FILMADRID 2017: Rapa das bestas (Jaione Camborda, 2017) + Entzungor (Ander Parody y Pablo Maravi, 2017)

De caballos y bestias

Jaione Camborda construye con Rapa das bestas una pieza de diez minutos en la que elabora un retrato del festejo homónimo. Centrando toda la atención en el movimiento de los cuerpos, la directora vasca registra la violencia que se desprende del enfrentamiento entre hombres y caballos para revelársela a un público que, en la quietud de la butaca, no puede sino sentir la punzada que supone el ser consciente de que la crueldad y el exceso del hombre siempre, en algún punto del mundo, es manifestada en su estado más primario y tosco. Actualizada esta tendencia en un curro con su público y sus héroes, Camborda fragmenta la plaza en una serie de primeros planos y planos detalle que asfixian, soltando la mano del cuello tan solo en tres momentos: la dejada atrás de la acción principal para dirigir la mirada a un público puramente actual que contempla –lo que le aporta al cortometraje esa añadidura de contemporaneidad–, la muestra de una Muñeira y la consecuente ruptura de la noción de espectáculo-furor desmedido, y la huida amarga y marcada por la pesadumbre final de los animales que quedan con vida –lo que no deja de ser una disolución del sentimiento de rabia que queda substituido por la pena-.

Y es así como Jaione Camborda ofrece, guiada por el nervio y el ansia de piel y carne, un documento que, más allá de buscar la exposición de un evento en su pleno acontecer y en una dimensión de carácter objetivo, parece querer inducir, aunque sin introducir palabra o juicio algunos –aunque el dictado emocional del corte y del montaje siempre juzga-, a que el espectador sea quien reflexione y juzgue si ciertos elementos de las tradiciones deben ser descartados o, por el contrario y en favor del conservadurismo más acrítico, si más vale dejar en su sitio dichos rasgos y “haceres” porque “siempre ha sido así”. Sea como fuere, la joven cineasta deja claro a través de sus formas que la mejor manera de abordar estos asuntos es acercarse lo más posible a la materia, fundirse con lo dado para después tomar cierta distancia.

¿Qué pasa con lo viejo que queda dentro de lo nuevo?

Ander Parody y Pablo Maravi bucean con Entzungor en la tradición popular vasca para rescatar y traer al presente la figura de Ziripot, cuentacuentos que recorría los pueblos con éxito y que ahora, exiliado en las tierras de Castilla, vaga por las calles en un tiempo que no le comprende. Y es que, si ya ese “Oídos sordos” del título nos da la pista, serán la desatención y el desdén de aquellos que reciben el andar pesado y el permanente silencio de la criatura los que desplieguen poco a poco la frustración que define el relato. Es así que, erigido sobre esta escisión,  los dos cineastas vascos construyen un artefacto que, lleno de fuerza y rebosando genialidad a cada instante, se centra en el juego entre contenido de la tradición y la rebeldía de la forma presente en nuestro tiempo, entre el tronco del ahora ineficaz método clásico de expresión y la apertura de posibilidades narrativas.

Esta dicotomía entre lo antiguo y lo nuevo, aunque es cierto que está presente en los planos del campanero, los cuales estructuran la narración y en cuyo espacio se distingue el uso que él hace del tradicional tirar de las campanas del mecanismo eléctrico que ni siquiera toca –lo que ya suena a declaración de intenciones-, se hace evidente en Entzungor cuando presenciamos el salto constante que va del formato súper 8 al digital, variación que señala de manera directa a esa supuesta incompatibilidad entre leyenda caída y nuevos procedimientos. Pero el caso es que, a pesar de inducir ambos formatos a pensar en términos de antagonismo, esta síntesis que llevan a cabo Ander y Pablo resulta de buen agrado y causa embrujo. Y es así como, yendo de un formato a otro, Ziripot  es mostrado en su caminar por montañas y calles, sufriente por la burla y el desprecio primero, ensombrecido por la iconografía cristiana después –en esos primeros planos, tan tenebrosos, de representaciones de Cristo que traen a la mente Fuego en Castilla (José Val del Omar, 1960)-. Y es que solo hay descenso en este cuento, una caída que, a pesar de tocar muchos palos en sus bandazos y demás idas y venidas, está marcada por un pesimismo profundo que solo se alivia con pequeñas muestras de ironía y humor. Llena de contradicciones que son puestas en escena, Entzungor transgrede toda regla con sus formas brutales que, partiendo de una sensibilidad alucinada que las crea, llegan a la pantalla para golpear y seducir. Un exceso formal, este, que se vuelve necesario para darle la vuelta a la moneda y situarnos en la pregunta: ¿qué pasa con lo viejo que queda dentro de lo nuevo?

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