ (‘Before Midnight’, Richard Linklater, 2013)

Regreso al futuro

Aunque el término más usado para definir Antes del amanecer (Before Sunrise, 1995) / Antes del atardecer (Before Sunset, 2004) / Antes del anochecer (Before Midnight, 2013) es el de trilogía, intuyo que la obra magna de Richard Linklater, Ethan Hawke y Julie Delpy lo que realmente forma es un tríptico: uno donde la evolución es capital pero donde los paneles paralelos tienen igual importancia. El paso del tiempo ha hecho que la superficie se haya acrecentado, dilatado y expandido, pero el retablo es único. En este caso, las bisagras que lo unen son invisibles (o rotoscópicas) pero ese fuera de campo importa tanto como lo finalmente inmortalizado porque permite un tiempo repleto de sueños y posibilidades, algo que la obra rodea y a lo que vuelve de manera continua.

Si algo revela esta nueva ampliación es el hecho de que el tríptico siempre ha sido una máquina del tiempo: desde ese primer instante en el que Jesse convence a Celine de bajar del tren en Viena apelando a su futuro yo, pasando, nueve años después, por esa vuelta incesante en París hacia un pasado imposible y culminando en una secuencia en el Peloponeso griego en la que el protagonista acaba adoptando el rol del viajante venidero, el tríptico del “Antes de” es un antes, pero también un durante y un después. Las tres partes narran el encuentro, reencuentro y desencuentro de Jesse y Celine pero ninguno de esos acontecimientos es independiente del resto. Ya desde la primera secuencia del primer filme, en la que Celine abandona su asiento en el tren tras escuchar una discusión ininteligible a manos de una pareja alemana, sabemos que el amor es tanto eso como un primer juego de miradas que todavía no necesita echar mano de las palabras. Tal y como dice Javier Marías, “el amor, que siempre tuvo fama de misterioso, empieza a serlo tanto que ya ni siquiera se sabe si es un bien o un mal” [1].

El crecimiento y encogimiento de Jesse y Celine viene también determinado por un pasado y un futuro del que nunca fueron o serán protagonistas. Un rol de hijos incapaces de entender u olvidar las decisiones de sus padres pero también un rol de padres que han abandonado su propio tiempo y agenda para convertirse en sombras de unos cuantos pares de piececitos corriendo y discutiendo. Es el paso que va desde la inclusión de los fantasmas en las vivencias de niñez hasta la incredulidad respecto a que todos los cuentos de hadas acaben con un matrimonio. Todo ello, al mismo tiempo, envuelto en las enseñanzas del “yo ya he estado aquí”, que bien puede ser una abuela eternamente enamorada de un destino que no le correspondía (una abuela que acabará impidiendo el destino que ambos se empeñaron en esbozar) u otra abuela que se prometió no ir nunca al funeral de su otra mitad (otra abuela que obliga a los protagonistas a mirar a un futuro que intuyen tan incierto como su pasado).

Si en el amanecer asistíamos a las huellas del amor en los espacios vacíos y en el atardecer visitábamos el escenario desocupado preparado para los pasos, el anochecer vincula directamente la atmósfera con los objetos arrasados después de la tormenta. También es el único panel donde Jesse y Celine abandonan el montaje conjunto o quedan separados en plano por un aire irrespirable. El tríptico es Antonioni, es Rossellini, es Rohmer, es Bergman, es incluso Godard, pero sobre todo es algo nuevo construido sobre sus enseñanzas, como si los grandes autores europeos no fuesen más que aquellas abuelas determinantes pero ausentes sobre las que uno ha construido la concepción de un universo que avanza y gira. Nada pretende repetirse porque las fronteras y muros que se derruían en aquel cine y en aquel pasado ya tienen un lugar consolidado tanto en la historia de Jesse y Celine como en los museos.

