Buscando a Eric  (Looking for Eric, Ken Loach, 2009)

Eric contra Eric

Un texto de Eduardo Nabal

Buscando a Eric es la última y esperada apuesta de Ken Loach. El realizador británico se decanta por una apuesta más modesta y costumbrista tras la ácida y demoledora En un mundo libre (2008). Buscando a Eric ahonda en la situación familiar, psicológica y sociolaboral de un maduro empleado de correos -separado dos veces- que atraviesa una grave crisis existencial. Loach opta por un tono inusitadamente lírico e intimista aunque no abandona sus constantes temáticas y estilistas: el retrato de la clase trabajadora y un tono directo y descarnado, sin grandes alardes narrativos. No obstante, Loach parece decantarse por un tono de realismo poético, humor cándido y áspera tristeza que acercan a su filme, aún más que a otros, suyos al “free cinema” de los años sesenta. Arropado por sus colaboradores habituales - el guionista Paul Laverty, el operador Barry Ackyord y el compositor George Fenton – el filme es una denuncia de la alienación de la clase trabajadora, la soledad de un hombre maduro que vive con sus dos hijos y un montón de recuerdos, y la intimidación de los jóvenes bajo en los barrios periféricos de la Gran Bretaña conservadora de hoy en día.

Buscando a Eric estaría, en algunos aspectos, entre los filmes más amables de Loach, oscilando entre el drama y la comedia, aunque con una envidiable madurez narrativa estropeada por precisamente por el elemento que da título el filme: la presencia del actor y futbolista Eric Cantona, quien no obstante no consigue robarle ninguna secuencia a Steve Evets, el protagonista absoluto del filme. Mientras sus dos hijos le ignoran y se ven envueltos en un turbio asunto con uno matón Eric lucha por reconciliar el pasado y el presente y el futuro, por reencontrarse con los amores de su vida, con su hija mayor y con su pasión olvidada por el futbol, ejemplificada por su idolatría por Eric Catona. El filme ofrece un aspecto psicológico poco habitual en el cine de Loach, aunque no logra evitar cierto maniqueísmo y que tanto los hijos del protagonista, sus amigos de taberna como los tipos a que los que se enfrentan están retratados con cierta brocha gorda. Buscando a Eric es un filme estimable aunque algo lastrado por los tics narrativo y temáticos habituales del realizador de Lloviendo piedras (1993) y por un desarrollo carente de la acidez esperada en un realizador de trayectoria inconformista.













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