Archivo de la etiqueta: CAFW

Casa Asia Film Week (12/06/2011)

La soledad y todo lo demás

Las quinielas que señalaban Buddha Mountain (Guan Yin Shan) de la directora china Li Yu como posible ganadora de la primera edición del CAFW han acertado, y la historia de tres jóvenes que conviven con una huraña cantante de ópera retirada ha resultado ser la favorita de entre las once que competían por el galardón. Probablemente, las interpretaciones de Fang Bingbing y Sylvia Chang, un impecable guión y una conmovedora historia algo han tenido que ver. La directora realiza con esta película un retrato de dos generaciones distintas analizando aquello que las une y las distancia al mismo tiempo. Las reflexiones que plantea sobre la soledad no se circunscriben tan sólo al ámbito de la sociedad china, sino que son algo completamente universal y extrapolable; Li Yu sabe que las historias pequeñas son las que en realidad conforman el mundo tal como lo conocemos y por ello parte de lo personal para llegar a lo universal. Una muestra de sensibilidad (pero no de sensiblería) que no hay que dejar escapar. Cuatro protagonistas que cobran vida de forma progresiva y que mediante pequeños gestos consiguen que olvidemos su condición de personajes. Cuatro seres definidos mediante cicatrices, ausencias y mucha soledad. Una historia que podría haber caído en el patetismo pero no lo hace en ningún momento; porque la fuerza poética de sus imágenes puede más y porque la entereza de los personajes les define como supervivientes aun a pesar de que la muerte esté ahí, recorriendo de modo silencioso todo el metraje.

Por otro lado, el director tailandés Banjong Pisanthanakun aparca por el momento el cine de terror y nos ofrece con Hello Stranger (Kuan meun ho) un divertimento que, si bien promete bastante en su primera media hora, al final acaba desembocando en el superpoblado género de la comedia romántica más convencional. Aunque los personajes no están exentos de inteligencia e ironía y se respira durante toda la película una sutil crítica al poder alienante de la televisión y a los estereotipos en la juventud tailandesa, al final pesan más los contras que los pros, y esos clichés que en un principio son atacados al final acaban siendo reproducidos en una historia de amor que empieza de manera interesante pero termina de un modo un tanto predecible.

Para terminar asistimos a una ceremonia de clausura en la que estuvieron presentes tanto los organizadores del festival como los miembros del jurado. Estos cuatro días de proyecciones en los cines Girona concluyeron con la película The Stool Pigeon (Sin yan), interesante muestra de cine negro hongkonés dirigida por Dante Lam. Un ritmo frenético, una buena trama y mucha acción; una obra menor pero muy cuidada tanto en el fondo como en la forma. Todos esos ingredientes que hacen que el público siga disfrutando del género policiaco aun a pesar de que cada vez cueste más que este nos sorprenda. Puede que The Stool Pigeon no cuente nada nuevo, pero eso sí: lo que cuenta lo cuenta muy bien.

En definitiva, una intensa semana en la que hemos podido ver películas chinas, japonesas o coreanas, una merecida retrospectiva a Ann Hui, un interesante análisis de la situación del cine asiático en España, una breve pero representativa muestra de los más diversos géneros. Todo eso y mucho más es lo que nos ha ofrecido el primer CAFW, digno heredero de ese BAFF que siempre permanecerá en la memoria de todos los aficionados al cine que llega de Oriente.

Publicado en Jump cut | Etiquetado , , | Comentarios desactivados en Casa Asia Film Week (12/06/2011)

Casa Asia Film Week (11/06/2011)

Día de actrices y nostalgia

Sábado festivalero en la sala 1 de los cines Girona. Inicio por todo lo alto, con una de esas películas que son un sueño como espectador pero una pesadilla como (aspirante a) crítico: te deja sin palabras. Se trata de Buddha Mountain (Guan yin shan, Li Yu), un título evocador de espiritualidad, ritmos calmados y otros estereotipos asociados a lo oriental que estallarán en la cara del espectador despistado. Fresca, inteligente, imprevisible y bella. Palabras que adjetivan la película y a esa joven protagonista que exige retener su nombre: Fang Bingbing.

