Festival de Cinema d’Autor de Barcelona (07/05/2011)

Materia y energía, similitudes y diferencias

El penúltimo día del D’A nos brindó tres sesiones magníficas. Primero volvimos al delirio lírico-visual de Guy Maddin y su The Saddest Music in the World (2003), una de las mejores películas de la historia (del cine) que ha sabido hacer poesía con los elementos más bizarros que podamos imaginar. ¡Qué peliculón el que nos abrió la jornada! Súper motivados con esta lección de cine nos metimos luego a ver el penúltimo trabajo de Manoel de Oliveira, El extraño caso de Angélica (2010).

Si bien es cierto que muchas de las películas del cineasta portugués nos desconciertan, quizá por la obviedad de que en sus imágenes se ponen en juego multitud de matices propios de la cultura lusitana que muchos desconocemos, esta vez queríamos acercarnos sin expectativas ni prejuicios. ¡Y vaya resultado! El extraño caso de Angélica es una delicatessen que atrapa los sentidos (¡nunca habíamos escuchado tan bien a Chopin en una pantalla de cine!), una pequeña fábula donde lo fantástico se recibe con la mayor naturalidad posible. La historia de Isaac, un joven fotógrafo que ha de retratar a una bellísima muchacha que acaba de morir, le permite a Oliveira proponernos un juego de fantasmas enamorados. La sonrisa de Angélica cuando yace muerta (¡!) perturba al fotógrafo hasta matarlo de amor; estamos ante una pequeña historia donde lo vampírico cuestiona la mirada objetiva de la cámara (cine)fotográfica. ¿Qué ha visto el fotógrafo, qué le perturba por las noches, qué es ese sentimiento que le hace gritar el nombre de Angélica? Oliveira nos proponer ir más allá de lo puramente objetivo e intentar degustar lo que allí se alberga... “materia y energía” como afirma el protagonista del film.

Para acabar el día nada mejor que quitarse la espina de un festival pasado. Oki's Movie, la última “variación” del cineasta coreano Hong Sang-soo se nos pasó en Gijón 2010 y gracias al D’A hemos podido recuperarla. Sang-soo nos presenta un brillantísimo juego de espejos, nuevamente la historia de personajes “tan reales como la vida misma”. Su cine no se mueve en absoluto en la espectacularidad de las acciones sino más bien en la turbulencia interior de sus protagonistas. El dilema moral vestido de diferentes formas atraviesa el film en sus cuatro propuestas internas. Películas dentro de la película, variaciones en definitiva que confirman la voluntad del cineasta coreano de cuestionar, una y otra vez, el estatuto de lo verosímil mediante el uso de sus personajes. La repetición y la diferencia, ese parece ser el tema de su última propuesta. Los actores no varían en las cuatro piezas que se presentan como cortometrajes integrados en un film global. El joven cineasta y profesor de la primera es el estudiante de cine de la segunda, y el estudiante a secas de la tercera y el enamorado de la cuarta. Sang-soo se ríe de la linealidad temporal con una sencillez que pasma. ¿Qué sentido tiene ordenar los filmes como si se tratara de una única historia fragmentada? Lo interesante parece ser otra cosa, plantear quizá la cuestión de qué es lo que hace que el cine sea lo que es, ¿un arte que refleja la realidad proponiendo y construyendo una propia o un arte mimético que está sujeto a la verosimilitud de lo real? ¿Por qué no? Oki's Movie es una propuesta a la que hay que volver para reflexionar sobre estas cuestiones. Después de todo, tal como afirma Oki en su película, “los límites que impone la similitud hacen desaparecer los matices de la diferencia”.

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