Casa Asia Film Week (08/06/2011)

Del desierto a la jungla

El idilio de nuestra ciudad con el cine asiático tiene un nuevo síntoma con el curso de Postgrado en Cines Asiáticos que, en horario de mediodía, se ha presentado para abrir el Portal Asia de esta tercera y última jornada. La ciudad cuenta con hasta tres universidades que dedican un espacio privilegiado a los estudios culturales sobre el continente y la tradición respecto al cine asiático que venimos comentando. El profesor Manel Ollé hace tiempo que imparte este tema como asignatura en el área de Estudios de Asia Oriental, pero ahora pretende darle un impulso de calidad con esta propuesta.

En la tarde anterior, desde el sector de distribución, se dolían de la desaparición de un público y se preguntaban angustiados por la forma de recuperarlo. El propósito declarado del curso en cuestión es trascender las aulas universitarias y generar conocimiento a compartir entre los diversos agentes del sector cultural. Un núcleo de actividad entorno al cine asiático que, aliándose con los medios de comunicación, puede ser determinante en la recuperación de ese público perdido y la formación de los que están por venir. La sección cultural de un diario de amplia difusión detallaba en su edición de hoy el modelo de zapatos que compró para su mujer y los platos que cenó anoche Haruki Murakami. Sin embargo, ningún rotativo está cubriendo de momento el CAFW. La soledad de Contrapicado en la Sala Samarcanda ha sido hoy extrema. La compañera Marla y quien escribe fuimos los únicos espectadores en este acto. Si este es el estado de nuestro periodismo cultural, tal vez la dramática situación del sector no sea tan difícil de entender. No somos héroes, pero desde esta modesta tribuna debemos reivindicar nuestro papel y asumir la parte de responsabilidad que nos toca.

Afortunadamente -tampoco era muy difícil- la asistencia fue mayor por la tarde para atender a la narración que Luis Miñarro hizo de su trabajo en la producción de El tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas (Loong Boonmee raleuk chat, Apichatpong Weerasethakul, 2010), última joya encumbrada en Cannes. Conocida y reconocida, la película aun guardaba algo por descubrir, además de la pronunciación del endiablado apellido de su director, al que todos acabamos tuteando por no caer en el ridículo. A parte de desvelar que la Colección multiplataforma Primitive (analizado por Aitor Ibáñez en el N35 de Contrapicado), proyecto artístico de Weerasethakul del que El tío Boonmee es sólo la última pieza, podría acabar en la colección permanente del CCCB, nos detalló algunas claves de la obtención de la Palma de Oro. Según Miñarro, fue decisiva la presencia de dos sensibilidades afines a la del artista tailandés en el jurado. La inquieta actitud artística de Víctor Erice y la inclinación por una forma diferente de encarar el género fantástico que ponderó Tim Burton fueron los contrapesos que decantaron la balanza a favor de esta producción. Una producción, por cierto, española. Este fue otro objeto de lamento ya que capitalizar los logros artísticos de autores extranjeros cuyas obras han sufragado, algo que los vecinos franceses hacen tan bien, parece una carencia irresoluble en el caso español.

En su alocución, Miñarro abogó con entusiasmo por la responsabilidad de un productor de detectar nuevos talentos y apostar fuerte para ofrecérselos al espectador, así tenga que desplegar sus recursos en la remota selva tailandesa. Lamentó el productor -continuamos señalando culpables- el pobre papel de las televisiones, cuya cobardía y/o desconocimiento impide que el televidente acceda a nuevos lenguajes expresivos. En ocasiones, algunos títulos son secuestrados (esa fue la expresión utilizada) por el canal que posee los derechos, aduciendo no encontrar una ubicación horaria adecuada para su emisión.

Llegados a este punto, Portal Asia desconecta el micrófono. A partir de mañana serán las películas las que hablen.

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