La siguiente sesión fue para Bruce Lee My Brother (Manfred Wong y Raymond Yip). Poco más que ensalzar la figura de turno con la característica estética de sobremesa de domingo es lo que suele ofrecer un biopic. El film está en esa línea, aunque con una cuidada recreación de época supera lo televisivo. Integrando algunos de los gestos característicos de la filmografía del mito del kung-fu en sus travesuras de infancia y correrías de juventud se gana nuestra simpatía.

Confesión; Jose Montaño: Matsu Takako se convirtió en mi debilidad personal tras protagonizar Shigatsu Monogatari (Iwai Shunji, 1998). Pese a no prodigarse demasiado en cine, su magnetismo en pantalla es notorio y Confessions (Kokuhaku, Nakashima Tetsuya) su confirmación definitiva. De esta cinta, de su cautivadora estética, complejidad formal y enrevesada trama, tras su sonado paso por Sitges no queda mucho que añadir. Me llama la atención que ante cualquier película nipona de tono familiar los críticos recurran sin falta a Cuentos de Tokyo (Tôkyô monogatari, Ozu Yasuhiro, 1953). Ante Confessions, ninguno ha rememorado Rashômon (Kurosawa Akira, 1950). Curioso. Tan sólo el factor sorpresa de la menos conocida Buddha Mountain se me antoja como argumento para un vuelco en el palmarés del CAFW aún mayor que el vivido en las recientes elecciones municipales. Entre ambas películas está mi apuesta. La respuesta en escasas horas.

Y acabamos con Space Battleship Yamato, de un Yamazaki Takashi anclado en la nostalgia. Y es que, aunque en este caso parezca llevarnos al futuro, la máquina del tiempo de Yamazaki sigue apuntando a décadas pasadas y el público al que guiña el ojo empieza a peinar canas. La película se basa en el manga homónimo, un clásico del popular Matsumoto Leiji. Ya entrados en el mundo del cómic, me viene a la memoria el título de un tomo de los X-Men: Memorias de un futuro pasado. Tras alcanzar la popularidad con sus recreaciones del Japón de postguerra, Yamazaki entrega una vez más su pantalla a los efectos digitales para ahondar en la espectacularidad de las imágenes, que solventa con la eficacia que ha ido cultivando en su saga Always. El ligero aire de triunfalismo nacionalista que desprendían ambas películas (una tercera entrega está en camino), justamente lo que un genial Kitano se encargó de dinamitar con su parodia en un fragmento de Glory to the Filmmaker! (Kantoku • Banzai!, 2007), se torna casi en vendaval. El film da la vuelta de forma figurada a la Historia para mostrar un Japón no sólo vencedor sino salvador de la humanidad, papel que tantas veces se ha arrogado cierto país y que hemos admitido sin problemas en pantalla, aplaudiendo cada una de sus barras y estrellas. Esta película entreteje las aspiraciones de quienes comandaron el original Yamato -el mayor navío de la historia militar nipona- con las que el país del sol naciente adoptó tras la derrota y los ataques nucleares: la reconstrucción del país y la restitución de su imagen como nación pacífica. El film no pasa de entretenido blockbuster de manual, pero tiene al menos el interés de revelar algo de la psicología social de un país.

En síntesis, espectacular jornada de cine para diversos gustos que, sin renunciar a la calidad, serviría por sí sola para negar esa falacia de que el cine de los países orientales no tiene potencial para ser comercializable.

