Correspondencias (I)

 

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2 Respuestas a Correspondencias (I)

  1. Enrique Aguilar dijo:

    Bigger Than Life… ¡genial! Léase, padres que caen y familias en crisis. A mí en Take Shelter la tormenta me parece secundaria. Detonante de todo, sí, pero secundaria ante el papel de la familia, como algo impuesto desde afuera, similar al tornado vestido de designio divino que cierra A Serious Man. ¿La tormenta como mensaje divino? ¿Curtis como profeta? Plano – contraplano.

    Lo importante en la película de Nichols es la familia. Por eso el momento más desgarrador para mí es la secuencia en la que Curtis le dice a su esposa que acaba de perder su trabajo y el seguro médico. ¡La bofetada que recibe el padre la sentimos todos! De ahí la intensidad del juego de miradas en la secuencia final (la madre que mira al cielo para luego volver su mirada hacia el padre, reconocimiento mutuo) y la disposición del encuadre final (la imagen reuniendo a la familia y dejando la tormenta en mero reflejo acristalado).

  2. Alex P. Lascort dijo:

    Muchos y variados son los motivos que hacen de Take Shelter una película fascinante, pero quizás la que más me llama la atención es su faceta de «layer film», es decir la posibilidad de ser interpretada a distintos niveles e igualmente obtener satisfacción en ello.
    Esta condición la comparte con otro título que a su vez puede ser considerado como obra de culto dentro de este estilo de producciones. Hablamos de Donnie Darko, film con el que comparte no solo la posibilidad de ser contemplado como un mero ejercicio de película de género (ciencia ficción y terror psicológico) sino que se asemeja en un cierto gusto por la estético, por la composición y porque no decirlo por una idea precisa de como enganchar al espectador a través de un secuencia inicial tan enigmática como poderosa.

    Pero más allá de este arranque, hay otros puntos de encuentro entre estas dos películas; especialmente en lo que se concierne a la soledad y la desesperación del protagonista a la hora de proteger a sus seres queridos

    Pero sobretodo el hecho más significativo está en como esas películas que tienen como causa detonante de los eventos una tormenta (sea temporal, climática, metafórica, interior o exterior) son a su vez películas fundacionales: las dos inauguran una decada (2001 y 2011 respectivamente) y funcionan casi como advertancia, njo tanto sobre un apocalipsis sino sobre unos cambios traumáticos e impredecibles. Dos filmes que se pueden considerar pues como producto de su tiempo, una advierte, otro ya refleja, pero coinciden en lo mismo: todo tiempo pinta de ir a peor. A mucho peor.

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