09. El silencio antes de Bach (Pere Portabella, 2007)

Genealogía de una latitud creativa

Notorio es el gusto del cineasta Pere Portabella por otras disciplinas artísticas con las que acostumbra a dialogar en las cintas que dirige. La pasión que siente por la música halla en El silencio antes de Bach (Die Stille vor Bach, 2007) su más manifiesta expresión [1].

Largometraje de ficción concebido como un ir y venir entre geografías y tiempos, su estructura se articula en base al contraste entre el momento en que se rodó y la recreación de la época en la que vivió Johann Sebastian Bach. Esta reconstrucción parcial en clave histórica, más propia del documental que alterna entrevistas con la caracterización de personajes y la voice over de rigor, ofrece aquí una panorámica diametralmente opuesta arbolando la sensación de estar visionando una manifestación fílmica dentro de otra. La música del compositor hilvana la narración entre ambas realidades en un “pentagrama” narrativo que recurre a la analepsis como vehículo al pretérito cronológico, recurso que, ajeno al flashback convencional, interrumpe abruptamente en la trama primaria de los personajes para dar paso al verdadero protagonista.

Asimismo, la inclusión de secuencias donde el protagonismo lo ceden las personas a los instrumentos musicales dota al filme de una peculiar aureola ensayística. En este sentido, el director abre y cierra la película con análogas imágenes –piano y órgano (más partitura, en el segundo caso)–, si bien su apertura cuenta con el valor añadido de la descontextualización del objeto –actitud a la que Portabella recurre con frecuencia–, añadiéndole así una carga de misticismo. Ocurre, pues, con el plano-secuencia de un piano autómata desplazándose sólo por lo que se sospecha que es un museo vacío; con el de otro piano cayendo al agua (en ausencia total de sonido); o con el de unos violonchelistas tocando dentro de un vagón del metro de Barcelona (recurso reutilizado con unos pianistas en una tienda de instrumentos, dado el impacto sensorial de semejante despliegue).

Sin embargo, pese a dicha consideración hacia lo musical, Portabella “desacraliza” la música clásica al sacarla a la calle y no mostrarla únicamente en los espacios a priori concebidos para ello. De ahí que uno de los protagonistas sea un camionero que toca el piano y el fagot, hecho poco frecuente pero no exento de realidad: el propio personaje rompe el estereotipo al decir que los camioneros no son como la gente se piensa. Algo semejante ocurre al mostrar a un guía turístico vestido de Bach en la Leipzig actual. Su presencia supone el contrapunto a todos los fragmentos en los que se recrea al músico en su hábitat vital, desenmascarando así los resortes de la recreación. Además, mostrando a la réplica de Bach sentado en un tranvía o colocándose la peluca en un bar sin que nadie se extrañe, se obtiene la cota más alta de descontextualización.

Más allá de los saltos cronológicos, existe en El silencio antes de Bach una debilidad por el movimiento en la secuencialidad temporal coetánea al rodaje (el camión en la carretera, el tranvía y la barcaza en Leipzig, el metro en Barcelona), en una apuesta por remarcar que la música del compositor barroco es un ser vivo que ha viajado hasta nuestros días. En un recorrido fílmico donde la sonoridad pugna con la imagen por la presencia en el plano –significativa es la aparición de un afinador de pianos ciego o el que algunos de los intérpretes musicales toquen sus instrumentos con los ojos cerrados, detalles que delatan que, pese a vivir en una sociedad absolutamente secuestrada por la imagen, existen todavía parcelas donde predominan otros sentidos–, se anhela poner de manifiesto la bisagra creativa que supuso el compositor alemán que le da título. En este sentido, no sería descabellado afirmar que la obra de Johann Sebastian Bach supuso a la música lo que la de Immanuel Kant a la filosofía.

 

[1] Para una indagación más exhaustiva sobre la importancia de la música en general, y de la de Johann Sebastian Bach en particular, en la obra de Pere Portabella, léase respectivamente: Seguer, Daniel: “Portabella en corto: cohabitación artística y compromiso político” y Jacarilla, Marla: "El silencio antes de Bach. Las infinitas representaciones de un silencio cotidiano"; textos pertenecientes a la panorámica dedicada a este cineasta en el número 49 de Contrapicado: http://contrapicado.net/article_list/panoramica-portabella/

Publicado en Panorámica del número 50. Este artículo pertenece al grupo Panorámica de cine español.