Publicado en Jump cut | Etiquetado , , , , , | Comentarios desactivados en Casa Asia Film Week (11/06/2011)

Casa Asia Film Week (10/06/2011)

Sacudiendo la sociedad de tres maneras distintas

Empezamos otra jornada de proyecciones en los cines Girona con la única producción india de la sección oficial. Guzaarish es una adaptación a la manera de Bollywood de la historia que ya nos contó Alejandro Amenábar en Mar Adentro (2004). Partir del caso de un tetrapléjico que solicita la eutanasia después de pasar años inmovilizado y convertirlo en un musical puede parecer a priori una ocurrencia un tanto esperpéntica, pero el buen oficio de Sanjay Leela Bhansali consigue que, a pesar de los prejuicios y el desconcierto inicial de gran parte de los espectadores (entre los que me incluyo), la película se pueda disfrutar justamente como lo que es: un entretenimiento sin mayor afán de trascendencia, una explosión de color y magia, una historia entrañablemente naif que apela a la bondad del espectador y a la empatía fácil. Es cierto que no hay un gran desarrollo de los personajes ni un guión impecable; también es cierto que se recurre a varios lugares comunes con asiduidad, que la herencia del realismo mágico pesa demasiado y que no hay nada, a parte de la elección inicial del tema, que nos sorprenda en el desarrollo de esta película. Pero también podemos afirmar que es una película arriesgada, con sus defectos y sus virtudes, que a pesar de los excesos no cae en el ridículo, probablemente porque no está hecha para ser analizada con la mente sino para ser disfrutada con los sentidos.

Aftershock (Tangshan dadizhen) ha sido la superproducción más taquillera en China en el 2010. No andaba nada desencaminado Enrique Garcelán cuando al presentarla habló de su director Feng Xiaogang como si fuese el Spielberg chino. El filme no oculta en ningún momento su condición de blockbuster ni las influencias del cine mainstream norteamericano. Con una impecable factura visual y unos efectos especiales que desbordan los primeros veinte minutos dejando al espectador clavado en la butaca, Aftershock narra la historia de una familia que se descompone tras el devastador terremoto que asoló Tangshan en 1976. Más de dos horas de duración para una obra (muy) ambiciosa que pretende retratar el sufrimiento y el dolor de sus personajes e introducirse en las fisuras (visibles e invisibles) que produjo un seísmo de 7,8 en la escala de Richter hace 35 años. Hasta qué punto resulta legítimo valerse del sufrimiento y la desgracia ajenos para producir un espectacular entretenimiento para salas IMAX no es algo que me corresponda juzgar. De hecho, las películas de catástrofes han constituido uno de los géneros cinematográficos más rentables desde que esta fábrica de sueños existe como tal. Lo que más lamento de una producción como Aftershock es que, a pesar de las buenas intenciones y de querer centrarse más en los personajes y no tanto en lo espectacular de los dramáticos acontecimientos, los protagonistas caen en una sucesión constante de tópicos y clichés; y la trama, forzada en exceso, deviene inverosímil, pretendiendo una especie de triple salto mortal argumental que, por desgracia, no sale nada bien.

Para terminar nos acercamos a la retrospectiva que el festival le dedica a la directora hongkonesa Ann Hui. Con All About Love (Duk haan chau faan), Hui nos presenta una amable comedia que aborda temas como el lesbianismo o las cuestiones de género. Resulta revelador que en una filmografía tan prolífica como la china escaseen tanto este tipo de películas. Temas que el cine europeo o el estadounidense han abordado hasta la saciedad, en la cinematografía china no aparecen más que en contadas ocasiones, de forma tímida y velada o en géneros específicos de audiencia muy concreta. Es por ello que considero que una película como All About Love es mucho más valiente que otra como Los chicos están bien (The Kids Are All Right, Lisa Cholodenko, 2010). A pesar de que ambas aborden temas similares casi del mismo modo y se puedan encuadrar dentro del subgénero de comedia liberal con buenas intenciones. Porque una misma frase dicha en dos contextos distintos puede tener consecuencias muy diferentes.