El tríptico de “Antes de” trata, sobre todo, de lo efímero. De capturar la vida como ocurre, del estar de paso, de la imposibilidad de conquistar el tiempo. De la aceptación de la persona humana como un ente transitorio donde lo que queda acaba siendo siempre el fondo. Del amor como respeto, admiración, y confianza, pero también como el mecanismo más egoísta que existe. De lo sano que es el deseo y lo insano que es el camino hacia su consecución. Del evitar el auto hartazgo y del hacer que nos quieran un poco más como única motivación vital.

El amanecer, atardecer y la medianoche abaten no porque pasen sino porque uno se da cuenta de que se han marchado cuando ya no queda lugar para las despedidas. Todo eso es lo que Linklater-Hawke-Delpy entienden perfectamente: que no puede concebirse una película sobre el amor sin que duela, porque el romanticismo es tanto el punto más extraordinario de nuestras vidas como el miedo a haberlo gastado en una sola noche.

Notas:

  1. MARÍAS, Javier: “Ocultarse el destino”, El País, 11 de diciembre de 1985. (leer el texto
Publicado en Estrenos | Etiquetado , , , | Comentarios desactivados en ‘Antes del anochecer’ (‘Before Midnight’, Richard Linklater, 2013)

Sitges 2012 – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya – Previa

sitges2012@apocalipsis.net

El año pasado, el Sitges-Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya tuvo como leitmotiv la inteligencia artificial, pero la verdad es que la sección Oficial Fantàstic se vio inundada de películas que se aproximaban al fin del mundo, algunas de manera velada y otras explícitamente. Este año, Ángel Sala y su equipo han decidido oficializar esta (parece que nueva) corriente temática del cine actual dedicándole ya sin subterfugios al apocalipsis el protagonismo absoluto. Una propuesta interesante si echamos un vistazo en detalle al cartel oficial. En este póster (que, aprovecho para destacarlo, es uno de los mejores que recuerdo de este festival) vemos la famosa iglesia de Sant Bartomeu i Santa Tecla de Sitges, bueno, en realidad lo que vemos es la parte superior de su icónica torre octogonal medio destruida y emergiendo de las orillas de la playa entre montañas de chatarra y escombros, restos de humanidad que se amontonan bajo un cielo sobrecogedor. Lo que incita a la reflexión no es este paisaje, que hasta cierto punto sucumbe al cliché de lo que se espera de un Armagedón en Sitges, sino que es lo que descubrimos en la parte superior e inferior del cartel: arriba, los iconos que habitualmente aparecen en la barra de estado de la pantalla de un teléfono móvil (nivel de batería, intensidad de señal, hora), y abajo los que se usan para grabar contenidos también con un móvil (botón de REC, botón de grabación de vídeo, botón de captura de fotografías). Estos detalles son los que redimensionan el significado del cartel, porque en realidad no estamos ante un apocalipsis, estamos ante la grabación de un apocalipsis, lo que sugiere que el fin del mundo será retransmitido en directo y abre fascinantes debates acerca de la implantación de las nuevas tecnologías en la evolución de la especie humana, cómo han transformado esa evolución, y cómo y de qué manera estarán presentes en el fin de nuestros días, ya sea causándolo o como testigos de excepción.

Quedan tres meses para el comienzo de la edición de este año, la número 45, que se desarrollará entre el 4 y el 14 de octubre, y la Fàbrica Moritz de Barcelona (maravilloso, por cierto, el trabajo de reciclaje de este espacio histórico de la ciudad) acogió el pasado 26 de junio un primer avance de programación. De los títulos ya confirmados destacaré algunos, aunque lo haré con una obligada cautela teniendo en cuenta que lo que conocemos es una pequeñísima parte de la totalidad de la programación.

