Doclisboa 2012 – Competición Oficial 5

Juegos de tiempo con la imagen

Como Fogo (Yulene Olaizola, 2012), las dos películas que cerraron la competición se construyen sobre el tiempo. La primera, People´s Park, de Libbie D. Cohn y J. P. Sniadecki (EUA / China, 2012), muestra 78 minutos en tiempo real, un plano secuencia a través de la experiencia humana de un parque en la ciudad de Chengdu. La cámara se mueve a través de los acontecimientos y las acciones humanas en este lugar. Según informaciones recogidas entre los bastidores del festival, lo llevaron a cabo sobre una silla de ruedas, moviéndose entre las personas, dibujando un curioso cuadro en movimiento de la experiencia humana, en donde la libertad de las expresiones y los acontecimientos que transcurren: bailes, teatro, descanso, paseos cogidos de la mano, muestran un peculiar microcosmos de la sociedad urbana china. Los sonidos en este deambular, captados en un solo plano, nos muestran un paréntesis exacto de la propia vida, que, plasmada en el film, dibuja un cuadro en continuidad con un valor estético original; es un gran cuadro plástico y sonoro de nuestra propia existencia. El film es un experimento curioso de lo que, más de una vez, nos hemos planteado, grabar nuestros propios paseos y retener esos momentos para siempre. El tiempo por tanto es el que hay, no hay más, el film culmina con el baile y la música tecno bailada con la mayor expresión gimnástica posible por personas de avanzada edad, en una manifestación más, lo ha hecho durante todos estos minutos, de la continuidad de la vida, más allá de la dimensión del tiempo. El film parece no querer acabar nunca, ni siquiera con la muerte al final del túnel.

Vídeo promocional para la campaña de crowdfunding del documental.

El tiempo, la vida y la muerte es lo que expresa Sofia´s Last Ambulance (Poslednata lineika na Sofia, Ilian Metev, Bulgaria / Croacia / Alemania, 2012) bajo una aguda, inteligente y necesaria filmación de un ejemplo explícito del final del camino, cuando la sociedad y la comunidad han sido destruidas y los servicios básicos, como es el caso de los servicios sanitarios, totalmente recortados (trece ambulancias para un total de 2 millones de habitantes). La última ambulancia nos cuenta la odisea de estos voluntarios que se aferran día y noche en romper las estadísticas y salvar vidas. En ningún momento descubrimos a los heridos y pacientes; siempre son ellos, nuestros tres héroes, el conductor y dos enfermeros, los que nos introducen la secuencia con un primer plano frontal de sus rostros. Un plano lleno de ironía, con el que descubrimos un nuevo día al contemplar que es otro raccord el que se nos presenta. Y es ahí, en esa consecución de cuadros después de haber ayudado, o salvado otra vida, donde la percepción del tiempo, cíclico, se nos ha convertido en un juego hipnótico con gran sentido del humor. ¿Quién presentará esta vez el nuevo día desde el frontal de la ambulancia? La película, con estos momentos de distensión, nos propone volver a prepararnos para la acción, las imágenes de nuestros personajes, una vez más trepidadas por la velocidad del automóvil, nos introducen en el suspense, hay una vida real en juego y la situación se torna otra vez dramática. El film, por tanto, no sólo es un proyecto que funciona perfectamente bajo la articulación de un lenguaje cinematográfico, además es una llamada urgente, real y concisa ante una situación de apremio y necesidad. La obra realizada por Ilian Metev rezuma inteligencia y responde perfectamente a todos los parámetros de una obra cinematográfica con el peso de la denuncia. Así lo ha sabido ver la organización del festival otorgándole el Premio Especial del Jurado (Mención Especial) al Mejor Largometraje.

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