Publicado en Jump cut | Etiquetado , , , , | Comentarios desactivados en Casa Asia Film Week (10/06/2011)

Casa Asia Film Week (09/06/2011)

Hong Kong luciendo músculo

Las tres pantallas de Cinemes Girona se han puesto ya a disposición del celuloide asiático para cuatro días que, sin duda, sabrán a poco pero que prometen emociones fuertes. El programa cuenta con algunos títulos de orientación comercial. Se podría achacar al sesgo que imprime la costumbre en sus responsables, como sabemos encargados también de la selección de un festival con tendencia a la satisfacción del fandom como es Sitges. De todos modos, que no se entienda esto como crítica, no me disgusta que se combine lo novedoso y autoral con productos atractivos a otro tipo de audiencias, tal vez no masivas pero sí con amplitud y entidad suficientes como para generar un público estable.

La sala principal ha calentado motores con una comedia romántica, género tan injustamente tratado a veces, más por los creadores empeñados en reiterar los tópicos de siempre que por los analistas que lo denuncian. En esta ocasión, el hongkonés Edward Mak no parece que vaya a revolucionar el género, pero sí ha tenido buen gusto suficiente para que su película Ex (Chin do) no suene a la melodía de siempre. Una original presentación en un aeropuerto, ese lugar tan ilocalizable como el inevitable Facebook que domina alguna otra secuencia, inicia lo que se intuye un juego de dobles parejas que enseguida se reduce al clásico triángulo, presagiado en una pared por el póster de Jules y Jim (Jules et Jim, François Truffaut, 1962). Sin embargo, cuando algunos flashbacks nos remiten a la adolescencia de los personajes, cambiando el póster por el de Elephant (Gus Van Sant, 2003), la cinta comienza a crecer en lados y ángulos de geometrías más complejas.

Nos plantamos así en la gala inaugural, en la que destacó la entrega del Premio Especial de Casa Asia a la hongkonesa Ann Hui por toda una carrera cinematográfica que ya alcanza los tres decenios. Entre los discursos institucionales de rigor destacó que Mary Chow, directora de la oficina comercial de Hong Kong en Europa, señalara como principal motivo del vigor de su cine la Constitución del enclave, que garantiza la libertad artística y de opinión de sus cineastas. Torpedo en toda regla a la situación en la República Popular China, aunque recordó que el mastodóntico país cuenta anualmente con hasta siete títulos procedentes de la ex colonia británica en el top ten de taquilla. Enrique Garcelán, liberado ya de los nervios previos -confesó sus fundados temores a que la cinta que se debía exhibir no llegara a tiempo, de hecho parece que fue cuestión de minutos- estuvo entrañable usando la jerga propia de su abandonada carrera médica para bendecir el recién nacido Festival.

Como colofón pudimos disfrutar con el atronador espectáculo de Reign of Assassins (Jianyu), realizada por Su Chao-Bin pero con la estimable colaboración de un clásico de la acción como John Woo y una no menos clásica Michelle Yeoh al frente del reparto, demostrando su buen estado de forma en este despliegue a su mayor gloria y lucimiento. El cine de artes marciales de Hong Kong no ha perdido nada de su vigor histórico, pero se libra a unas historias algo más elaboradas, lejos de las torpes excusas argumentales para las coreográficas luchas de antaño. Novedades pocas, salvo tal vez alguna aguda burla a ese concepto rancio de masculinidad que suele encumbrar el cine de acción. Reign of Assassins es un wu xia de manual: despliega el acostumbrado imaginario fantástico, un rizo argumental sobre otro, algunas pinceladas de humor no demasiado elaborado y el consabido romance. El género es lo que tiene, no necesita ofrecer más que lo que se espera de él para satisfacer a su público.