El Cuerpo, ópera prima de Oriol Paulo, inaugurará Sitges 2012 en lo que más que una tradición (abrir con una película española o, si puede ser, catalana) ya se ha convertido casi en una seña de identidad más. La cinta servirá para reunir en Sitges a tres destacados integrantes del star system patrio como son Hugo Silva, Belén Rueda y José Coronado, y se trata de un thriller de terror apadrinado por los mismos productores de dos películas que recientemente también han abierto el festival, El orfanato (J. A. Bayona, 2007) y Los ojos de Julia (Guillem Morales, 2010), lo que no es precisamente un buen augurio. Que Sitges es un festival que mima la producción nacional y le ofrece espacios de programación privilegiados no lo duda ya nadie a estas alturas, y en este sentido, a competición encontramos, entre otras producciones españolas, Insensibles (2012), debut en el largometraje de Juan Carlos Medina que anuncia un oscuro viaje por la Catalunya de los años 60 adentrándonos en una institución donde se intenta rehabilitar a niños que no sienten dolor infringiéndoles sufrimiento físico.

Chained, de Jennifer Lynch (sí, hija de su padre), supondrá el regreso de esta directora a Sitges después de ganar el premio a la mejor película en 2008 con su extraordinaria Surveillance. El hecho de que esta cinta aún hoy después de cuatro años permanezca inédita en cines españoles invita a varias reflexiones, la más obvia de ellas acerca del lamentable estado de la distribución cinematográfica en España, que de manera alarmante lleva años ignorando docenas y docenas de títulos que pasan por los festivales, títulos que, en muchos casos, incluso encajan dentro del modelo de exhibición vigente actualmente en nuestro país y que se basa en un sistema de multisalas encastadas en centros comerciales. Pero también abre la puerta a una discusión sobre la necesidad (o no) de reformular los festivales de cine habida cuenta de que parecen haber perdido buena parte de su capacidad de dar a conocer al gran público (y también al resto de la industria) nombres y propuestas que no cuenten de entrada con la infraestructura publicitaria y de distribución de las grandes compañías mundiales.

Otra de las películas que nos depara este Sitges 2012 es Sinister, de Scott Derrickson, protagonizada por un Ethan Hawke en la piel de un escritor de novelas basadas en crímenes reales que descubre que en su nueva casa se cometió un brutal asesinato múltiple. Sinister vendría un poco a confirmar el auge de un tipo de cine de terror basado más en la sugerencia que en el gore, en la creación minimalista de atmósferas (ligadas con frecuencia a escenarios cerrados como casas encantadas) antes que en la pirotecnia de los F/X. Quizás para cuestionar la anterior reflexión acerca de los festivales que lanzaba a propósito de Surveillance, hay que reconocerle a Sitges el indudable mérito de haber actuado como generador de tendencias dentro del fantástico actual cuando presentó una película tan sorprendentemente efectiva como Insidious (James Wan, 2010), que abrió la puerta de esta nueva corriente del cine de terror.

Sitges también reunirá este año algunos nombres gordos que ya han pasado antes por el certamen: David Cronenberg y su Cosmopolis; Sam Raimi como productor de The Possession, que en Estados Unidos ha tenido que ser editada para evitar la temible clasificación R y conseguir la más laxa PG-13; Eduardo Sánchez con su Lovely Molly; y mucho cuidado con este, el siempre pasado de rosca Alexandre Aja, que produce Maniac (dirigida por Franck Khalfoun), remake del oscuro clásico ochentero que promete una de las sensaciones más fuertes del festival, la de ver a Elijah Wood convertido en un turbio psycho-killer repartiendo cuchilladas y hachazos a diestro y siniestro.

John Dies At The End también supone otro rencuentro, el de todo un clásico como Don Coscarelli, director de Phantasma (Phantasm, 1979), con una película protagonizada por Paul Giamatti que dará mucho que hablar por su extraña combinación de comedia y cine de terror.

Y finalmente, una de las películas llamadas a agotar todas las localidades en sus proyecciones, ya lo veréis: Gangs Of Wasseypur, de Anurag Kashyap, una violenta epopeya criminal india de, atención, ¡cinco horas y veinte minutos de duración! Las primeras opiniones son espectaculares y hablan de una película entretenidísima, pero colocarla mucho más allá de las ocho o las nueve de la noche sería un grave error de programación que podría mermar las indiscutibles posibilidades de éxito que tiene en un festival como el de Sitges.

 

Publicado en Jump cut | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Sitges 2012 – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya – Previa