Festival de Cinema d’Autor de Barcelona (04/05/2011)

De familia Sagrada, y en la pared colgada

Aunque me avergüenza un poco admitirlo, la triste verdad es que aparte de la filmografía de los hermanos Kaurismäki y de los blockbusters hollywoodienses de Renny Harlin poco más conozco sobre cineastas fineses. Intento consolarme a mí misma pensando que no soy sólo yo, que es algo bastante generalizado en España y que no es mi culpa sino de las distribuidoras, que no se atreven a estrenar cine finlandés en nuestro país. Ya se sabe, mal de muchos...

Aki, el más conocido de los hermanos Kaurismäki, produce Bad Family (Paha perhe, 2010), una comedia familiar (digo familiar no porque esté dirigida a toda la familia sino porque sus protagonistas son una familia) dirigida por Aleksi Salmenperä y teñida de humor negro. Si tomamos como referencia las películas de Kaurismäki podríamos encontrar en casi todas ellas el estereotipo tal vez un tanto caricaturizado (algo que en el fondo todos los estereotipos son) del finlandés medio. Dicho estereotipo está principalmente definido por una represión casi enfermiza de todo aquel sentimiento que pueda quebrar la aparente armonía del espacio adyacente. Los personajes de Kaurismäki aparentan ser más fríos incluso que el hielo que les rodea, adoradores incondicionales de los incómodos momentos de silencio y de las respuestas monosilábicas, siempre impertérritos e inamovibles ante cualquier tempestad emocional. Dichos personajes presencian la llegada de catástrofes inminentes sin inmutarse, como quien ve llover. La radical oposición entre las trágicas historias que acostumbra a contar Kaurismäki y la inamovilidad de los personajes provoca unas situaciones hilarantes que a menudo rayan el absurdo. Desconozco los dos anteriores trabajos de Salmenperä (Producing Adults, 2004, A man´s job, 2007), pero al menos en esta última película, Bad Family,  mucho de todo esto hay.

Tras ver un film como este no puedo evitar acordarme de una página de Facebook llamada “reprimir cualquier sentimiento para desarrollar mi futura enfermedad mental”. Algo que a priori puede parecer una absurda trivialidad se convierte en un hecho tristemente habitual, en una actitud que a menudo mantenemos por defecto sin ser conscientes de ello, en algo que se ha establecido como norma social tácita que no nos planteamos cuestionar. En nuestro devenir cotidiano reprimimos constantemente nuestras reacciones y emociones más viscerales, las escondemos detrás de una máscara con cara de póquer y asumimos que las cosas son así, que somos seres civilizados y que hay que disimular (todo esto en unas sociedades más que en otras, claro está). Dichas reflexiones son las que incitan a Salmenperä a desarrollar una comedia negra (negrísima) en la que pone en tela de juicio el juego de las apariencias, el sentido del decoro y la hipocresía moralizante que nos rodea en esta sociedad.

Un padre obsesionado por la posibilidad de que sus dos hijos adolescentes estén cometiendo incesto es capaz de casi cualquier cosa. Este inicio de historia podría dar pie a desarrollar un desaforado drama de tintes shakespearianos como el que dirigió en su momento Thomas Vinterberg, Celebración (Festen, 1998); pero en lugar de eso Salmenperä opta por desdramatizar el drama con grandes dosis de ironía para así acentuar su golpe de efecto.  Ya lo dijo Simone de Beauvoir: “la familia es un nido de perversiones”. Aunque muchas veces, como nos demuestra Salmenperä, dichas perversiones están en los ojos del que mira.

This entry was posted in Jump cut and tagged .

Una Respuesta a Festival de Cinema d’Autor de Barcelona (04/05/2011)

  1. Albert Elduque dijo:

    Suscribo las dudas sobre el cine finlandés, extrapolables al cine de gran parte de países del mundo (de aquellos de los que conocemos algún director como mínimo). Acabamos con la duda de si lo que nos parece «raro» de los personajes de Kaurismäki lo es en realidad tanto en Finlandia, si constituye la norma o la excepción en este país, si esto gusta o no ahí y por qué nos llegan estas películas y no otras. Supongo que las distribuidoras tienen parte de culpa, aunque hay tantas cinematografías en el mundo que es imposible hacerse una idea certera de todas ellas y las simplificaciones presidirán la mayoría de nuestros juicios sobre tierras desconocidas, aunque nos resistamos fuertemente a ello. De todos modos, apunto este filme en mi lista para comprobar que hay vida más allá de Kaurismäki (aunque él sea el productor). ¡Gracias!

Los comentarios están cerrados.