El compromiso de la mirada

Ante todo, una disculpa. El número 48 de Contrapicado llega casi dos años después de su predecesor. Por varios motivos, la edición de los contenidos se ha retrasado más allá de lo habitual y excusable, y algunos de ellos, como los análisis de The Act of Killing y El mensajero, o la entrevista a Andrés Duque, llegan mucho después de su escritura, casi como fantasmas provenientes de un número que nunca se produjo. Es por ello que, antes que nada, los editores queremos pedir disculpas tanto a nuestros redactores como a nuestros lectores; lo hacemos esperando que, aunque con una periodicidad menor a la que antaño tuvo, Contrapicado siga publicándose y leyéndose, pues el cine está más vivo que nunca y nosotros, como críticos y lectores, queremos seguir dando cuenta de ello. Y lo pensamos en un año que no deja de ser especial: este 2015 es el décimo cumpleaños de la revista.

A los abordajes de las obras de Losey, Duque y Oppenheimer, este número suma tres extensas crónicas de festivales de los últimos meses: el D’A de Barcelona, el IndieLisboa y el Docs Barcelona. Se trata, pues, de un número casi estrictamente contemporáneo, con pocas fugas al pasado, una destacada presencia documental y resonancias políticas fuertes: en algunos casos explícitas, en otros más veladas, pero siempre presentes. En este sentido, pensar las imágenes a partir de los sistemas económicos y de los movimientos sociales no sólo es plenamente posible, sino que parece un llamamiento contemporáneo, algo que no se puede dejar de hacer, ya sea hablando de la proximidad más absoluta o de países lejanos, ya sea en el cine acabado de nacer o en la recuperación del pasado, ya sea en el documental o en la ficción.

Eso está ahí, sin duda, y estos textos lo atestiguan. Sin embargo, son textos observadores ante todo de las formas, de cómo algo se cuenta o se muestra, de cómo se desarrolla una historia o cómo se desglosan las acciones. El cine, desde sus especificidades (gestos, intérpretes, composición, montaje, tiempos, movimientos y más movimientos), y desde sus verdades y mentiras, habla de algo, y ese algo, a veces, no siempre, tiene que ver con la política. ¿Qué resulta de todo ello? Dejamos que sea el lector el que lo encuentre.

Publicado en Editorial del número 48.