Publicado en Jump cut | Etiquetado , , , | Comentarios desactivados en Casa Asia Film Week (09/06/2011)

Casa Asia Film Week (08/06/2011)

Del desierto a la jungla

El idilio de nuestra ciudad con el cine asiático tiene un nuevo síntoma con el curso de Postgrado en Cines Asiáticos que, en horario de mediodía, se ha presentado para abrir el Portal Asia de esta tercera y última jornada. La ciudad cuenta con hasta tres universidades que dedican un espacio privilegiado a los estudios culturales sobre el continente y la tradición respecto al cine asiático que venimos comentando. El profesor Manel Ollé hace tiempo que imparte este tema como asignatura en el área de Estudios de Asia Oriental, pero ahora pretende darle un impulso de calidad con esta propuesta.

En la tarde anterior, desde el sector de distribución, se dolían de la desaparición de un público y se preguntaban angustiados por la forma de recuperarlo. El propósito declarado del curso en cuestión es trascender las aulas universitarias y generar conocimiento a compartir entre los diversos agentes del sector cultural. Un núcleo de actividad entorno al cine asiático que, aliándose con los medios de comunicación, puede ser determinante en la recuperación de ese público perdido y la formación de los que están por venir. La sección cultural de un diario de amplia difusión detallaba en su edición de hoy el modelo de zapatos que compró para su mujer y los platos que cenó anoche Haruki Murakami. Sin embargo, ningún rotativo está cubriendo de momento el CAFW. La soledad de Contrapicado en la Sala Samarcanda ha sido hoy extrema. La compañera Marla y quien escribe fuimos los únicos espectadores en este acto. Si este es el estado de nuestro periodismo cultural, tal vez la dramática situación del sector no sea tan difícil de entender. No somos héroes, pero desde esta modesta tribuna debemos reivindicar nuestro papel y asumir la parte de responsabilidad que nos toca.

Afortunadamente -tampoco era muy difícil- la asistencia fue mayor por la tarde para atender a la narración que Luis Miñarro hizo de su trabajo en la producción de El tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas (Loong Boonmee raleuk chat, Apichatpong Weerasethakul, 2010), última joya encumbrada en Cannes. Conocida y reconocida, la película aun guardaba algo por descubrir, además de la pronunciación del endiablado apellido de su director, al que todos acabamos tuteando por no caer en el ridículo. A parte de desvelar que la Colección multiplataforma Primitive (analizado por Aitor Ibáñez en el N35 de Contrapicado), proyecto artístico de Weerasethakul del que El tío Boonmee es sólo la última pieza, podría acabar en la colección permanente del CCCB, nos detalló algunas claves de la obtención de la Palma de Oro. Según Miñarro, fue decisiva la presencia de dos sensibilidades afines a la del artista tailandés en el jurado. La inquieta actitud artística de Víctor Erice y la inclinación por una forma diferente de encarar el género fantástico que ponderó Tim Burton fueron los contrapesos que decantaron la balanza a favor de esta producción. Una producción, por cierto, española. Este fue otro objeto de lamento ya que capitalizar los logros artísticos de autores extranjeros cuyas obras han sufragado, algo que los vecinos franceses hacen tan bien, parece una carencia irresoluble en el caso español.

En su alocución, Miñarro abogó con entusiasmo por la responsabilidad de un productor de detectar nuevos talentos y apostar fuerte para ofrecérselos al espectador, así tenga que desplegar sus recursos en la remota selva tailandesa. Lamentó el productor -continuamos señalando culpables- el pobre papel de las televisiones, cuya cobardía y/o desconocimiento impide que el televidente acceda a nuevos lenguajes expresivos. En ocasiones, algunos títulos son secuestrados (esa fue la expresión utilizada) por el canal que posee los derechos, aduciendo no encontrar una ubicación horaria adecuada para su emisión.

Llegados a este punto, Portal Asia desconecta el micrófono. A partir de mañana serán las películas las que hablen.

