‘El origen del planeta de los simios’ (Rupert Wyatt, 2011)

Interacción, debates, simios

El tema no daba más de sí. Después de la película original y sus 4 secuelas, más el impersonal y fallido remake de Tim Burton, parecía que la franquicia de El planeta de los simios estaba más que finiquitada. Por ello no dejó de ser sorpresiva la aparición de una nueva película al respecto. El origen del Planeta de los simios, del casi desconocido Rupert Wyatt, se desliga completamente de toda la saga y se posiciona como secuela “natural” de la película original. Cierto es que no faltan los guiños a las películas anteriores, pero siempre desde una integración argumental coherente con la historia a contar y, sobre todo, con la idea de crear una narración plenamente independiente y no supeditada a trucos de guión para justificar su relación con la saga anterior.

Pero, ¿qué novedades puede aportar este film? Lo más interesante es que hasta ahora el proceso de evolución de los simios se producía por dos razones básicas, la paradoja espacio-temporal, vista a lo largo de la saga original, que era el catalizador de los eventos acaecidos, y en segundo lugar, como fuerza motriz principal, se incidía en la maldad intrínseca del ser humano. Era este, a través de sus actos de maldad, el que generaba todo lo acontecido a posteriori.

No es que nos hallemos ante una producción que pretenda dar un giro ingenuo de los acontecimientos; la acción humana en su forma más negativa está presente, pero sin embargo, lo principal y a la vez novedoso es que todo se inicia a través de la búsqueda de algo tan positivo como un remedio contra el alzhéimer. ¿Es esto una exculpación del ser humano? Pues sí y no. El ser humano se presenta como un ser individualmente capaz de lo mejor y de lo peor, pero siempre que se ve arrastrado por la masa cae en lo más bajo de sus instintos. Lo interesante es que este comportamiento queda ya esbozado en el comportamiento de los simios.

Con todos estos mimbres argumentales, El origen del planeta de los simios se configura, más que como un vulgar blockbuster veraniego, aún sin renunciar a una última hora de acción vertiginosa que ya quisiera para sí Michael Bay, como un film donde se plantean diversas cuestiones morales y donde, sobre todo, se plantea las siempre inquietantes preguntas sobre lo que define al ser humano. ¿Se trata de la inteligencia o es acaso la maldad? ¿Es la capacidad de crear o su fuerza para destruir? ¿Es la violencia el resultado natural del desarrollo del intelecto?

Lo que está claro es que a tenor de acontecimientos recientes como el movimiento de los indignados o la oleada de saqueos en Londres el film se presta a diversas lecturas políticas sobre la naturaleza de la protesta y de la rebelión. Y es precisamente en el término diversidad donde la película cobra mayor empaque ya que, a diferencia de sus predecesoras no se da respuesta alguna, se deja abierta a la consideración (y a la inteligencia) del espectador interpretar lo visto.

Es por eso que El origen del planeta de los simios se erige en, de momento, el film sorpresa del año, al saber conjugar la capacidad de entretenimiento con la habilidad para abrir un debate posterior a su visionado entre la audiencia. Un film tan determinista a posteriori (se conoce el final de la historia) como libre a priori al saber reinventar la saga desde el respeto y ofreciendo de facto una versión inversa de lo que le sucedía al personaje de Charlton Heston en el film original. Un desenlace que supone el inicio (o el cierre) de un círculo no sólo argumental sino también cinematográfico, y es que El origen del planeta de los simios se puede considerar como un film redondo.

This entry was posted in Estrenos and tagged , , .