Festival de Cinema d’Autor de Barcelona (08/05/2011)

Terminamos la cobertura del D’A con la última película de Aaron Katz, Cold Weather, nueva muestra del “movimiento” cinematográfico enmarcado en el último cine norteamericano, el mumblecore. Con bajos presupuestos y actores no profesionales, sus temáticas se mueven en la cotidianidad más diáfana. Aaron Katz sin embargo se desmarca de la línea y en Cold Weather nos propone una pequeña (y divertida) incursión en el género. El mumblecore transforma las reglas del thriller convirtiéndolo en una historia salpicada de humor donde la ingenuidad de los personajes convive con el suspense propio del género. Grata sorpresa fue esta muestra de que este movimiento no se ha encallado y sigue innovando en su propuesta.

La sesión previa sin embargo es la que clausura esta cobertura diaria. Herzog volvió a hacer de las suyas. Su Cave of Forgotten Dreams no gustó a todos, es cierto, o mejor dicho, no les convenció con su propuesta. El problema de la expectativa, esperar a que en 3D vuelva el Herzog alucinado de los años 70. No, aquí volvemos al tono reflexivo que tanto nos molestaba en su Encuentros en el fin del mundo (2007). En la didáctica tridimensional de su último trabajo sin embargo alucinamos con las pinturas murales (y sus implicaciones estéticas y científicas) encontradas en las cuevas Chauvet en el sur de Francia.

Herzog construye un documental con el material que pudo reunir en un espacio limitadísimo de tiempo y en unas condiciones restrictivas. Su discurso no obstante cuestiona nuevamente la supuesta supremacía del hombre contemporáneo aludiendo a la imaginería de los hombres del paleolítico superior. Las pinturas rupestres nos empujan a dar un salto en el tiempo de 32 mil años para constatar la presencia de motivos que han perdurado en el inconsciente colectivo. Su belleza es indescriptible, más allá de la técnica, como la de esos caballos (el panel más famoso de la cueva) que recuerda, como si la ratificase, la decisión del grupo “El jinete azul” de seleccionar el caballo como su símbolo por ser “un animal de pensamientos nobles”... los ancestros de Los grandes caballos azules (1911) de Franz Marc.

O la belleza de la única representación humana, la del pubis de una mujer que se proyecta a nuestros días en la obsesión humana por descifrar los misterios del cuerpo femenino. Venus paleolíticas, Venus fellinianas.

Qué decir del tópico en el que se ha convertido el “movimiento” en las pinturas rupestres. Aquellos varios pares de patas pintadas bajo un mismo cuerpo, o ese cuerno de rinoceronte que sugiere un dinamismo en la bidimensionalidad del plano miles de años antes que el Desnudo bajando una escalera de Marcel Duchamp (1912) y anticipando la obsesión por el movimiento de Eadweard Muybridge. Herzog nos invitó a cuestionarnos la supuesta sapiencia del hombre moderno y contemporáneo. Sin nuestra tecnología, ¿estamos tan lejos de aquellos hombres si hace tanto tiempo la conceptualización del mundo estaba ya en entredicho? Hombres que en las pinturas se convierten en leones y el sexo femenino se metamorfosea en la figura de un minotauro, Cave of Forgotten Dreams se ampara en la espectacularidad de la imagen, como lo hicieron los (mal) llamados pioneros del cine primitivo, para cuestionar la supuesta evolución en la que enmarcamos nuestra sociedad contemporánea. Como afirma uno de los científicos que nos guía dentro de la cueva, “Silencio, por favor... Si hacemos silencio es posible que escuchemos el latido de nuestros corazones”, nuestra música.

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3 Respuestas a Festival de Cinema d’Autor de Barcelona (08/05/2011)

  1. Albert Elduque dijo:

    Muchas gracias por las comparaciones y los montajes de fotografías. Las ganas de ver este Herzog van creciendo progresivamente. Aunque a mí el tono reflexivo de «Encuentros en el fin del mundo» sí que me gusta, es cierto que las alucinaciones radicales y salvajes de los años 70 ya pasaron. De todos modos, creo que películas como «Teniente corrupto» y, sobre todo, la gran «My Son, My Son, What Have Ye Done» recuperan este gamberrismo desde otro punto de vista muy, muy estimulante. Por otro lado, que Herzog trabaje con ciencia ficción demuestra que está lejos de rendirse en su inventiva, y todos debemos celebrarlo.

    Por último, no he entendido lo de los (mal) llamados pioneros del cine primitivo. Si fueron los primeros en trabajar en cine, ¿no fueron entonces pioneros?. yo optaría más bien por los pioneros del (mal) llamado cine primitivo.

    • Enrique Aguilar dijo:

      La idea de que no parece tan acertado llamar «pioneros» a los cineastas de principios de siglo lo tomo del texto de Manuel Garín sobre el «boom-Chomón» de este año.

      Es cierto que fueron los primeros, pero los etiquetamos desde ahora, como si su trabajo estuviera desfasado y ellos ya supieran entonces por dónde iba a tirar el cine. En otras palabras, decir «pionero» implica decir «pasado» y «obsoleto» y precisamente contra ello creo que atenta Cave of Forgotten Dreams; apunta a una revisión de la historiografía.

      Por otro lado, la propuesta que haces, Albert, es muy oportuna, no lo había pensado. Creo que se llega a una conclusión parecida, a la revalorización del cine de las primeras décadas: si no fueron tan sólo pioneros que experimentaban sino cineastas que trabajan con plena conciencia del medio, el cine que hicieron no es para nada primitivo.

  2. Albert Elduque dijo:

    En mi último comentario he dicho «ciencia ficción» en vez de «tres dimensiones». Disculpad.

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