Publicado en Jump cut | Etiquetado , , , | Comentarios desactivados en Casa Asia Film Week (08/06/2011)

Casa Asia Film Week (07/06/2011)

Tragedia en 3 actos

Un festival de cine tiene tanto de evento cultural como de escaparate promocional. Así, el segundo día en el CAFW abrió el telón, en un horario de tarde más agradecido que el de la jornada inaugural, con la presentación de los recientes y próximos lanzamientos en DVD de Cameo. Eso es lo que se anunciaba, aunque al final fue una charla en que Ramón Caro, al cargo de la distribuidora, desgranó los problemas del sector. Paradójicamente, uno de los temas que se comentó fue la deficiente planificación y promoción de lanzamientos, aunque el retroceso del público y las exigencias de cifras mínimas garantizadas por los agentes internacionales se apuntaron como principales escollos para la edición de cine asiático con que nutrir nuestras dvdetecas. El panorama presentado no pinta muy esperanzador.

No por casualidad, una de las estrellas del catalogo Cameo como Kinatay, del filipino Brillante Mendoza, protagonizó el siguiente acto. Una película señalada por el omnipotente dedo de Cannes, lo que generó trabajo extra para las butacas de la Sala Samarcanda. Mendoza es un viejo conocido para los asistentes al BAFF -¿lograremos acabar la semana sin volver a teclear esas cuatro letras?- en cuyas pantallas ya nos dio muestras de hacer honor a su onomástica con la laberíntica y angustiosa Serbis (2008). Circunscrita en aquel caso a un sórdido edificio, esta no tan nueva entrega (es de 2009) supone atravesar aquellas paredes y expandir el laberinto a toda la ciudad de Manila, más allá incluso de sus calles. No hay forma. En su deambular, Mendoza no logra atisbar un rayo de luz que presagie la esperanza de una salida. Ahora que el capital francés le va llegando, no en vano está actualmente rodando con la Binoche, cabe confiar en que se nos aburguese y nos dé un respiro en forma de comedia romántica.

Y el tercer acto de la función volvió a la mesa de debate para hablar del trabajo de Media3, con su sección "Winds of Asia", muy en consonancia con lo comentado en la mesa inicial. También estuvo representada la plataforma Filmin, que pone a disposición del usuario online el catálogo de diversas distribuidoras, entre ellas Cameo, Avalon y Versus con títulos procedentes de Asia. Ambos hablaron de la tan traída piratería, pero incidieron de nuevo en el desajuste entre el mercado español real y las exigencias de distribución internacional, apuntando esta vez a un origen causal en las cuitas entre plataformas digitales de finales de los 90. Aquel politiqueo audiovisual creó una burbuja de precios cuyo efecto pagamos hoy los aficionados con un drástico recorte en los títulos que se nos logra ofrecer. Una situación que, permitidme que por una frase me salga de la sala de cine, no difiere en lo esencial de un estado general de las cosas en que alegrías diversas (inmobiliarias, financieras...) nos han conducido a esta... prosperidad que actualmente disfrutamos. Una vía que se explora es la inevitable Internet, con umbrales de rentabilidad más asumibles al prescindir de soporte físico y distribución. Se apunta también a las tarifas planas que den opción de encontrar su público a filmes minoritarios y contribuyendo a que las empresas puedan asumir más riesgos en sus apuestas. Claro que todo esto pasaría por una adecuación en el plano legal, marco inexistente a día de hoy. Otro lamento fue para la pérdida de un público de cierto tipo de cine, antes minoritario pero fiel, que se ha ido desvaneciendo en los últimos años. La política de multiplex y bombardeo de estrenos sin criterio se intuye como origen de un fenómeno que ha dejado sin audiencia determinadas películas, la japonesa y oscarizada Despedidas (Okuribito, Yôjirô Takita, 2008) se mencionó como ejemplo, cuya forma y contenidos pudieran perfectamente ser asumibles por un público amplio y que acaban pasando totalmente inadvertidas por nuestras carteleras.

Como última escena un sorteo de DVDs de Cameo. No me tocó.

Telón.

Publicado en Jump cut | Etiquetado , , , , | Comentarios desactivados en Casa Asia Film Week (07/06/2011)

Casa Asia Film Week (06/06/2011)



Apuntando maneras

Difícil comenzar esta crónica sin recurrir a un tópico: como el ave fénix, de las cenizas del BAFF se alza este nuevo Casa Asia Film Week. Tras más de diez años educando el paladar de los cinéfilos en sabores y texturas importadas de Oriente, la sorpresiva cancelación del Barcelona Asian Film Festival, inesperada en una propuesta consolidada y en crecimiento sostenido, ha forzado a Casa Asia a tomar el relevo. O al menos a erigirse en cabeza visible, algo tendrá que ver el empeño habitual de Gloria Fernández y Enrique Garcelán al frente de CineAsia, entidad coordinadora del certamen, con la decisión de seguir ofreciendo al público barcelonés su golosina anual. Ambas instituciones colaboran desde hace un tiempo con sus ciclos semanales, pero el gusto por los cines asiáticos sin duda llegó a Barcelona por la C-32 (o la línea 2 de Cercanías, en una más sostenible opción por el transporte público) y no por la Diagonal. Aún no ocupaba Casa Asia su sede en esta arteria de la ciudad cuando el Festival de Sitges, cuarto pilar de la difusión de los cines de Oriente por estos barrios, ejerció de ariete de aquellas filmografías. Precisamente han sido los responsables del Festival de Cine Fantástico de Catalunya, Mike Hostench y Ángel Sala -programadores también de este evento- los encargados de dar el pistoletazo de salida al CAFW.

Los tres primeros días del festival están orientados a la contextualización y el debate. He aquí una primera diferencia, y acierto, respecto a su certamen predecesor. El BAFF apenas contaba ocasionalmente con algún autor presentando in situ su obra -inolvidable la estupefacción del coreano Jeon Soo-il en la edición de 2008 cuando la presentadora de su cinta With a Girl of Black Soil, a la postre ganadora del Durián de oro, relató con profusión de detalles todos los festivales y hermosas ciudades asiáticas en que había visto el film, dejándole prácticamente sin tiempo para intervenir- y con esta falta de actividades paralelas se perdía la ocasión de una reflexión amplia, algo que parece exigible a un certamen cultural en una época como la nuestra en que, simplemente para ver películas, puede ser preferible un buen ADSL a un festival de cine. Hostench y Sala, contextualizando el momento actual del cine internacional, han defendido el papel de los festivales como difusores y revalorizadores de unas filmografías que, sin este medio, probablemente contarían con escaso eco entre nosotros.

Antes vinieron dos proyecciones del ciclo “Españoles en Asia”, a completar con un tercer pase en la jornada del miércoles. Con poco tiempo para su preparación, el CAFW huele a improvisado -sólo 3 filmes en la sección- pero apunta bien. Establecer un cierto diálogo entre la mirada cinematográfica de los asiáticos y la nuestra sobre su continente es otro acierto. El film Miantiao (Abierto 24 horas) se despereza en la cocina de un humilde restaurante de Shanghai, de cuya rutilante modernidad no vemos ni el reflejo. Xavi Campreciós muestra con cámara doméstica y ritmo nervioso el anecdotario de un día entre los fogones de una familia Hui, una de las etnias musulmanas minoritarias de la China noroccidental. Un film ligero de equipaje que no vio casi nadie, como era de esperar un lunes a la una de la tarde y en un festival debutante y poco publicitado. Algo más de público viajó en la sesión de tarde a la India. Con la misma colección de postales turísticas que el video de vacaciones de tu cuñado, pero con una apreciable voluntad esteticista y buen hacer suficiente para evitar el sopor, con Banaras Me (David Varela) no te duermes, pero tampoco te quita el sueño. Genera algunas preguntas, pero poca incomodidad.

Por cerrar el círculo del tópico: seguiremos informando.

Publicado en Jump cut | Etiquetado , | Comentarios desactivados en Casa Asia Film Week (06/06/2011)